Cuando el lavavajillas casi se convierte en horno: aventuras insólitas en la recepción de un hotel
Todos sabemos que trabajar de noche en la recepción de un hotel es como estar en una película de comedia, pero con menos presupuesto y más café. Los turnos nocturnos suelen ser tranquilos, casi monótonos: café recién hecho, tienda surtida, inventario en orden y uno que otro huésped madrugador. Pero a veces, cuando el reloj marca las horas más lentas, llega esa llamada telefónica que te recuerda que la vida siempre tiene un as bajo la manga… o un huésped con ideas más creativas que una telenovela mexicana.
“Quiero hacer galletas… ¿y el cernidor?”
Imaginen esta escena: el recepcionista, cansado pero ya con la mente en casa, recibe una llamada que rompe la rutina. Un huésped pregunta, con toda la confianza del mundo, “¿Dónde está el cernidor de mi habitación?”. ¿Cernidor? ¿En un hotel? Eso ni en las suites presidenciales del mejor resort de Cancún. El huésped, decidido, explica que va a hacer galletas para sus hijos y no puede mezclar los ingredientes secos sin el cernidor. El recepcionista, siempre dispuesto a ayudar, le promete consultar con el encargado del desayuno por si acaso hay uno disponible.
Pero ahí no termina la historia. En un momento de lucidez, el recepcionista recuerda algo fundamental: ninguna de las habitaciones tiene horno. Decide llamar al huésped para aclarar el asunto:
— Señor, ¿dónde piensa hornear las galletas?
— En el horno, joven. Está bajo la mesada, junto al fregadero.
— ...Señor, eso es el lavavajillas.
Según cuenta el recepcionista, la llamada terminó abruptamente mientras contenía la risa. Imagina encontrarte con alguien convencido de hornear galletas en el lavavajillas, como quien pone pan en el microondas esperando una baguette dorada.
¿Hornear en el lavavajillas? Solo en los cuentos... o en foros de internet
No faltó quien en la comunidad de Reddit se preguntara, medio en broma y medio en serio, “¿Será que el huésped estaba horneado él mismo?”. Otros, más filosóficos, reflexionaron: “Es preocupante que alguien que quiere hornear galletas no sepa la diferencia entre un horno y un lavavajillas”. Es como si tu abuelita te sirviera un café frío pensando que era chocolate caliente solo porque ambas tazas están en la mesa.
Y es que, aunque parezca loco, cocinar en el lavavajillas no es mera ficción. Algunos internautas bromearon sobre “galletas al vapor”, haciéndose eco de técnicas que existen para cocinar salmón en lavavajillas (eso sí, bien envuelto en aluminio y sin detergente, por favor). Pero nadie quiere probar unas galletas que sepan a jabón, ¿verdad?
Expectativas de hotel vs. realidad latinoamericana
En Latinoamérica, pedir un cernidor en un hotel es como pedirle al taxista que te lleve directo a la luna: improbable, pero nunca falta quien lo intente. La mayoría de los hoteles con “kitchenette” ofrecen lo básico: refrigerador, estufa, microondas y, si tienes suerte, una ollita vieja para frijoles. Un usuario comentó: “¿Quién espera un cernidor en un hotel? Y menos que se lo presten a un huésped para mezclar harina. ¡Ni en mi propia casa presto el mío!”
Por otro lado, otro internauta compartió la historia de un amigo que, después de una noche de copas, terminó lavando la ropa en el lavavajillas y los platos en la lavadora. “Nunca lo dejamos olvidar esa metida de pata”, escribió entre risas.
Entre risas y memes: Lo que aprendimos de esta historia
Lo más divertido de todo esto no es solo la confusión, sino la reacción de la comunidad. Hubo quien prometió nunca probar comida de alguien que no distingue un horno de un lavavajillas, y quienes sugirieron dejar una reseña negativa al hotel por no tener cernidor. Incluso se atrevieron a imaginar futuros desastres culinarios: “Por lo menos no pensó que la caja fuerte era el microondas”.
Al final, esta anécdota nos recuerda que la hospitalidad tiene sus límites, pero el ingenio y la buena onda nunca faltan. Como decimos en México: “No hay mal que por bien no venga… y no hay turno nocturno que no ofrezca una buena historia”.
Conclusión: ¿Y tú, dónde hornearías tus galletas?
Después de leer esta historia, queda claro que el trabajo de hotel nunca es aburrido. Los huéspedes siempre encuentran la manera de sorprendernos y de paso, hacernos reír a carcajadas. ¿Te ha pasado algo parecido, ya sea como huésped o trabajador en hoteles? Cuéntanos tu anécdota en los comentarios. Y recuerda: la próxima vez que quieras hornear galletas, asegúrate de no confundir el electrodoméstico… ¡o podrías terminar con galletas al vapor y una buena anécdota para compartir!
¿Quién dijo que trabajar de noche era aburrido?
Publicación Original en Reddit: You're Going to Bake What... Where?