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Cuando el jefe “sabe más”: Vacaciones, MFA y el caos anunciado en soporte técnico

Un ingeniero de soporte decidido reflexionando sobre su crecimiento profesional en una oficina moderna.
En esta imagen fotorrealista, nuestro dedicado ingeniero de soporte contempla su camino desde agente junior hasta profesional experimentado. ¡Acompáñanos a explorar las lecciones aprendidas y los momentos divertidos que surgen al trabajar en tecnología!

¿Alguna vez tu jefe ha insistido tanto en hacer las cosas “a su manera” que termina aprendiendo una lección a la mala? Pues si trabajas en tecnología, seguro te suena familiar. Hoy les traigo una historia de esas que te hacen reír, suspirar y, por qué no, reflexionar sobre lo que significa realmente estar “de vacaciones” en el mundo de TI. Porque sí, aquí no basta con irte a la playa: a veces, tus claves y tu teléfono de trabajo pueden ser más importantes que el bloqueador solar.

El origen del caos: vacaciones, MFA y una decisión dudosa

Nuestro protagonista, a quien llamaremos Fiducio, llevaba años escalando posiciones en su empresa de soporte técnico. Todo marchaba bien, hasta que llegó el temido momento: las vacaciones de tres semanas. Pero claro, en el mundo tech, desconectarse de verdad es como pedirle a un argentino que no hable de fútbol: casi imposible.

En ese entonces, el tema de moda era la autenticación multifactor (MFA) en Microsoft 365. El problema era que las claves MFA de los clientes chicos —esos que son uno o dos empleados y no 50— estaban todas en el teléfono de trabajo de Fiducio. ¿Qué podía salir mal? Bueno… todo.

El jefe, con esa seguridad de quien nunca se equivoca, le pidió a Fiducio que dejara el teléfono en casa por “seguridad” y que solo se llevara el chip SIM, aunque eso significara no tener acceso a las claves. Fiducio, como buen soldado, siguió la orden al pie de la letra y se fue de viaje. ¿Resultado? Semana uno sin llamadas… ¡milagro! Pero en la semana dos, el infierno se desató (y no precisamente en Cancún).

“Cuando el gato no está…”: El desastre anunciado

Mientras Fiducio descansaba, un colega pensó que podía resolver cualquier cosa sin consultar, y como diríamos en México, “se le fue el tren”. No fue un solo cliente el afectado, sino más de la mitad de los pequeños clientes de la empresa. El único que podía resolver el lío era quien tuviera acceso a las cuentas globales… ¿adivinen dónde estaban las claves MFA? Exacto, en el teléfono guardado a 500 kilómetros de distancia.

Si esto fuera una telenovela, aquí vendría el close-up de pánico en el rostro del jefe. Afortunadamente, otro colega —el héroe anónimo— había creado cuentas de emergencia (“break glass accounts”, como les llaman los gringos), aunque por miedo a que las usaran para otra cosa, nunca avisó a nadie. Al día siguiente, regresó a la oficina y pudo arreglar todo. Los clientes ni se enteraron, pero el susto quedó.

Una de las mejores reacciones de la comunidad fue de alguien que dijo: “Si quieren contactarme en vacaciones, me llevo el teléfono de trabajo y me pagan el tiempo extra, si no, ¡buena suerte!” Y sí, en Latinoamérica, donde los jefes a veces creen que uno es omnipresente, más de uno se sentirá identificado.

Reflexiones de la comunidad: Excel, el “gestor de contraseñas” latino

Pero aquí no acaba la cosa. Entre los comentarios, muchos confesaron lo que en el fondo todos sabemos: que en muchas empresas pequeñas, el “gestor de contraseñas” no es más que un archivo Excel protegido con contraseña y guardado en el Dropbox. “¡La hoja de Excel en la nube, nuestro sistema de base de datos!” bromeó un usuario, mostrando que la creatividad latina para resolver (o improvisar) no tiene límites.

Otros más técnicos apuntaron que hoy en día se puede tener MFA desde un gestor de contraseñas, pero claro… eso requiere tener uno. Y como bien respondió Fiducio, en ese momento no tenían más que el famoso Excel “blindado”. Aquí aplica el dicho: “el candado está, pero la puerta es de cartón”.

La lección (y el meme): Cuando el jefe aprende a la mala

Después del caos, finalmente la empresa implementó un sistema centralizado de contraseñas con MFA y, lo más importante, permitieron llevarse el teléfono de trabajo en vacaciones. “Parece que sí aprendió algo el jefe”, resumió Fiducio. Y es que, como dice el refrán: “Nadie escarmienta en cabeza ajena”.

La historia nos deja varias enseñanzas muy latinas: primero, que en TI todos somos “bomberos” en algún momento, y segundo, que la terquedad de algunos jefes puede convertirse en el mejor maestro. Al final, lo que se necesita no es solo tecnología, sino sentido común, comunicación y, claro, un buen backup… ¡en todos los sentidos!

Y tú, ¿te has encontrado alguna vez en medio de un desastre de soporte por decisiones así de absurdas? ¿Tu jefe también es del club de “yo sé más que tú”? Cuéntanos tu historia en los comentarios y que siga la charla… ¡porque aquí en América Latina, si no nos pasa a nosotros, le pasa al compadre!

Conclusión: Que no te pase lo mismo

Esta historia es más común de lo que parece en el mundo tech de nuestra región, donde el ingenio y la improvisación suelen ser la norma, pero también donde cada crisis puede ser la excusa perfecta para mejorar. Así que, la próxima vez que tu jefe quiera imponer algo solo “porque sí”, recuerda: más vale prevenir que lamentar… y nunca, pero nunca, confíes todas las llaves a un solo teléfono.

¿Te ha pasado algo similar? ¿Cómo resolviste el desastre? ¡Déjanos tu anécdota abajo y sigamos aprendiendo juntos entre risas, memes y uno que otro facepalm tecnológico!


Publicación Original en Reddit: Bossman knows better? OK!