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Cuando el jefe se ahoga en su propio vaso de agua: una venganza tan pequeña como sabrosa

Ilustración en 3D de un fisioterapeuta sorprendiendo a un abogado en una clínica, mostrando su relación única.
En esta vibrante ilustración en 3D, observa el giro inesperado cuando un fisioterapeuta sorprende al jefe de su prometida durante una visita a la clínica. ¡Este momento divertido captura la dinámica única entre profesiones y la rivalidad juguetona que se desarrolla en la historia!

En la vida laboral, todos hemos topado con ese jefe insoportable que se cree el rey del universo y, cuando las reglas le afectan a él, ¡ay papá, cómo cambian las cosas! Hoy te traigo una historia que no solo te sacará una sonrisa, sino que te hará pensar en ese típico jefe que “pone el ejemplo”... hasta que le toca a él. Esta anécdota viral de Reddit nos recuerda que el karma, al final, no perdona ni a los más creídos.

El origen del enredo: descuentos, colegas y un jefe que nadie traga

Todo comenzó en una fiesta de compromiso. Imagina la escena: abogados, colegas, tragos y buena vibra. El protagonista de esta historia, dueño de una clínica de fisioterapia, aprovechó para comentar que le daría descuentos a los colegas de su prometida, que es abogada. ¡Qué detalle! Cuatro de ellos se volvieron clientes habituales… pero, como en toda oficina, siempre hay una manzana podrida: el socio (o sea, jefe) que nadie soporta.

Desde la primera consulta, quedó clarísimo por qué ni la prometida ni sus compañeros lo soportan: arrogante, condescendiente, pero necesitado de aprobación, como esos jefes que exigen respeto pero no aguantan ni un “pero”. Eso sí, nuestro fisioterapeuta fue todo un profesional y no perdió la sonrisa. Cuando el jefe quiso aprovechar el descuento, solo recibió una respuesta con picardía: “Eso es solo para empleados”, acompañado de una sonrisa que, en Latinoamérica, seguro todos entendemos: esa que dice “te aguantas, jefe”.

Cuando las políticas absurdas se vuelven bumerán

Aquí viene lo bueno. Un día, el jefe empezó a hablar de lo molesto que era que un terapeuta se ausentara por enfermedad. Preguntó si pedían certificado médico, y el fisioterapeuta, con toda la sensatez del mundo, dijo que prefiere que la gente se recupere en casa y no contagie a todos. Pero el jefe, con esa terquedad típica de muchos mandamases, insistió: “En mi oficina voy a ser más estricto; nadie se me hace el vivo”.

Pero la vida tiene su manera de enseñar lecciones. El fisioterapeuta cayó enfermo y, como suele pasar, también contagió a su prometida. Ella terminó con vértigo y tuvo que ausentarse del trabajo. Y justo ahí, el jefe decidió estrenar su flamante política de exigir certificado médico. ¡Por primera vez, eh! Pura coincidencia, casualidad o, como decimos aquí, “justo cuando me toca, ahí sí importa”.

El giro: venganza chiquita pero sabrosa

La cereza del pastel llegó cuando el jefe tenía turno con el fisioterapeuta justo el día que la prometida tenía cita con el médico. Él, sin dudar, le avisó al jefe que debía cancelar la sesión porque tenía que llevar a su prometida al doctor (¡con vértigo no se juega!). Añadió que no tenía huecos por tres semanas. ¡Zas! El jefe, desesperado, escribió que el certificado no era necesario. Pero la prometida, bien plantada, le contestó que no podía cancelar la cita porque eso sería descortés y además había una política de cancelación tardía. El fisioterapeuta, firme: “Mejor que vaya”.

Así, como dice un usuario de Reddit, “todo es reglas y principios… hasta que le toca a uno”. En Latinoamérica tenemos un dicho: “Haz bien y no mires a quién… pero si eres jefe, no pongas reglas que no quieras cumplir tú”. La comunidad lo celebró, muchos con carcajadas y otros recordando anécdotas similares, porque aquí y en China, hay jefes que solo entienden a la mala.

Reflexiones de la comunidad: el sabor de la justicia y el humor latino

Los comentarios no se hicieron esperar. Uno resumió lo que muchos pensamos: “Uno cosecha lo que siembra”. Otro, con humor negro muy nuestro, decía: “No hay problema hasta que es tu problema”. Y es cierto, ¿cuántas veces hemos visto a esos jefes que exigen certificados médicos, pero cuando les toca a ellos, todo se vuelve flexible y la empatía aparece de la nada?

Algunos lectores pusieron el dedo en la llaga: “Ojalá el jefe se contagie y le toque vivir su propia política”. Otros compartieron historias, como la de una amiga que, por hacerse la fuerte, terminó con algo más grave que un simple resfriado, recordándonos la importancia de no trivializar la salud.

También hubo quienes resaltaron la importancia de la sororidad y el compañerismo en el trabajo, porque, seamos sinceros, en nuestras oficinas latinoamericanas, si no te cubre un colega, ¡te lleva el tren! Además, varios recordaron que el sentido común suele ser el menos común de los sentidos, especialmente en las empresas donde los jefes piensan que son inmunes a las reglas.

Conclusión: que no te caiga el veinte… cuando ya es tarde

Esta historia nos deja una enseñanza de oro: las reglas no deben ser para unos sí y para otros no. Y, sobre todo, que la “venganza pequeña” a veces es la más dulce. Como bien decimos aquí, “al que obra mal, se le pudre el tamal”.

¿Te ha pasado algo similar en tu chamba? ¿Tienes un jefe que solo respeta las reglas cuando le conviene? Cuéntanos tu historia en los comentarios, que seguro más de uno se verá reflejado. Y recuerda: la vida da vueltas, y a veces, la justicia llega en forma de un simple certificado médico.


Publicación Original en Reddit: I out did my fiancées petty boss