Cuando el jefe te da un equipo lento… y termina perdiendo su puesto
¿Alguna vez te han “voluntariado” para un proyecto en el trabajo, dándote los mínimos recursos y exigiendo resultados de primer mundo? Si te suena familiar, prepárate para una historia digna de cafetería de oficina, de esas que hacen que uno diga: “¡Eso le pasa por vivo al jefe!” Porque en Latinoamérica, si algo abunda en la oficina, es la creatividad para sobrevivir a la burocracia… y a los jefes necios.
El “voluntariado” que nadie pidió: Bienvenido a la jungla corporativa
Todo comenzó cuando nuestro protagonista fue “voluntoldeado” (sí, esa mezcla entre voluntario y que te obligan, como decimos por acá) para transformar un sistema de capacitación tradicional en uno digital. Suena a reto moderno, ¿no? El detalle es que ni escritorio, ni computadora, ni nada… Así que, como buen latino, llevó su laptop personal, solo para que el jefe saltara con la clásica: “¡No puedes usar tu equipo! Haz una solicitud formal para que te den uno.”
Después de una semana de papeleo y burocracia, le entregaron la computadora más lenta que pudieron encontrar, esa que seguro llevaba años guardada en la bodega junto con el microondas descompuesto y las tazas sin asa. Pero nuestro protagonista, con la paciencia de un santo y la picardía del mexicano promedio, se puso manos a la obra: convertir un PowerPoint en un archivo de Adobe Captivate. ¿El problema? La computadora calculó que el proceso tardaría… ¡tres horas! Así que, como cualquier latino sensato, se fue directo a la sala de descanso a tomarse un cafecito.
El jefe, la sala de descanso y la venganza maliciosa
Mientras esperaba, el director ejecutivo del proyecto se cruzó con él y, sorprendido, preguntó qué hacía allí. “Aquí, evitando frustrarme mientras espero que compile el primer borrador. Faltan como dos horas más, jefe…”, respondió nuestro héroe, sin alterarse. Al final, no fueron dos, sino cinco horas.
Al día siguiente, apareció una “nave espacial” en su escritorio: una computadora nueva, con dos monitores, el sueño de cualquier diseñador gráfico o ingeniero en sistemas de Latinoamérica. Pero la historia no termina ahí. Al poco tiempo, su jefe –ese que le había dado la compu lenta– decidió que él merecía la máquina buena, y le cambió la computadora por una aún más lenta y vieja. Esta vez, el proceso de compilación duró… ¡diez horas! Así que, otra vez al break room, a disfrutar del almuerzo y de la vida.
Cuando el karma llega en tiempo récord
El tercer día, encontró dos computadoras en su escritorio: la que estaba “compilando” (la del jefe) y la rápida que le habían dado antes. ¿El jefe? Limpiando su escritorio, porque lo mandaron de regreso a la trinchera, a hacer trabajo de “soldado raso”. Como decimos en muchos países: el que a hierro mata, a hierro muere.
La comunidad de Reddit se divirtió de lo lindo con esta historia. Un usuario comentó: “A veces, cumplir al pie de la letra es la mejor venganza. El tiempo pone todo en su lugar.” Otro añadió: “¡Nunca subestimes el poder de quedarse callado y dejar que las cosas se caigan por su propio peso!” Y es que, ¿quién no ha conocido al jefe que presume su computadora última generación, solo para leer correos y jugar Solitario?
Muchos aprovecharon para compartir anécdotas: “En mi empresa, los jefes peleaban por el teléfono con más botones, aunque no supieran para qué eran”, contó uno. Otro recordó: “Una vez, llevé mi laptop personal porque la de la empresa era tan lenta que me daba tiempo de irme a desayunar y regresar antes de que arrancara… hasta que TI me la prohibió, y tuve que exigir un equipo decente.”
La sabiduría de la oficina: Cuando la paciencia es más fuerte que el jefe
Lo que hace especial a esta historia es que, en vez de pelear o gritar, el protagonista simplemente dejó que la ineficiencia del sistema y la terquedad del jefe hablaran por sí solas. Como decimos en Latinoamérica, “el que mucho abarca, poco aprieta”, y al final, el jefe que quería lucirse terminó perdiendo su puesto. Un verdadero ejemplo de “justicia poética” al estilo oficina.
Y si algo nos enseña esta historia, es que en el mundo laboral de nuestra región, la combinación de paciencia, ingenio y un poquito de malicia puede ser más poderosa que cualquier jerarquía. Porque, al final del día, todos sabemos que la oficina es una selva… y solo sobreviven los más astutos.
¿Te ha pasado algo similar?
¿Tienes alguna historia de venganza silenciosa en la oficina? ¿Algún jefe que terminó cayendo por su propio ego? ¡Cuéntanos en los comentarios! Porque si algo nos une como latinoamericanos, es ese arte de sobrevivir (y a veces “darle la vuelta”) a los jefes difíciles y a los equipos que ya deberían estar en el museo.
¿Tienes una anécdota digna de compartirse? ¡Anímate, este es tu espacio!
Publicación Original en Reddit: Use Slow Computer for Demanding Project