Cuando el maestro necesita un maestro: El caso de Alex, el profe más perdido de la escuela
¿Alguna vez te has preguntado cómo es posible que ciertas personas mantengan un puesto de trabajo cuando, a simple vista, parecen no dar una? Pues prepárate para conocer la historia de Alex, el maestro de educación especial que, incluso en una escuela donde la paciencia es ley, logró sorprender a todos con su nivel de despiste y torpeza… ¡y aun así consiguió permanencia laboral! Esta historia, que arrasó en Reddit y encendió los ánimos de la comunidad educativa internacional, nos muestra que a veces la realidad supera la ficción.
Imagina a tu compañero de trabajo más distraído, multiplícalo por diez, agrégale un toque de surrealismo y ponlo a cargo de una clase… Ahora sí, bienvenido al mundo de Alex.
El maestro que no encontraba ni su salón (ni su yogurt)
La historia, contada por un colega en Reddit, inicia como muchas otras: la escuela necesitaba con urgencia maestros de educación especial. Así llegó Alex, un hombre mayorcito que desde el primer día dejó claro que la tecnología no era lo suyo. Un compañero tuvo que ayudarle dos veces a conectarse al WiFi, a pesar de que la computadora debía hacerlo sola. “Bueno, es grande, la tecnología puede ser difícil para algunos”, pensaron.
Pero la cosa no quedó ahí. Pronto se dieron cuenta de que Alex necesitaba supervisión constante. Su compañera Wilma, asignada para ayudarle, notó que era incapaz de recordar los nombres de sus alumnos, incluso después de cuatro meses. ¡Y eso en una escuela donde la memoria es vital para conectar con los estudiantes! Para colmo, un día estuvo todo el día con yogurt en la corbata y nadie lo vio ni ir al baño para limpiarse. Detalles pequeños… hasta que se acumulan.
Cuando la burocracia y la incompetencia bailan juntos
La comunidad de Reddit no tardó en empatizar: “He visto esto en otros trabajos, una sola persona problemática te quita el tiempo de toda una semana”, comentó un usuario, reflejando la frustración de muchos trabajadores en Latinoamérica que ven cómo la burocracia protege a los menos capacitados. Aquí, como en muchas escuelas de nuestra región, el papeleo puede más que el sentido común. Alex tenía su carga de alumnos solo “en papel”, porque ni siquiera había tomado el curso necesario para acceder a la plataforma digital. El resultado: sus compañeros se llevaban el doble de trabajo, mientras él seguía cobrando.
Y claro, el colmo fue enterarse de que después de seis meses… ¡Alex no sabía ni pasar lista! En serio, solo hay que apretar unos botones y ya, pero ni así. ¿Quién no ha tenido un colega que parece estar en la luna mientras los demás sacan el trabajo adelante?
Un “caso especial” en la educación especial
Pero la historia de Alex no termina en la incompetencia, sino que se pasea por el absurdo. Sus despistes eran tan grandes que llegó a quedarse mirando la puerta principal de la escuela por dos minutos, sin saber cómo entrar, hasta que otro maestro lo ayudó. En reuniones, si había que buscar su propia silla, simplemente no lo hacía. Y ni hablar de la vez que se quedó atrapado ¡cuatro minutos! dentro de un rollo gigante de papel para pizarrón, mientras los demás se preguntaban si esto era una cámara oculta.
Algunos comentaristas en Reddit se preguntaban si Alex podría ser una persona con necesidades especiales él mismo, y si por algún error del sistema terminó del otro lado del escritorio. Otros, con humor negro, decían que su caso era digno de un “premio Darwin laboral”.
Pero también hubo voces más compasivas. Un padre de un estudiante con discapacidad compartió que, aunque la situación era absurda, le daba cierta esperanza de que su hija, con necesidades especiales, pudiera encontrar un lugar en el mundo laboral, aunque fuera por un “glitch” del sistema.
¿Ineptitud o inspiración? Una reflexión muy a la latina
Lo increíble es que, pese a todas estas metidas de pata, Alex sigue trabajando en la escuela. ¿Por qué? Porque tiene permanencia laboral, ese blindaje que en nuestros países a veces transforma a los incompetentes en parte del mobiliario escolar. “He visto a directores hacer hasta lo imposible por sacar a buenos maestros, pero Alex, aquí sigue… ¡y ya tiene plaza fija!”, relató el narrador original.
Algunos colegas incluso encontraron algo inspirador en la historia: “Quizá Alex, con todas sus dificultades, logra conectar con los estudiantes en maneras que otros no pueden. Tal vez su propia confusión le ayuda a comprender mejor a los chicos”. Es una visión optimista, pero en la realidad de las escuelas públicas latinoamericanas, donde sobran historias de autoridades que prefieren un “cuerpo presente” antes que nada, resulta más una crítica velada que una moraleja.
¿Qué hacemos con los “Alex” de la vida real?
La historia de Alex es tan surrealista que dan ganas de reír y llorar a la vez. Nos recuerda que, a veces, el sistema premia la ineficiencia y castiga el esfuerzo, y que los verdaderos héroes son los colegas que sacan el trabajo adelante a pesar de todo. Pero también nos invita a reflexionar: ¿qué harías si tu compañero fuera como Alex? ¿Serías paciente y solidario o exigirías un cambio?
Cuéntanos en los comentarios: ¿te ha tocado trabajar con alguien así de despistado? ¿Cómo lo manejaste? ¿Crees que el sistema debería ser más estricto o más compasivo? ¡Queremos escuchar tus historias!
Porque al final, en todas las escuelas del mundo… siempre hay un Alex.
Publicación Original en Reddit: We Need Special Ed Teachers. So We Hired Kevin. Kevin has Tenure Now.