Cuando el karma maneja: la venganza divina de un charco y un auto presumido
¿Alguna vez has sentido que el universo está de tu lado, justo cuando alguien intenta arruinarte el día? Todos hemos vivido ese momento en el que un desconocido, por simple mala onda, decide hacerte la vida más difícil. Pero a veces, la vida se encarga de poner a cada quien en su lugar… y de las formas más inesperadas y divertidas.
Hoy te traigo una historia que parece sacada de un episodio de “La rosa de Guadalupe”, pero con mucho más humor y un toque de justicia universal que solo un buen charco y la mala infraestructura urbana pueden ofrecer.
El día que la lluvia no fue lo peor
Hace unos doce años, un grupo de adolescentes -como cualquier grupo en Latinoamérica, llenos de energía y ganas de hacer relajo- caminaba bajo la lluvia después de la escuela. No era un diluvio, pero sí lo suficiente para mojarte si no estabas atento. Lo típico: risas, uno que otro cantando a todo pulmón (seguro alguna rola de moda), y el pavimento convertido en río por las alcantarillas tapadas.
De repente, un auto apareció. Las calles eran suficientemente anchas, pero el conductor, con esa actitud de “yo tengo coche y tú no”, decidió desviarse de su camino y acelerar justo al lado del grupo. ¿Su objetivo? Empaparlos con el agua sucia acumulada en la banqueta. Y no hablamos de un charquito, sino de esa mezcla de lluvia, lodo y quién sabe qué más que suele formarse en nuestras calles.
El grupo, pensando que el auto los iba a atropellar, empujó a los más distraídos contra la pared. En ese instante, nuestro narrador (el buen churrosman en Reddit, representando a toda Latinoamérica) pensó en su perrito esperándolo en casa... cuando de repente, se escuchó un “¡CLONK!” monumental, seguido de un poco de agua salpicando su trasero. Lo que sucedió después fue oro puro: el auto, que pretendía ser el protagonista del momento, quedó con el cofre hundido, humo saliendo de las llantas, y su dueño con cara de “trágame tierra”.
¿La razón? Una barra de metal que alguien había colocado en la alcantarilla para evitar que se tapara con hojas resultó ser el auténtico héroe de la historia. El coche se llevó el verdadero chapuzón y su dueño, una lección de humildad.
Cuando el karma te pasa la factura… en cuotas y con intereses
El relato no solo dejó una anécdota para contar en cada reunión, sino que inspiró a miles en la comunidad de Reddit. Uno de los comentarios más celebrados lo resumió perfecto: “Recibieron su carma”. Aquí en Latinoamérica, solemos decir que “el que a hierro mata, a hierro muere”, o como lo puso otro usuario, fue un auténtico “Karmagedón: cuando la defensa de tu auto conoce el castigo que se merece”.
Pero lo mejor es la reacción del grupo de adolescentes: en vez de enojarse, hicieron lo que cualquier latino haría para rematar la escena: señalaron al conductor y se rieron tan fuerte y teatralmente, que seguro se escuchó hasta en la próxima colonia. El pobre hombre no pudo hacer nada más que tragarse el coraje y lidiar con su auto dañado. ¿Va a bajarse a encarar a un grupo de chamacos empapados? Mejor ni intentarlo.
Uno de los detalles más latinos de la historia es la explicación sobre esas “barreras” improvisadas en las alcantarillas. Aquí, cuando la infraestructura no da para más, la gente se las ingenia: rejas caseras, varillas y hasta pedazos de madera para que solo pase el agua y no la basura. A veces, esas soluciones terminan siendo las mejores aliadas del karma.
Historias de venganza chiquita: El club de los empapados
Lo que hace tan especial esta historia es cómo resonó con otros usuarios que han vivido situaciones similares. Un comentarista recordó un sismo en su ciudad, donde un conductor quiso hacerse el gracioso pasando rápido entre charcos, ignorando las advertencias de sus vecinos… y terminó con las llantas delanteras en un bache enorme, mientras todos lo miraban con cara de “te lo dije”. Porque en Latinoamérica, el karma no solo es leyenda urbana, ¡es deporte nacional!
Incluso hubo quien compartió que alguna vez mojó intencionalmente a alguien como pequeña venganza, aunque admitió que no le dio ningún remordimiento. Y otros recordaron esas historias de gente que, por querer presumir o molestar, acaba metiéndose en problemas con la policía, vecinos o simplemente con la naturaleza. Al final, como dijo un usuario: “Solo maneja bien, no es tan difícil”.
El verdadero mensaje: No seas mala onda y la vida te sonreirá (o al menos no te bañará con agua sucia)
Si algo nos enseña esta anécdota es que la vida da vueltas y muchas veces no hace falta que busquemos venganza, porque el universo solito se encarga. Y aquí en Latinoamérica, donde la calle es el mejor escenario para todo tipo de historias, siempre habrá un charco, una barra de metal o una alcantarilla tapada lista para poner a prueba a los que se creen más vivos que los demás.
Así que la próxima vez que te toque caminar bajo la lluvia, sonríe y disfruta, porque puede que el karma esté de tu lado. Y si eres de los que maneja un auto, recuerda: mejor respeta a los peatones… no vaya a ser que termines siendo la estrella de la próxima historia viral.
¿Tienes alguna anécdota parecida o conoces a alguien que recibió una cucharada de su propio chocolate? ¡Cuéntanos en los comentarios! Aquí, las buenas historias (y las risas) nunca faltan.
Publicación Original en Reddit: How about you don't try to ruin someone's day?