Cuando el manual de la empresa se convierte en tu mejor aliado: la historia de la venganza creativa en marketing
¿Quién no ha sentido ese alivio, casi como quitarse una piedra del zapato, al dejar atrás un puesto de atención a clientes para crecer profesionalmente? Eso le pasó a nuestro protagonista, quien tras años lidiando con clientes molestos en una pequeña empresa de hosting, logró dar el brinco soñado: marketing, creatividad, cero llamadas de clientes. Pero como buen latino sabe, en la oficina nunca faltan los personajes que quieren mover el avispero. Y así, de la mano de una jefa terca y un manual de empleados editable, nació una de esas historias que nos hacen decir: “¡Eso sí es tener colmillo!”
Del infierno de soporte técnico al paraíso del marketing (¿o eso pensaba?)
Todo comenzó hace unos 10 años, cuando nuestro héroe, recién egresado de Letras Inglesas, entró como soporte técnico de primer nivel. Ya saben, el clásico trabajo donde medio México y Latinoamérica aprende a tener paciencia: restablecer contraseñas, calmar clientes con páginas caídas, y sobrevivir a jefes que piden "ponte la camiseta". Pero la vida le sonrió, y con esfuerzo llegó a líder de equipo, después a copywriter en marketing, donde por fin pudo decir: “Ahora sí, adiós llamadas, hola creatividad”.
Sin embargo, como dice el dicho: “El diablo sabe más por viejo que por diablo”. Y en las oficinas pequeñas, los ascensos suelen traer nuevos dramas. Ruth, la nueva líder que heredó su puesto, era famosa por ser más dura de roer que un hueso de pozole: mandona, rígida y con cero sentido de compañerismo. Un día, la empresa empezó a crecer en el área de cloud hosting, y al CSO (director de seguridad) se le ocurrió pedirle a Ruth que buscara cómo atender a los nuevos clientes premium. Ruth, ni tarda ni perezosa, decidió que la solución era que el equipo de marketing volviera a tomar llamadas… y por supuesto, puso a nuestro copywriter como responsable de las quejas escaladas.
El manual de empleados: de arma de doble filo a escudo personal
Aquí es donde la cosa se pone buena, porque Ruth llegó con todo el ímpetu de jefa tóxica: “Ya revisé el manual y no dice que marketing no pueda atender clientes. Así que te voy a poner un teléfono en tu escritorio”. Nuestro protagonista, entre furia y resignación, recordando todas esas historias de oficinas donde el manual sirve más para justificar locuras que para proteger al personal, tuvo un momento de iluminación.
¿Quién editaba el manual? ¡El propio copywriter! Era el encargado de actualizarlo, así que, con la complicidad de un diseñador gráfico (que casi le aplaude la ocurrencia), añadió una cláusula clarísima: “El equipo de marketing no atiende llamadas, correos ni tiene contacto directo con clientes”. Llevó el cambio al CSO, quien, con una sonrisa de complicidad muy al estilo latino, dio su visto bueno.
Y así, con el respaldo oficial, regresó a la oficina de Ruth y le dejó el manual actualizado en el escritorio: “Ahora sí dice que marketing no toma llamadas. Suerte con tu estrategia”. Ruth, como buena jefa que pierde en su propio juego, solo pudo fulminarlo con la mirada. El resto es historia: nunca más volvieron a molestar al equipo creativo con llamadas de clientes enojados.
La sabiduría colectiva: cuando la comunidad online se siente identificada
Este relato, compartido en Reddit, no tardó en prender la conversación. Muchos latinos nos vemos reflejados: ¿quién no ha tenido esa jefa que se agarra del manual para justificar lo injustificable? Un usuario comentó: “En todas partes cuecen habas, pero saber qué te autoriza el manual es oro molido”. Otro aportó una anécdota buenísima: “En mi trabajo anterior, el manual tampoco decía que no podía limpiar baños, pero nunca vi a Recursos Humanos agacharse con la escoba”.
Alguien más, con ese humor tan nuestro, bromeó: “Si no pides, no obtienes”. Y es cierto: si el manual es tuyo, ¡úsalo a tu favor! Otros opinaron que el protagonista fue más allá del cumplimiento malicioso; fue elegante, como cuando en el fútbol se gana con un gol de último minuto y de chilena.
También hubo quien filosofó: “El soporte técnico es para siempre; aunque escapes, tarde o temprano te encontrarán”, recordando ese destino casi inevitable de quienes alguna vez han sido el “chico o chica de sistemas” en la familia o la oficina.
¿Moraleja? En la oficina, el ingenio vale más que cien manuales
Al final, Ruth terminó armando su propio equipo, el cual nunca funcionó y, como suele pasar con los jefes tóxicos, renunció sin dar aviso. Nuestro copywriter, por su parte, nunca más volvió a contestar una llamada de cliente y sigue feliz en su trinchera creativa.
Esta historia nos deja varias lecciones muy de nuestra cultura laboral: la importancia de saber moverse en el “juego” de la oficina, el poder de los detalles (como tener la llave del manual), y que, en Latinoamérica, el ingenio y la picardía muchas veces vencen a la burocracia cuadrada. Y tú, ¿qué harías si tuvieras el manual en tus manos?
¡Cuéntanos tu historia de oficina más ingeniosa o la vez que le diste la vuelta a una situación absurda! Porque, como decimos por aquí, “al mal jefe, buena astucia”.
Publicación Original en Reddit: 'There's nothing that says the marketing team doesn't work directly with clients.'