Cuando el reconocimiento en el hotel se convierte en batalla campal… ¡por una rebanada de pizza!
¿Alguna vez has sentido que tu trabajo es invisible? Como si todo el mundo celebrara a los demás, menos a ti. Bueno, pues esta es la historia de un hotel donde el “Apreciación por el personal de limpieza” terminó sacando chispas, y no precisamente de la escoba. Y sí, todo empezó con pizza… y terminó con acusaciones, celos y hasta amenazas de protesta.
La fiesta que nunca llega para la recepción
Imagina trabajar en la recepción de un hotel durante siete meses y ver cómo cada mes organizan fiestas para el personal de limpieza y mantenimiento. Regalos, rifas, certificados de regalo, hasta pizzas calientitas recién salidas del horno. ¿Y tú? Solo te dicen: “Si sobra pizza, agarra un pedazo”. Spoiler: nunca sobra. Ni una mordida de orilla.
Esto le pasó a un recepcionista que compartió su historia en Reddit. Durante cuatro fiestas de limpieza y una de mantenimiento, la recepción quedó viendo pasar la felicidad y oliendo la pizza desde lejos. “Nos dicen que agarremos si sobra, pero nunca hay nada”, cuenta. No es solo el antojo, es la sensación de ser el “patito feo” del hotel, el que nadie festeja ni reconoce.
Cuando el ambiente laboral se pone más tenso que café de oficina
Pero aquí no termina la cosa. Resulta que hay una camarista famosa por su mal carácter, que ya anunció que se irá tan pronto reciba su bono de verano. No solo no ganó el concurso de “la camarista favorita” (sí, hacen concursos así, con votaciones y todo), sino que ahora acusa a la recepción de hacer trampa con los votos. El ambiente se volvió un campo minado: las habitaciones no están listas a tiempo, los reclamos vuelan, y hasta hay planes de boicot. Dos de la recepción amenazaron con no presentarse al trabajo como protesta.
Mientras tanto, el recepcionista protagonista sabe que le tocará cubrir turnos dobles y aguantar el mal humor general, porque apenas son cuatro en recepción y nadie más se apunta. Y como en cualquier hotel latinoamericano con poca rotación y mucho chisme, el drama está servido.
¿Apreciar a todos o armar la revolución?
Entre los comentarios de la comunidad, hubo de todo. Un gerente de hotelería latinoamericano (o al menos con alma latina) dejó una reflexión digna de un jefe sabio: “Todos los departamentos merecen reconocimiento. Sí, limpieza tiene su semana nacional, pero recepción se chuta a las ‘Karen’ y a los huéspedes difíciles. Yo siempre reparto comida y regalos a todos durante el año”.
Otros, más sarcásticos, decían que si tanto quieren pizza y regalos, que se cambien a limpieza, pero la verdad es que no se trata solo de comida gratis. Como bien decían varios, “no es justo que un departamento reciba todo el cariño y los demás nada”. En los trabajos latinos, donde el café, la comida compartida y los pequeños gestos importan, esas diferencias se sienten como una pedrada.
Y para acabar de rematar, el recepcionista cuenta que ni siquiera ha recibido capacitación formal porque el gerente renunció, todo el mundo es nuevo, y a él le tocó aprender y entrenar a los demás “al chilazo”, como decimos en México. Encima, le exigen resultados como veterano y lo regañan por cosas que ni le enseñaron. ¡Hasta rifas de boletos de lotería les hacen a las camaristas y a recepción ni las migajas!
Un consejo con sabor latino: ¿y si hacemos nuestra propia fiesta?
Algunos lectores dieron el consejo más latino y sabio de todos: “¿Por qué no arman su propia fiesta de recepción y pasan el recibo a Recursos Humanos como ‘Día de Apreciación de Recepción’?”. Otros decían que a veces la mejor solución es celebrar entre colegas, aunque sea con unos tamales, una torta o, por qué no, una pizza de la tiendita de la esquina.
En muchos trabajos de Latinoamérica, la verdadera apreciación viene de los compañeros, no siempre de los jefes. Es ese “gracias” con café, la tanda de tacos al final del turno, o el chisme compartido en la cocina. No hay bono que compense un ambiente donde todos se sienten valorados.
Conclusión: El reconocimiento no debería ser una competencia
Al final, la moraleja es clara: un equipo donde solo unos son reconocidos genera resentimientos y divisiones. Y en un hotel, donde todos dependen de todos —desde la limpieza hasta la recepción, pasando por el mantenimiento— la armonía es tan importante como las habitaciones limpias o el café caliente.
Así que si trabajas en equipo, no esperes a que el jefe se acuerde de ti. Celebra a tus compañeros, comparte los logros y ¡no te dejes robar la pizza! Y si te tocó la peor parte, recuerda que en Latinoamérica, nada une más que el buen humor y la comida compartida.
¿Alguna vez te has sentido invisible en el trabajo? ¿Cómo celebran en tu oficina? Cuéntanos tu historia y comparte este blog si alguna vez te tocó oler la pizza… pero no probarla.
Publicación Original en Reddit: Housekeeping appreciation...