Cuando el nuevo recepcionista empieza a oler raro: señales de alerta en el hotel
Todos los que hemos trabajado cara al público sabemos que el mostrador de un hotel es un universo aparte. Hay días en que todo parece una telenovela, y otros en que la realidad supera cualquier guion. Hoy quiero contarles una historia que podría pasar en cualquier hotel de Latinoamérica: la llegada de un nuevo recepcionista (o FDA, como lo llaman en inglés) que, aunque al principio parecía un ángel caído del cielo, terminó dejando a todo el equipo con la ceja levantada… y no precisamente por las buenas razones.
¿Será que somos malpensados, o realmente hay algo raro cuando alguien se pasa de buena onda en el trabajo? Prepárate para una historia de sospechas, intuiciones y muchos, pero muchos, focos rojos.
El Recepcionista Perfecto… ¿O Un Lobo Con Piel de Oveja?
En el mundo hotelero, recibir a un nuevo colega siempre trae un aire fresco. Este nuevo FDA llegó con todas las pilas puestas: saludaba a todos, se ofrecía a ayudar en lo que fuera, hasta apoyaba a la jefa de limpieza y preguntaba por los “trucos del oficio”. ¡Un encanto! Si uno fuera gerente, quisiera tener diez como él.
Pero como dice el dicho, “no todo lo que brilla es oro”. Poco a poco, el compañero empezó a ser menos disciplinado: cometía errores en las reservaciones, no pedía ayuda ni avisaba de sus fallas, y explicaba tanto las cosas que al final nadie entendía nada. Hasta aquí, podríamos decir que es el típico caso de alguien que se confía demasiado. Pero lo que realmente encendió las alarmas fue su afán de socializar con los huéspedes fuera de horario: se quedaba después de su turno jugando billar, visitaba habitaciones durante el pico de check-in para atender solicitudes que debía delegar, e incluso llegaba 8 o 9 horas antes de su turno solo para “despedirse de un amigo”. ¿Amigo? ¡Era un huésped regular, no el compadre de toda la vida!
Como dicen en México, “cuando el río suena, agua lleva”.
Focos Rojos y Chismes de Pasillo: Lo Que Opina la Comunidad
En el foro donde se compartió esta historia, la comunidad hotelera fue clarísima: ¡esto huele a gato encerrado! Muchos señalaron que este tipo de comportamientos suelen estar relacionados con actividades poco legales, como el narcomenudeo dentro de hoteles de estadía prolongada. Un usuario lo puso sin pelos en la lengua: “Cuando un recepcionista se pasa de social con los huéspedes, algo ilegal está pasando. Siempre son drogas”.
Y no es solo paranoia: la experiencia dicta que muchos huéspedes de larga estancia pueden estar en situaciones vulnerables, y a veces los hoteles se convierten en base de operaciones para quienes buscan aprovecharse de eso. Por eso, en muchos hoteles, fraternizar con los huéspedes está prohibido. Y ojo: no es por ser aguafiestas, sino porque después nadie quiere tener problemas legales.
Otros lectores compartieron experiencias similares, como el caso de una empleada que, por hacerse la simpática, terminó robando a sus compañeros y metiéndose en líos. “Si tu sentido arácnido te lo dice, hazle caso”, aconsejó una excompañera del gremio, recomendando documentar todo y mantener distancia. Nada como la voz de la experiencia.
Mentiras y Falsos Héroes: El Tema del “Veterano”
Por si fuera poco, el nuevo FDA se echó una historia digna de Netflix: que había servido en Ucrania y que tenía una medalla por valentía (el famoso “Purple Heart”). Pero aquí nadie se chupó el dedo: una colega, veterana de verdad, notó que nada de lo que decía cuadraba. Incluso usuarios del foro lo desmintieron, explicando que ni Ucrania ni Estados Unidos otorgan esa medalla a quienes no estuvieron en combate activo allá.
En Latinoamérica, este tipo de “cuentos” no son raros: ¿quién no ha trabajado con el típico compañero que presume logros inventados para llamar la atención? Pero cuando esas mentiras se mezclan con comportamientos extraños, la cosa ya no es chistosa, sino preocupante y hasta irrespetuosa para quienes sí han servido de verdad.
¿Paranoicos o Precavidos?: Qué Hacer Cuando Algo No Cuadra
La moraleja aquí es clara: en el trabajo, la confianza se gana, no se regala. Si notas que un compañero actúa fuera de lo normal, lo mejor es documentar todo y avisar a la gerencia. Como decimos en Latinoamérica, “más vale prevenir que lamentar”. La autora original de la historia finalmente habló con sus jefes y documentó lo que veía. Incluso contó que el nuevo FDA “limpió” un cuarto sucio y lo marcó como listo… ¡y un huésped entró directo a ese desastre! Más razón para no pasar nada por alto.
En estos casos, no se trata de ser chismoso ni “hater”, sino de cuidar tu trabajo y la reputación del hotel. Un ambiente de trabajo sano depende de que todos pongan de su parte y no se hagan de la vista gorda.
Conclusión: ¿Tú También Has Olido Algo Raro?
Trabajar en hoteles es como estar en una novela de misterio: nunca sabes quién será el próximo personaje inesperado. Pero si algo aprendimos de esta historia, es que nunca está de más escuchar a tu instinto y actuar con responsabilidad.
¿Te ha tocado vivir algo similar en tu trabajo? ¿Has tenido un compañero que te hizo dudar de todo? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y, si trabajas en hotelería, comparte tus mejores consejos para mantener la armonía en el equipo. ¡Hasta la próxima, y que no te vendan gato por liebre en tu propia recepción!
Publicación Original en Reddit: New FDA