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Cuando el karma militar te alcanza: la dulce venganza de un coach de tiro en la Marina

Ilustración de anime de un oficial de policía Marine siguiéndole de cerca a un auto de noche en una base militar.
En esta dinámica escena de anime, un oficial de policía Marine persigue amenazadoramente a un auto en una base militar poco iluminada, preparando el escenario para una historia de venganza inesperada. ¡Acompáñanos a descubrir la inolvidable historia de mi papá durante su tiempo en el Cuerpo de Marines!

En la vida militar, como en cualquier oficina pública de América Latina, siempre hay personajes que se creen los dueños del uniforme y la autoridad. Pero ojo, porque hasta el más pintado puede terminar mordiendo el polvo si se cruza con la persona equivocada. Esta es la historia de cómo un policía militar demasiado entusiasta intentó pasarse de listo con el papá de un usuario de Reddit… y terminó pagándolo caro, al puro estilo del karma instantáneo.

La patrulla nocturna y el abuso de autoridad

Era una noche cualquiera en una base de la Marina de Estados Unidos, allá por los años 80. El papá de nuestro narrador iba manejando tranquilamente, probablemente pensando en lo que muchos pensamos de madrugada: “¿Por qué no me fui a dormir más temprano?”. De repente, una camioneta blanca aparece detrás de él, pegadísima, con las luces altas encendidas, cegándolo por todos los espejos. En Latinoamérica le decimos “andaba de farolazo”, y vaya que incomoda.

Al intentar dejar espacio acelerando apenas unos kilómetros por hora, el papá notó que la camioneta lo seguía igual de cerca. Cuando volvió a acelerar, ¡sorpresa! Le prenden las luces y lo detienen por “exceso de velocidad”. Resulta que era un policía militar (MP), rango “lance corporal” o lo que aquí diríamos, “el soldado raso que apenas está aprendiendo”. Para no ir solo, el MP llama a un compañero de mayor rango (corporal). Al escuchar ambos lados, el superior se da cuenta del abuso y decide que no habrá multa.

Pero si crees que aquí acaba la historia, apenas empieza la verdadera venganza…

Vuelta de tuerca: el karma en el campo de tiro

Unos meses después, el papá de nuestro protagonista estaba cumpliendo su rol de coach en el campo de tiro de la Marina. En la vida militar gringa, igual que en muchas policías latinoamericanas, aprobar la prueba anual de tiro es obligatorio. Si no la pasas, tu carrera puede irse por el caño y hasta puedes meterte en problemas disciplinarios.

¿Adivinen quién aparece ese día para hacer su calificación de tiro? ¡Exacto! El mismo MP que quiso multar al papá. Nuestro coach, con una sonrisa de esas que solo da la justicia poética, pide cambiar de puesto con otro coach para supervisar personalmente al “lance corporal”.

Durante toda la sesión, el MP hace todo correcto, sudando la gota gorda. Pero al terminar, comete un error básico de seguridad: cierra la recámara del arma antes de que el coach pudiera revisar si estaba descargada. Y eso, amigos, en cualquier rango o país, es falta grave. El coach no titubea: “¡Eso es lo que necesitaba! ¡Fuera del campo!”. El MP gritó, pataleó, pero se fue descalificado y, probablemente, directo a rendir cuentas con su comando.

Entre memes, bromas y moralejas: la sabiduría del rancho militar

La historia se viralizó en Reddit, donde no faltaron los comentarios de otros militares y exmilitares de todo el mundo, muchos de ellos tan sabrosos como los memes que vemos en los grupos de WhatsApp. Uno de los comentarios más celebrados decía: “En la Marina, los músculos son obligatorios… la inteligencia es opcional”. Otro, en tono más local, soltó: “Ese muchacho era perfecto para la Marina, seguro ni distinguía entre crayones de colores en su lonchera”.

Muchos lectores recordaron experiencias similares con policías militares en bases, tanto en Estados Unidos como en otras partes. Y varios coincidieron en algo que aquí en América Latina sabemos bien: cuando alguien abusa del poder, tarde o temprano la vida se la cobra. Como diría la abuela: “El que a hierro mata, a hierro muere”.

Además, surgieron reflexiones interesantes sobre cómo el sistema militar puede ser rígido, pero también tiene personas que realmente valoran la justicia interna. Un usuario compartió cómo una simple multa de velocidad le costó un año entero de ascenso, mostrando que estos detalles no son broma en la vida militar, muy similar a lo que pasa en muchos empleos públicos de nuestra región.

Lo que podemos aprender (y reírnos un rato)

La anécdota no solo nos deja con una sonrisa, sino que ofrece una lección universal: no abuses de tu poder, porque nunca sabes quién te va a poner en tu lugar. En cualquier trabajo, ya sea en la Marina de Estados Unidos, en una comisaría de barrio o en una oficina de gobierno, siempre hay quien se aprovecha… pero también quien encuentra la forma de equilibrar la balanza.

Y en el fondo, todos hemos conocido a ese compañero que, por una pizca de autoridad, se cree el “jefe máximo”. Si algo nos enseña esta historia es que la vida –o el karma– tiene formas bastante creativas de devolver las cosas a su sitio.

¿Tienes alguna anécdota de justicia poética o venganza pequeña en tu trabajo, escuela o barrio? ¡Cuéntala en los comentarios! Aquí todos nos echamos una carcajada y, quién sabe, quizás el próximo héroe anónimo seas tú.


Publicación Original en Reddit: A Marine military police tried to wrongfully give my dad a speeding ticket, but my dad got his revenge.