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Cuando el recepcionista termina siendo el “técnico de sistemas” sin querer queriendo

Ilustración estilo anime de una persona abrumada por los desafíos de configurar su computadora.
En esta vibrante representación anime, nuestro protagonista lucha con las complejidades de instalar un nuevo sistema informático, mostrando las divertidas dificultades que todos enfrentamos cuando la tecnología no colabora.

¿A quién no le ha pasado que, por “ser bueno con la tecnología”, terminas arreglando hasta la licuadora de la oficina? Pues imagina que eres recepcionista nocturno en un hotel y de un día para otro, tu jefe decide que eres el elegido para instalar todo el nuevo sistema de computadoras de la recepción. Sin manual, sin ayuda, y con la presión de que todo funcione antes de que llegue el primer huésped a preguntar por el Wi-Fi. Así arranca esta historia, digna de cualquier capítulo de “El Chavo del 8”, pero versión hotelera y con más cables enredados que la vida amorosa de cualquier telenovela.

El “experto” improvisado: De recepcionista a ingeniero de sistemas

Todo empezó porque el gerente general, muy “visionario”, pensó que tenía más sentido darle la tarea al que trabaja de noche. Total, ¿quién necesita dormir, verdad? Así que, sin más explicación que un “¡Tú puedes!” y una pila de cajas misteriosas, nuestro protagonista se encontró frente a la misión imposible: conectar tres computadoras nuevas, hacer que funcionen los lectores de tarjetas y no quemar nada en el intento.

Ocho horas después y con la cabeza zumbando como licuadora vieja, logró que dos computadoras prendieran. Una funcionó perfecto (milagro navideño en junio), pero la otra se rehusó a que el lector de tarjetas hiciera lo suyo. Y la tercera, bueno… digamos que esa computadora decidió entrar en huelga indefinida.

Aquí es donde todos los que trabajamos en oficinas, hoteles o incluso negocios familiares nos identificamos: cuando te piden hacer de todo, aunque no venga en la “descripción del puesto”. Como comentó un usuario en el foro, “eso está fuera de mi alcance laboral”, y otro remató con humor: “¿Y a quién le mando la factura por este servicio extra?”. ¡Tal cual!

El infame soporte técnico: Ayuda que no ayuda

Como buen guerrero, nuestro héroe recurrió al soporte técnico. Pero, sorpresa, abrieron y cerraron el ticket sin resolver nada, como suele pasar en tantas empresas de Latinoamérica donde el “te llamo en cinco minutos” puede durar días. Tuvo que reabrir el ticket, pero el tiempo corría y el turno terminaba. Eso sí, al menos se iba a casa con la satisfacción de haber hecho lo humanamente posible… y con ganas de un buen trago para olvidar el desastre.

La comunidad del foro no tardó en solidarizarse. Un usuario compartió: “Solo aceptaría esa chamba si tengo a Soporte Técnico en marcación rápida; si no, mejor que lo hagan ellos”, reflejando ese sentir tan común de que, en Latinoamérica, el “ayúdame con esto” muchas veces termina siendo un “hazlo tú solo y suerte”. Otro compañero de batalla agregó: “Nunca haría que el recepcionista se encargue de instalar computadoras, eso es trabajo del equipo de sistemas”. ¡Donde manda capitán, no gobierna marinero!

El arte de hacer de todo (y sobrevivir para contarlo)

Lo cierto es que, en muchos países latinoamericanos, la realidad laboral está llena de “todólogos”. El que hace inventario también cambia focos, el contador de repente es community manager y el guardia de seguridad te arregla el proyector. Esto no sólo es por ahorrar costos, sino porque sobrevivir en el mundo laboral requiere flexibilidad de pulpo y paciencia de santo.

En el caso de nuestro amigo, ni siquiera recibió instrucciones claras. El gerente sólo le pasó las cajas y le dijo “¡Tú puedes!”, como si fuera un episodio de “Chespirito”. Y aunque él mismo dice que le sabe a la tecnología, los bloqueos de seguridad y las políticas de la empresa parecían más bien un videojuego imposible de pasar. “Cada paso era un muro más, y las medidas de seguridad no ayudan, ¡al contrario!”, contó frustrado.

Al final, la tarea quedó a medio hacer y el resto del equipo tendría que sobrevivir solo con una computadora funcionando. Nuestro protagonista, con toda la honestidad del mundo, le avisó al jefe que no pudo más, y este último le respondió que lo terminaría al día siguiente. ¿Y ustedes qué creen? ¿De verdad lo habrá hecho o ahí sigue el problema?

Risas, solidaridad y la resignación latina

Lo más bonito de esta historia es cómo la comunidad se unió a compartir anécdotas parecidas, consejos y hasta resignación. Como decía uno de los foristas: “Bienvenido al mundo de sistemas, ya puedes ponerlo en tu currículum”. Entre bromas y memes, todos coincidieron en lo mismo: pedir ayuda no es pecado, pero en oficinas y hoteles de nuestra región, si no hay manual, ¡hay creatividad!

Y sí, aunque parece injusto cargarle la chamba de tres personas a uno solo, al menos nos quedan las historias y el consuelo de saber que no estamos solos. Porque, como decimos en México, “al mal paso, darle prisa” y si no funciona, mínimo que no digan que no intentaste.

¿Te ha tocado ser el “todólogo” en tu trabajo? ¿Alguna vez terminaste haciendo cosas que ni en sueños pensaste? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre termina arreglando la impresora… aunque estudió para abogado.

¡Hasta la próxima, comunidad multitasker!


Publicación Original en Reddit: me vs technology