Cuando el jefe se disparó en el pie: historia de un portal, un formulario y mucha burocracia
¿Alguna vez has trabajado con un jefe que parece más interesado en mover papeles y crear problemas donde no los hay, que en realmente hacer su trabajo? Si tu respuesta es sí, prepárate para reírte (o llorar de empatía) con esta historia digna de cualquier oficina latinoamericana, donde el exceso de burocracia y el desconocimiento tecnológico se unen en una tragicomedia de proporciones épicas.
Esta historia, sacada directamente de las entrañas de Reddit, nos muestra cómo a veces hacer exactamente lo que te piden puede ser la mejor venganza contra la mala gestión. Porque, como dice el dicho, “el que a hierro mata, a hierro muere”… y el que pide formularios, termina llenándolos.
El jefe gaviota: “Limpia el portal… pero solo a los que YO conozco”
Todo empezó cuando nuestro protagonista, experto en sistemas de una gran empresa internacional, recibió una orden sencilla de su jefe: depurar la lista de usuarios de un portal corporativo y eliminar a quienes ya no necesitaban acceso. Fácil, ¿no? De 100 usuarios, solo 30 quedaron. Todos felices… por unas semanas.
Pero como buen jefe gaviota (sí, como esas aves que llegan, hacen ruido, ensucian todo y se van volando), al poco tiempo volvió con una nueva “brillante” idea: ahora quería un informe detallado de cada usuario, su equipo, jefe directo y frecuencia de uso. Nuestro héroe, con la paciencia de un santo, cumplió la tarea. Pero cuando el jefe vio nombres que no le sonaban, soltó la orden fatídica: “¡Elimina a todos los que no reconozco!”
Aquí es cuando la cosa se pone buena. Como era de esperarse en una empresa global, esa misma noche medio mundo se quedó fuera del sistema. Los mensajes de emergencia llovían, el celular explotaba a las 3 a.m., pero nuestro protagonista, sabiendo que no le pagan horas extras, siguió durmiendo como un bebé.
Al día siguiente, el jefe apareció furioso… por seguir sus propias instrucciones. ¿Ironía? ¡No, justicia poética!
Burocracia nivel: “Llena el formulario que TÚ mismo inventaste”
¿Crees que aquí terminaba la historia? ¡Qué va! Unas semanas después, el jefe volvió a la carga: “Todavía hay demasiados usuarios, el sistema no es seguro, bla bla bla…” Como buen latino, nuestro protagonista pensó: “¿Este señor no tiene nada mejor que hacer?”
El jefe exigió que solo quedaran quienes usaran el sistema a diario como parte esencial de su trabajo. Además, si alguien quería acceso nuevo, debía llenar un formulario justificando la necesidad. “Listo, jefe, hecho”, respondió el encargado de IT, con una sonrisa que solo los que han sobrevivido a la burocracia entienden.
Pasaron los días y… ¡oh sorpresa! El jefe no podía entrar al sistema. “¿Por qué no puedo acceder?”, preguntó indignado. La respuesta fue una joya: “Eliminé a todos los que no usan el portal a diario, tal como usted ordenó.” Y cuando el jefe exigió ser reincorporado, nuestro protagonista le deslizó el formulario que él mismo impuso. El silencio en la oficina debió ser música para sus oídos.
Lo mejor: semanas después, el jefe no ha llenado el formulario ni ha recuperado su acceso. Y lo más curioso es que, desde ese día, las cosas entre ambos han mejorado. A veces, ponerle un poco de su propia medicina a alguien es la mejor manera de establecer límites.
Reflexiones de la comunidad: “El jefe gaviota” y la ley de Peter
Este relato se hizo viral en Reddit, y los comentarios no se hicieron esperar. Muchos identificaron rápidamente al jefe como un “jefe gaviota”, ese espécimen tan común en nuestras oficinas: llega, grita, desordena, se lleva el pan dulce de la cocina y desaparece dejando caos.
Otros recordaron la famosa Ley de Peter, muy conocida en Latinoamérica: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia.” ¡Y vaya que el jefe de esta historia parecía haber encontrado su techo!
Muchos usuarios contaron experiencias similares, como aquel que cada vez que eliminaba accesos por inactividad, terminaba con jefes furiosos pidiendo excepciones. O los que, ante tanto capricho, aprendieron a guardar cada correo y solicitud por si las cosas se salían de control (sabio consejo para cualquier oficina del continente).
Y no faltó el humor típico: “Ahora que el jefe no puede entrar al sistema, se olvidó de preocuparse por quién sí puede”, decía un comentario. Otro aseguraba que la verdadera justicia sería devolverle el formulario con un gran sello rojo de “SOLICITUD RECHAZADA”.
¿Moraleja? El que siembra burocracia, cosecha formularios
En las oficinas de Latinoamérica, donde la creatividad para sobrevivir al jefe de turno es casi un deporte nacional, esta historia nos recuerda que a veces cumplir exactamente lo que te piden puede ser el arma más poderosa. Porque, como bien dice el protagonista, “el jefe aprendió que no es tan fácil meterse con alguien que sí sabe lo que hace”.
Así que la próxima vez que tu jefe quiera jugar al todopoderoso con el sistema, recuerda: guarda los correos, sigue sus órdenes al pie de la letra y, si te toca, pásale SU propio formulario. Quizá, como en esta historia, hasta termines en mejores términos.
¿Y tú? ¿Has tenido un jefe así de “gaviota”? ¿Qué historia de oficina te gustaría compartir? Cuéntanos en los comentarios, que aquí todos hemos sobrevivido a alguna tragedia laboral digna de telenovela.
Publicación Original en Reddit: Want me to clean up users on the portal? Done, you’re deleted.