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Cuando el jefe se va: el desayuno del hotel y la ley del más fuerte

Montaje del desayuno en el hotel antes de la llegada de los huéspedes, mostrando un acogedor comedor con luz matutina.
Con el sol saliendo, el área de desayuno del hotel espera a los primeros huéspedes del día. Con el jefe fuera esta semana, nuestro equipo de auditoría nocturna se está esforzando para que todo esté listo. Esta imagen fotorrealista captura la atmósfera acogedora de un pequeño hotel, resaltando la importancia del trabajo en equipo en la industria de la hospitalidad.

Todos conocemos ese momento en el trabajo cuando el jefe se va de vacaciones y, de repente, las cosas empiezan a desmoronarse. Pero, ¿alguna vez te ha tocado ser el héroe (o el chivo expiatorio) del desayuno en un hotel? Prepárate porque esta historia tiene más vueltas que una telenovela de las nueve.

Imagínate: eres auditor nocturno en un hotel pequeño, de esos donde todos hacen de todo. Te toca preparar el desayuno antes de que llegue la encargada, pero, ¡oh sorpresa! Esta semana no hay manzanas, ni plátanos, ni yogurt, ni siquiera pan… y ni hablar del aceite en spray (ese tan famoso como el Pam, aunque aquí le decimos aceite antiadherente). Y como si fuera poco, los huéspedes empiezan a reclamar y los compañeros solo ven para otro lado. ¿Te suena familiar?

El caos tras la puerta: la crónica de un desayuno desabastecido

La historia real viene de un usuario de Reddit, u/ArielSpooky, quien contó cómo el gerente general de su hotel desapareció una semana completa, dejando al equipo más perdido que turista en el metro de la CDMX. Aunque nuestro protagonista rogó en el libro de novedades que alguien, por favorcito, fuera por suministros, nadie se dignó.

Así que el desayuno terminó convertido en el festival del desabasto: sin frutas, sin yogurt, sin pan y, para acabarla, ¡sin cucharas! Hasta el esposo del auditor tuvo que entrarle al quite y llevarle un Pam de emergencia (porque si no, ahí sí la limpieza de las bandejas de huevo revuelto iba a ser digna de penitencia de Semana Santa).

¿Y qué pasa cuando los huéspedes llegan con hambre? Pues claro, el primero que se lleva la bronca es el que está ahí, aunque la culpa venga desde arriba. Uno de los comentarios más votados lo resumió perfectamente: “Cuando los huéspedes se quejen, dales el contacto del gerente. Así no te toca cargar con el paquete.”

Entre compañeros y broncas: ¿Quién pone el pan en la mesa?

En muchos hoteles de Latinoamérica, el trabajo en equipo es una mezcla de solidaridad y “sálvese quien pueda”. Aquí, la encargada del desayuno quiere que todo esté en su lugar, pero llega tarde y luego se queja de cómo lo dejaron. ¿Te ha tocado ese compañero que solo sabe criticar pero nunca ayuda? Pues aquí igual.

Un usuario comentó, con toda la razón del mundo: “Si tanto le molesta cómo está el desayuno, que venga más temprano y lo ponga a su gusto.” Otro aportó la clásica sabiduría de oficina: “Deja una nota clara y formal a la jefa de limpieza y a la encargada del desayuno, y que ellas se hagan responsables de pedir lo que falta. No gastes tu dinero, ni te eches la culpa por lo que no es tuyo.”

Incluso hubo quien propuso la táctica del papelito pegado en la puerta y el mensaje de WhatsApp al jefe ausente. Porque en Latinoamérica, si algo nos sobra es creatividad para dejarle claro al jefe que la pelota está en su cancha.

El arte de sobrevivir al caos hotelero (y no morir en el intento)

Muchos se preguntaron por qué en vez de ordenar todo con un solo proveedor, el gerente se iba al club de precios a comprar fruta como si fuera mandado de domingo. Un usuario resumió con humor: “Por ahorrarse unos pesos, terminan perdiendo más por las quejas de los clientes y el tiempo invertido en ‘ser el mandadero’.”

Y aunque parezca chiste, no lo es: en hoteles pequeños, el auditor nocturno termina haciendo de todo, desde la recepción hasta el chef improvisado. ¿A quién no le ha tocado en su chamba cubrir puestos ajenos porque “el jefe no está”? Pero claro, cuando llegan los reclamos, nadie da la cara.

La moraleja que más se repitió entre los comentarios es clarísima: “No es tu problema. Si quieren que todo esté perfecto, que vengan más temprano o que cambien las reglas. Y si tienes que poner de tu dinero, que te lo paguen.” Como decimos en México, “no hay que ser el tapete de la oficina”.

¿Y tú, qué harías si un día te toca ser el héroe del desayuno?

Las historias de hoteles siempre tienen un poco de comedia involuntaria y mucho de realidad laboral. En este caso, lo que más destacó fue la falta de comunicación y la clásica tendencia a echarle la culpa al que está más cerca, aunque todos sepamos que la raíz del problema está en la gestión (o la falta de ella).

¿Te ha tocado vivir algo así en tu trabajo? ¿Alguna vez has tenido que improvisar con lo que hay y luego te tocó cargar con la bronca? Cuéntanos tu anécdota, porque en este blog sabemos que en Latinoamérica, el trabajo en equipo se parece más a un partido de futbol llanero: cada quien corre por su lado, pero al final todos quieren meter gol.

Déjanos tu historia en los comentarios… ¡y que nunca falte el pan en el desayuno!


Publicación Original en Reddit: The boss is gone for week