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Cuando el jefe quiso “arreglar” los horarios y la ley suiza le dio una lección

Ilustración en 3D de un equipo diverso discutiendo horarios laborales y contratos en una oficina.
En esta vibrante escena de caricatura en 3D, un equipo diverso se reúne para discutir las implicaciones de sus horarios laborales ante los cambios de gestión. Esta visual atractiva refleja los retos y dinámicas que enfrentan equipos en Suiza, España y México.

¿Alguna vez has tenido un jefe nuevo que llega directo a querer “mejorar” todo sin entender cómo funciona tu equipo? Pues prepárate para esta historia digna de café de oficina y memes de WhatsApp: así fue como un manager alemán, recién llegado a Suiza, intentó unificar los horarios de trabajo de un equipo global… y terminó aprendiendo por las malas que en Suiza no se juega con los contratos ni con la ley laboral.

El nuevo jefe y su obsesión por el control

Todo comenzó cuando un gerente alemán asumió el mando de un departamento IT repartido entre Suiza, España y México. Al principio, las reglas nuevas eran soportables: más reportes, más reuniones y un poco de burocracia, pero nada que no se pudiera aguantar. Sin embargo, seis meses después, el jefe decidió “alinear” los horarios de todos. ¿La solución? Imponer una jornada de 8:00 a 17:00 para todos, creyendo que así todos estarían disponibles al mismo tiempo y los proyectos fluirían como agua de horchata.

Pero quien conoce las diferencias culturales sabe que ni los suizos ni los españoles ni los mexicanos viven el horario de la misma forma. En Suiza, muchos empiezan desde las 7:00, almuerzan temprano y a las 16:00 ya están pensando en el tren de regreso. En España, arrancar antes de las 9:00 es pecado mortal, la comida es después de la 1 y el día termina cerca de las 18:00. En México, la flexibilidad es reina y cada quien acomoda su día según las necesidades del cliente y la chamba.

Como diría cualquier latino: “¿Y este señor qué se fumó?” El equipo se lo hizo saber, pero el jefe insistió: “Tiene que ser así para que todos estén más tiempo en línea juntos”. Hasta quienes no se verían afectados se molestaron por solidaridad. Uno de los compañeros preguntó si esto lo había consultado con Recursos Humanos (RH), y el jefe, muy seguro, dijo que no hacía falta.

Cuando la ley suiza se convierte en tu mejor aliada

Aquí es donde la historia se pone buena. Resulta que en Suiza, la ley exige que los empleados registren sus horas de trabajo, salvo que tengan un contrato especial que permita flexibilidad y autonomía, siempre y cuando puedan decidir al menos el 50% de su horario. Todos los ingenieros suizos del equipo tenían esa exención y, gracias a ella, podían trabajar 11 horas un día y 5 el siguiente, sin tener que reportar nada.

Pero con la nueva regla, el jefe les fijó el 100% de las horas, perdiendo esa flexibilidad y poniendo a la empresa en riesgo legal. Como bien comentó un compañero (traducido y adaptado para nuestra cultura): “Un jefe que inventa reglas sin pasar por RH es como el que quiere arreglar la olla de presión sin saber si está encendida”. La noticia voló directo a RH, que, al ver el problemón legal que se avecinaba, intervino y frenó la política ese mismo día.

Un usuario de la comunidad lo dijo magistralmente: “Nada hace que un jefe reconsidere su brillante idea como todo el personal citando contratos y convirtiéndose en abogados de reloj checador”. En otras palabras, si juegas juegos tontos, ganas premios tontos.

Cumpliendo al pie de la letra... y dándole la vuelta

No conforme, el jefe intentó una nueva jugada: fijar solo el 50% del horario (de 8:00 a 10:00 y de 15:00 a 17:00), dejando el resto “libre”. Pero los suizos, más vivos que el hambre, aprovecharon la ambigüedad: unos entraron a las 6:00, salieron a las 10:00, regresaron solo para las reuniones y luego se fueron a navegar en bote por el lago de Zúrich. Otros tomaron largos almuerzos en la ciudad y terminaron el día desde casa.

En palabras de otro comentarista, “me encanta esa actitud de ‘no me importa’ de los suizos”. Y es que, a veces, la mejor forma de resistir un mal liderazgo es cumplir la regla tal cual, pero llevándola al extremo para demostrar lo absurdo. Es lo que en México llamaríamos “cumplimiento malicioso” o, más criollamente, “hacerle al jefe la ley del hielo, pero con elegancia”.

Por supuesto, el caos fue tal que al día siguiente el jefe tuvo que retirar toda la política y, unos meses después, se fue del departamento. Como bien señaló otro usuario: “Esto pasa cuando el jefe solo quiere dejar su huella, aunque no entienda nada del contexto”.

Reflexión: Entre leyes, cultura y sentido común

Esta historia nos deja varias lecciones que aplican tanto en Suiza como en cualquier país latinoamericano:

  1. Antes de cambiar las reglas, entiende la cultura y los acuerdos previos. No todo lo que brilla en Alemania es oro en México o en España.
  2. Nunca subestimes el poder de los contratos y la ley laboral local. En muchos países, los empleados están más protegidos de lo que algunos jefes creen.
  3. RH no es el enemigo, es el escudo legal de la empresa… y a veces de los empleados.
  4. Finalmente, lo más importante: la confianza y la flexibilidad suelen dar mejores resultados que el control absoluto.

Como diría mi abuelita, “el que no escucha consejo, no llega a viejo”, o en este caso, no dura mucho como jefe.

¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Algún jefe que quiso controlar hasta la hora del café? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre llega tarde… ¡pero nunca falla!


Publicación Original en Reddit: You want to fix our working hours? Our contracts have something to say about that...