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Cuando el mando militar subestimó al político: la boda, la venganza y una lección belga

Ilustración de anime de un padre reflexionando sobre su servicio militar y lazos familiares en una boda.
Esta vibrante ilustración al estilo anime captura un momento conmovedor mientras un padre comparte sus recuerdos de servicio militar y obligaciones familiares, preparando el escenario para una historia que invita a reflexionar sobre elecciones y responsabilidades.

¿Alguna vez has sentido que el jefe abusa de su poder y te niega algo que por derecho te corresponde? Todos hemos pasado por esa frustración, pero pocos pueden contar una historia de venganza tan fina y sutil como la que hoy traigo, directamente desde la Bélgica de la época del servicio militar obligatorio. Y sí, aunque suene a novela o a episodio de “La Rosa de Guadalupe”, esto ocurrió de verdad y con testigos.

Imagina que tu hermana se va a casar y el ejército debería dejarte ir... pero tu comandante cree que está por encima de la ley. ¿Te quedas de brazos cruzados? ¿O usas tus cartas bajo la manga? Aquí es donde entra un abuelo con más colmillo que político en año electoral...

El comandante que se creyó intocable

Resulta que el papá del autor de la historia estaba haciendo su servicio militar cuando recibió la noticia: ¡su hermana se casaba! Y como buen hermano latino (aunque aquí el cuento es belga), lo mínimo era estar presente. La ley decía que tenía derecho a un permiso especial para asistir, pero el comandante, de esos que se creen dueños del cuartel y de la vida ajena, decidió que “no, joven, aquí se hace lo que yo diga”.

Este tipo de situaciones no nos son ajenas; en América Latina, siempre hay un jefe que se cree el rey del gallinero y hace su voluntad aunque las reglas digan lo contrario. Pero lo que el comandante no sabía era que el papá del protagonista tenía un as bajo la manga: su propio padre, un político experimentado y, según cuentan, un verdadero bulldog en la arena política. O como diríamos aquí, “no se andaba con medias tintas”.

El abuelo político: más conexiones que la CFE en hora pico

El joven soldado, frustrado, se quejó con su papá, y este, con la calma de quien ha visto mil batallas políticas, le dijo: “Déjamelo a mí”. Y así fue como, días después, el comandante recibió en su escritorio una carta muy formal, firmada nada menos que por el Ministro de Defensa. “¿Por qué se le negó a este soldado su permiso para la boda de su hermana?”, preguntaba la carta. El comandante, rojo de furia y con el ego herido, llamó al soldado y, tartamudeando, le concedió el permiso. “No sé cómo lo lograste, pero esto tendrá consecuencias”, amenazó. Pero al final, como dicen por ahí, “perro que ladra no muerde”. El comandante nunca se atrevió a tomar represalias.

Aquí, varios en Reddit se echaron unas risas con el asunto. Un usuario comentó algo que en español adaptaríamos como: “Te das cuenta que el comandante quería vengarse, pero luego pensó dos veces y dijo: ‘mejor aquí corrió que aquí quedó’”. Otro comparó al abuelo con esos tíos que conocen a medio mundo y solo necesitan hacer una llamada para mover montañas. ¿Quién no tiene un familiar así en Latinoamérica?

¿Venganza o privilegio? El eterno debate

Claro, no faltó el aguafiestas que salió a decir que esto no es venganza pequeña, sino puro privilegio y palancas. Pero como respondió otro usuario, el detalle aquí no es solo el “contacto”, sino que el comandante fue puesto en su lugar por pasarse de listo. En nuestros países, donde el “amiguismo” y las influencias son el pan de cada día, la historia resuena porque todos hemos visto casos donde la ley solo se aplica si tienes quien la haga valer. A veces, el sentido de justicia llega por caminos insospechados.

Además, es bueno recordar aquel dicho que se repite tanto en México como en Argentina o Colombia: “No es lo que sabes, sino a quién conoces”. Y es que, como bien ilustró un usuario en Reddit, “cuando el perro pierde los colmillos, ladra más fuerte”. Así, el comandante intentó salvar la dignidad con amenazas, pero sabía perfectamente con quién no debía meterse.

Reflexión final: No empieces lo que no puedes terminar

Esta historia deja una lección universal: nunca subestimes el poder de las conexiones y, sobre todo, nunca inicies una pelea que no puedes ganar. El comandante aprendió, como se dice en buen español, a no buscarle tres pies al gato.

Y tú, ¿alguna vez te has visto en una situación parecida, donde una llamada o un contacto cambió todo? ¿Crees que estas “palancas” son necesarias o solo perpetúan la injusticia? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y, si tienes una anécdota de venganza pequeña, ¡compártela! La próxima historia puede ser la tuya.

Porque al final, como reza el refrán: “No empieces nada, y nada pasará”. Y si lo empiezas... ¡prepárate para lo que venga!

¿Tienes historias de jefes tercos, familiares con influencias o venganzas sutiles? ¡Déjalas abajo y sigamos riendo juntos de esos momentos en que la astucia vence al poder!


Publicación Original en Reddit: Refuse to let my dad go to his sister's wedding? I hope you like tough questions.