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Cuando el marketing se pasa de creativo: el día que casi tuvimos bartenders strippers en el hotel

Escena cinematográfica de bartenders en una campaña de marketing humorística, destacando un momento clave en la historia del marketing.
Sumérgete en el peculiar mundo del marketing con esta representación cinematográfica de bartenders en una campaña memorable. Descubre la historia detrás de los "Bartenders Desnudistas" y observa cómo los momentos inesperados pueden definir la evolución del marketing.

¿Alguna vez te has preguntado cómo se siente estar al frente de un hotel cuando la creatividad del departamento de ventas se sale de control? Pues hoy te traigo una historia que parece sacada de una película de comedia, pero que sucedió de verdad, allá por los años noventa, en pleno apogeo de la mercadotecnia “a la antigüita”. Prepárate para reírte, avergonzarte y, quizá, identificarte si alguna vez trabajaste en un hotel o viste a un jefe con más entusiasmo que sentido común.

El origen: cuando la mercadotecnia y la realidad no se llevan bien

Todo comenzó con la temporada de caza de venados en una región del norte de Estados Unidos. Mientras los hombres se iban al monte a “buscar venados” (y en realidad a beber con los amigos), los bares de los pueblitos, ni lentos ni perezosos, inventaron los famosos “fines de semana para viudas de cazadores”. ¿La fórmula? Música, alcohol y… strippers masculinos para animar a las esposas y novias que se quedaban solas.

Aquí es cuando nuestra directora de ventas (DoS, por sus siglas en inglés), en su infinito optimismo y con un análisis de mercado digno de cualquier tía emprendedora, pensó: “Si en un pueblo de 500 personas se llena el bar, imagina lo que podemos hacer en un hotel de 130 habitaciones en pleno centro de una ciudad de 100,000 habitantes”. Así nació el paquete: dos noches de hotel, cena, show de strippers “importados” y barra libre en el salón más grande del hotel. ¿Qué podría salir mal?

Cuando vender paquetes no es suficiente: la cruda realidad del front desk

En aquellos tiempos, la publicidad era cosa de periódicos y folletos, y muchas ventas recaían en la recepción del hotel. Pero había un pequeño detalle que la DoS no consideró: era temporada baja. La mayoría de los huéspedes venían en familia, a visitar a los parientes, y la idea de ver strippers no estaba exactamente en su lista de prioridades.

Así, mientras el equipo de ventas preguntaba ansioso cuántos paquetes se habían vendido, la respuesta era siempre la misma: “poquitos… o menos”. Los días pasaban y el entusiasmo se transformaba en nerviosismo. Llegó el sábado, y apenas un puñado de “viudas de cazadores” llegaron listas para la fiesta. Doce, para ser exactos. Pero eso sí, con ganas de pasarla bien y ver carne masculina, aunque fuera la de los bartenders.

El gran giro: ¿y si los bartenders se animan?

Aquí viene la mejor parte. Resulta que, para colmo de males, los strippers nunca llegaron: su camioneta se averió camino al hotel. ¿Qué hacer con las doce mujeres sedientas de fiesta y un equipo de bartenders listos para servir, pero no para desnudarse?

La directora de ventas, mostrando el verdadero arte del vendedor, propone: “¡Que los bartenders se suban a la barra y bailen!”. El subgerente, con la cara más pálida que un vaso de leche, responde: “Pero… ¿tendrían que quitarse la ropa?”. Silencio incómodo. ¿Quién se anima?

Aquí es donde entra la sabiduría popular, reflejada en los comentarios del relato original. Un usuario señaló el doble rasero: “Si fueran bartenders mujeres para un público masculino, esto sería impensable y hasta causal de despido”. Pero, siendo hombres y con las mujeres animando, la historia parecía menos seria. Uno de los bartenders, rubio y de porte galán, probablemente se animaría; el otro, un chico local más tímido, quizá con un par de tragos encima. El tercero, ni lo recuerdan.

Al final, la solución fue digna de una telenovela: les regalaron bebidas, limpiaron la caja fuerte y las enviaron en taxi al casino local, con fichas gratis para jugar. Y, ¡sorpresa! Las “viudas” lo agradecieron y la noche terminó sin mayores dramas. Como diría cualquier latino: “¡Lo importante es que nadie salió llorando ni faltó el chisme para el lunes!”.

Reflexiones y carcajadas: el mundo laboral y sus locuras

Esta historia no sólo nos hace reír, sino que invita a reflexionar sobre esas ideas disparatadas que a veces surgen en las oficinas. ¿Quién no ha tenido un jefe o jefe de ventas que, con tal de cumplir metas, propone cosas que ni en las novelas de Televisa? Y es que, como bien comentó otro usuario, “pensé en todos los bartenders que conozco y se me revolvió el estómago solo de imaginarlo”.

Pero también nos recuerda que en el mundo laboral, especialmente en hotelería, lo inesperado está a la orden del día. La creatividad, aunque a veces descabellada, puede sacar a flote hasta la situación más absurda. Y claro, siempre habrá anécdotas para contar en la sobremesa.

¿Y tú? ¿Te ha tocado vivir algo así?

¿Te imaginas a los bartenders de tu bar favorito haciendo un striptease improvisado por culpa de una promoción fallida? ¿O has trabajado en un lugar donde el sentido común se toma vacaciones? Cuéntanos tu historia en los comentarios. ¡Aquí no juzgamos, solo nos reímos juntos!

Porque si algo nos une en Latinoamérica, es la capacidad de reírnos de la tragedia… ¡y de los jefes locos!


Publicación Original en Reddit: Great Moments In Marketing History: 'Stripping Bartenders'