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Cuando el karma te alcanza en el trabajo: la dulce venganza del compañero olvidado

Ilustración en 3D de un empleado frustrado rechazando ayuda de un excompañero de trabajo.
En esta vibrante escena en 3D, nuestro protagonista enfrenta un dilema: ayudar a un excompañero conocido por su comportamiento tóxico. ¿Se mantendrá firme en su decisión? ¡Descubre la historia detrás de este momento en el blog!

¿Alguna vez has tenido ese compañero de trabajo que hace que hasta el café sepa amargo? Todos conocemos a alguien así: el que nunca ayuda, el que presume de trabajar horas extras pero solo programa correos a medianoche, el que no tiene ni pizca de compañerismo. Y claro, uno piensa que la vida laboral es injusta porque a veces hasta parece que a este tipo de personas todo les sale bien... hasta que llega el día en que la tortilla se voltea.

Hoy te traigo una historia de esas que nos hacen sonreír con malicia y pensar: “¡Bien hecho!”. Porque sí, a veces el karma tiene una memoria increíble.

El compañero tóxico que se quiso pasar de listo

La historia la contó un usuario en Reddit, y es tan universal que seguro te sentirás identificado. Hace algunos años, trabajó en una empresa conocida donde tenía un colega que, sin razón alguna, le hacía la vida imposible. No ayudaba a nadie, era cero trabajo en equipo y, para colmo, fingía ser el más trabajador solo porque programaba correos para las 2 de la mañana (una jugada digna de cualquier oficina en Latinoamérica, donde el “presentismo” todavía es ley).

El ambiente era tan pesado que, cuando finalmente se separaron, el narrador pensó que nunca más tendría que lidiar con ese personaje. Pero como dice el dicho: “El mundo es un pañuelo... y la vida laboral, una servilleta”.

El regreso inesperado (y descarado)

Pasaron los años y, como suele suceder en industrias pequeñas, los caminos se volvieron a cruzar. El excompañero tóxico fue despedido y, sin avisar ni pedir permiso, usó el nombre del narrador como referencia para postularse a un puesto en su nueva empresa. ¡Sin siquiera mandarle un WhatsApp! Es como si tu primo lejano, al que no ves desde el bautizo de la tía, te pusiera de aval para un crédito.

Cuando el narrador recibió la notificación en Workday (el sistema de recursos humanos), revisó el puesto y se dio cuenta de que el tipo apenas y cumplía con los requisitos. Y aquí viene la parte sabrosa: el sistema solo pide un “sí” o “no” como recomendación. Sin pensarlo dos veces, nuestro protagonista eligió “no” y siguió con su día.

¿Venganza pequeña? Tal vez. ¿Justicia poética? ¡Definitivamente!

Lecciones de la comunidad: lo que opinan los que han vivido lo mismo

Lo más divertido de la historia fue leer los comentarios de la comunidad. Uno decía, adaptando al español: “Esto no es venganza, es honestidad. ¿Por qué recomendarías a alguien que solo te dio dolores de cabeza?". Otro aportó esa sabiduría que solo da la experiencia: “Nunca quemes un puente, porque la vida da muchas vueltas y los rencores en la oficina duran más que un aguinaldo”.

No faltó quien recordó la regla de oro en el trabajo: “Siempre pregunta antes de poner a alguien como referencia. ¡Es lo mínimo!” En México y muchos países latinos, eso es cuestión de respeto básico. Es como pedir permiso antes de entrar a casa ajena.

Algunos contaron historias similares, como el del compañero que era tan vago que tenía el apodo de “Don Nadie” y luego tuvo el descaro de buscar ayuda en la nueva empresa del narrador. O el caso del que fue tan tóxico que, años después, nadie en la industria lo quería contratar y terminó de intendente. El refrán lo resume: “No escupas para arriba, porque te puede caer en la cara”.

Y claro, el humor latino no podía faltar. Un usuario bromeó: “La venganza se sirve fría… pero también se puede recalentar en el microondas del mal”. ¡Qué belleza de frase!

¿Venganza o sentido común? El dilema de no recomendar

Muchos coincidieron en que esto no es realmente venganza, sino sentido común. ¿Por qué cargarle a tus nuevos colegas el peso de alguien que ya sabes que no aporta nada bueno? En Latinoamérica, donde los equipos suelen ser cercanos y el ambiente laboral puede sentirse como una segunda familia (a veces disfuncional, pero familia al fin), nadie quiere recomendar a un “gandalla” o a una “manzana podrida”.

Lo cierto es que, aunque la acción puede parecer pequeña o incluso mezquina, en realidad es un acto de responsabilidad y honestidad. Como dijo un comentarista: “Le hiciste un favor a tu empresa y a tus compañeros. El que siembra vientos, cosecha tempestades”.

Conclusión: El karma laboral sí existe (y está atento)

Así que la próxima vez que te den ganas de ser mala onda en el trabajo, piénsalo dos veces. La vida laboral en Latinoamérica es pequeña, y nunca sabes cuándo vas a necesitar a ese compañero al que ignoraste o maltrataste. Hoy es solo una referencia; mañana puede ser la diferencia entre conseguir ese empleo soñado o quedarte viendo cómo la oportunidad se te va de las manos.

Y tú, ¿tienes una historia parecida? ¿Te ha tocado decidir si recomiendas o no a alguien? ¡Cuéntanos en los comentarios! Recuerda: la oficina tiene memoria… y el karma, aún más.

¡Hasta la próxima, y que el buen ambiente laboral siempre te acompañe!


Publicación Original en Reddit: Asshole former coworker now needs my help… nope.