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Cuando el 'Kevin Nazi' fue a terapia… y nadie lo validó

¿Alguna vez escuchaste una historia tan absurda que parece sacada de una película de comedia negra? Bueno, agárrate porque la anécdota de hoy tiene de todo: nazis, universidades cristianas, terapeutas desesperados y hasta un disfraz de Halloween que terminó en arresto. Es el tipo de cuento que uno cuenta en la sobremesa y todos quedan con la boca abierta, entre risas y asombro, preguntando: “¿De verdad pasó eso?”.

Esta historia viene directo desde los pasillos de una universidad muy cristiana en Nueva Inglaterra, donde, entre biblias y sermones, apareció un personaje que nadie esperaba: “Kevin Nazi”, un tipo tan perdido que hasta pensó que la terapia era el lugar ideal para que le aplaudieran sus ideas retrógradas. Spoiler: no salió como él quería.

Un cuarto, dos Kevins y muchas ideas peligrosas

La vida universitaria suele estar llena de roommates raros, pero el protagonista de esta historia se sacó la rifa más desafortunada: compartir cuarto con un Kevin y, por rebote, convivir con “Kevin Nazi”, el amigo inseparable de su compañero. Imagina estar en tu sala común, queriendo estudiar o dormir, mientras estos dos se la pasan hablando puras barbaridades, convencidos de que el mundo está en su contra solo por tener ideas “conservadoras”.

Pero “conservadoras” es poco decir. En realidad, el tal Kevin Nazi era abiertamente antisemita, misógino, y creía en teorías de la eugenesia, esas cosas que en América Latina solemos ver solo en documentales sobre lo peor de la historia europea. Pero aquí estaba, en pleno siglo XXI, en una universidad cristiana de Estados Unidos, convencido de que era parte de una minoría perseguida. Si no fuera tan trágico, sería casi cómico.

Terapia, pero solo si me dan la razón

Lo que más sorprende de “Kevin Nazi” no son sus ideas (lamentablemente, gente así hay en todos lados), sino su ingenuidad. En un giro inesperado, decidió ir a terapia porque, según él, sufría discriminación por sus opiniones “familiares y conservadoras”. Claro, lo que él llamaba “opiniones” era en realidad odio disfrazado, pero el chiste es que esperaba que algún psicólogo le dijera: “¡Tienes razón, el mundo está mal, tú eres el iluminado!”.

¿Adivinas qué pasó? Ningún terapeuta le dio el gusto. De hecho, cambió de psicólogo siete veces en diez meses. Sí, siete. Como cuando vas cambiando de taquería porque ninguna te quiere vender tacos con piña y salsa de chocolate. Al final, el problema no eran los terapeutas, sino él mismo, pero nunca fue capaz de verlo. Como bien comentó un usuario en Reddit, “Kevin Nazi” no entendía que sus creencias no solo eran repudiadas, sino que tenían consecuencias sociales reales: nadie quería tratar con un nazi, por más que él gritara que era “injusto”.

Más allá del odio: escándalos, disfraces y el colmo de la impunidad

La historia de “Kevin Nazi” no termina ahí. Resulta que su paso por la universidad fue una colección de escándalos: acusaciones graves de acoso sexual, trampas académicas y hasta tuvo que repetir un año entero porque, entre esconderse para evitar a quienes lo denunciaban y reprobar clases de Biblia (sí, ni eso pudo pasar), su expediente era un desastre.

Pero si pensabas que eso era todo, prepárate. En un Halloween decidió disfrazarse con un uniforme nazi completo, salió a la calle y empezó a perseguir gente en vecindarios familiares. No tardó en recibir una paliza y acabar arrestado, solo para regresar a la universidad como si nada. Según el autor original del post, “se la pasó quejándose un mes entero, y su amigo Kevin lo apoyaba como si fuera la gran víctima”. Como decimos en México: no tiene llenadera.

Y por si faltaba algo, se supo que el tipo se dedicaba a tomar fotos de compañeras sin su consentimiento y subirlas a sitios adultos. Un usuario de Reddit lo resumió perfecto: “¿Por qué no contaste eso desde el principio? ¡Eso ya es surrealista!”. Y sí, la historia es tan retorcida que parece escrita por un guionista de telenovelas.

¿Qué nos deja esta historia? Reflexiones y carcajadas incómodas

Más allá del morbo, esta historia pone sobre la mesa algo que, en América Latina, también solemos ver: la hipocresía de quienes usan la religión o la moral como escudo para justificar lo injustificable. Como dijo otro usuario, “el verdadero error de Kevin fue ser demasiado vocal, porque entre ciertos círculos, el racismo y la violencia no son tan mal vistos si se mantienen en secreto”. Una reflexión dura, pero cierta.

Al final, lo más irónico es que “Kevin Nazi” buscó terapia esperando validación y solo encontró rechazo… aunque nunca se dio cuenta. Como diría cualquier abuelita latina: “El que no quiere ver, aunque le pongan el mundo en la cara, seguirá ciego”.

¿Tú qué opinas? ¿Has conocido algún personaje así de delirante en tu universidad o trabajo? ¿Crees que la terapia puede cambiar a alguien que no quiere cambiar? Cuéntame tus historias o anécdotas, porque si algo nos une en este continente, es saber reírnos de lo absurdo mientras aprendemos a no repetir los errores ajenos.


Publicación Original en Reddit: NAZI Kevin goes to therapy