Saltar a contenido

Cuando el que grita por altavoz en público recibe una cucharada de su propia medicina

Imagen estilo anime de una conversación ruidosa en el vestíbulo de un hotel, ilustrando la interrupción del ruido en espacios compartidos.
En esta vibrante ilustración anime, vemos el caos de un vestíbulo de hotel donde la ruidosa conversación de un hombre interrumpe la paz. ¿Sientes la frustración? Acompáñame mientras relato mi experiencia tratando de encontrar tranquilidad en medio del ruido.

¿A quién no le ha pasado? Estás en un espacio público, tal vez esperando tu turno, tomando un café o simplemente escapando del ruido de la calle… y de pronto llega ese personaje: el “rey del altavoz”, que decide compartir su llamada telefónica a todo volumen con medio mundo. No importa si es la sala de espera, el lobby de un hotel, el transporte público o hasta el baño, estos personajes aparecen por todos lados.

Pero, ¿alguna vez pensaste en responderles con la misma moneda? Hoy te traigo una historia de Reddit que se volvió viral por ponerle un freno —muy a la mexicana, con todo y sabor a venganza chiquita— a uno de estos escandalosos.

El arte de la venganza sutil: Una experiencia en el lobby

La historia comienza con un usuario de Reddit, que sólo quería cargar su celular tranquilo en el lobby de un hotel. Todo en paz hasta que llega un señor mayor, se sienta en la banca de al lado y, sin pena ni gloria, pone una llamada en altavoz... ¡al máximo! Imagínate, ni aunque te cambiaras de mesa podías escapar de la conversación. El protagonista intentó alejarse, pero la voz del señor era como los gritos del pregonero en el mercado: imposible de ignorar.

Así que, harto de la falta de consideración, nuestro héroe decidió aplicar la ley del “ojo por ojo, decibel por decibel”. Sacó el celular, puso una canción de Killswitch Engage a medio volumen (por consideración al personal del hotel, claro), y la dejó sonar lo suficiente para que al señor le costara trabajo seguir su plática. El señor intentó decir algo, pero nuestro protagonista simplemente se limitó a mirar su teléfono como si nada. Finalmente, el caballero bajó el volumen y terminó la llamada, y al instante, la música también se detuvo. ¡Victoria para el equipo de los que sí tienen educación!

La cereza del pastel es que, más tarde, volvieron a llamar al señor y esta vez contestó “como Dios manda”: teléfono en la oreja, sin altavoz y sin molestar a nadie. Como diría mi abuelita: “¡Qué bonito es lo bonito!”

No eres el único: La comunidad comparte sus mejores técnicas

Lo más divertido de esta historia no es solo la pequeña venganza, sino la cantidad de gente que se sintió identificada y compartió sus propias batallas contra los “altavoz lovers”. Uno de los comentarios más celebrados fue el de una madre que, junto a su hija, decidió unirse a la conversación ajena en una agencia de autos. Cuando el “altavoz man” les reclamó que era una llamada privada, ella respondió: “¿Entonces para qué la pones en altavoz aquí, compadre?” ¡Directo y sin escalas!

Otra joya de los comentarios fue la de un usuario que, al escuchar una llamada personal en una sala de espera, empezó a repetir en voz alta lo que decía la persona del otro lado de la línea. El resultado: la pareja del hablador lo regañó por ventilar cosas privadas en público y colgó furiosa. Dicen que el tipo se puso más rojo que un jitomate maduro.

Y para quienes prefieren métodos musicales, hay quienes han optado por poner rock pesado o hasta canciones infantiles como “Baby Shark” para combatir el ruido ajeno. Como dice un comentarista: “A veces la única forma en que la gente entiende lo molesto que es, es cuando se lo haces de vuelta”.

¿Por qué la gente lo hace? ¿Costumbre, distracción o falta de respeto?

Aquí es donde nos ponemos a reflexionar un poco. ¿Por qué será que tanta gente piensa que poner el altavoz en público es normal? Algunos lo atribuyen a la influencia de la televisión, donde todo mundo habla en altavoz porque es más fácil para las cámaras. Otros dicen que es culpa de los teléfonos modernos, con pantallas tan sensibles que a veces contestar de la manera tradicional es un lío.

Pero seamos honestos: en Latinoamérica, donde el chisme es deporte nacional y la privacidad a veces es tan frágil como una piñata de papel, todos sabemos que hay límites. Uno puede reírse del vecino gritón y hasta de la tía que cuenta su vida amorosa en el camión, pero en espacios cerrados, la cortesía manda.

Cuando la venganza es dulce… pero responsable

La moraleja aquí no es que todos salgamos a poner metal a todo volumen, sino que a veces, hacerle notar al otro su falta de consideración puede cambiar hábitos. Un comentario lo resume perfecto: “Solo cuando les das una cucharada de su propio chocolate, entienden lo incómodo que es”. Y si no, siempre queda la opción de preguntarles con toda la amabilidad del mundo: “¿Necesita unos audífonos, joven?” —como han hecho muchos en el transporte público—. A veces hasta resulta más efectivo que el regaño.

En definitiva, aunque la venganza pequeña no siempre es la solución, sí es un recordatorio divertido de que el respeto en los espacios compartidos nunca pasa de moda.

¿Y tú, qué harías?

¿Te ha pasado algo similar en el metro, la oficina, la sala de espera del IMSS o incluso en la tiendita de la esquina? ¿Serías de los que confrontan, de los que se aguantan o de los que aplican la “venganza musical”? Cuéntanos tu historia o tu mejor técnica para sobrevivir a los reyes del altavoz. ¡Seguro más de uno agradecerá tus consejos!

Porque al final, todos queremos un poco de paz… y que el único ruido sea el del mariachi en la fiesta, no el del compadre contando sus problemas a todo pulmón en el banco.


Publicación Original en Reddit: Dude decided to have a full volume speaker convo in the shared space. Let's give him a taste of his own medicine.