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Cuando el jefe prohíbe los celulares… y termina rogando por una llamada

Ilustración de anime de un trabajador de soporte técnico frustrado ignorando llamadas en su escritorio durante horas laborales.
En esta dinámica ilustración al estilo anime, vemos a un decidido trabajador de soporte técnico eligiendo la productividad sobre las distracciones, reflejando los retos de adaptarse a la estricta política de llamadas de un nuevo jefe.

¿Alguna vez has tenido un jefe que llega con ideas “revolucionarias” y acaba metiendo la pata? En Latinoamérica, todos conocemos a ese gerente que quiere imponer orden a punta de correos estrictos, sin entender realmente cómo funciona el trabajo diario. Hoy te traigo una historia digna de sobremesa, que sucedió en una empresa de tecnología, pero bien podría haber pasado en cualquier oficina de México, Colombia, Argentina o Perú. Prepárate para reír (y reflexionar) sobre el absurdo de ciertas reglas laborales.

El nuevo jefe que quería poner orden… al estilo “mi casa, mis reglas”

Todo comenzó cuando un nuevo gerente —de esos que llegan con la energía de quien se acaba de leer un libro de autoayuda sobre liderazgo— decidió que la oficina necesitaba mano dura. ¿Su gran reforma? Prohibir los celulares personales durante el horario de trabajo. Así, sin anestesia y con mayúsculas en el correo: “NO SE PERMITEN CELULARES DE 9 A 5, SIN EXCEPCIÓN”. La instrucción era clara: el teléfono debía quedarse en el carro o en el locker, y quien se atreviera a revisarlo, se iba derechito a la lista negra.

En Latinoamérica, dejar el celular en el coche es casi una invitación para que te lo roben. Y como bien comentó un usuario en el hilo original, “yo ni lo traería a la oficina, porque dejarlo en el carro es tentar a los amigos de lo ajeno”. Además, ¿quién no ha tenido que contestar una llamada urgente de la abuela, del doctor o de la escuela de los hijos? Pero bueno, jefe nuevo, reglas nuevas.

El karma llega en forma de servidor caído

Pero aquí viene la parte sabrosa: resulta que el mismísimo jefe teletrabajaba tres días a la semana. ¿Y cómo contactaba a su equipo cuando había un incendio tecnológico fuera de horario? Así es: ¡por el celular personal! Pero claro, la regla era para todos… hasta que dejó de ser conveniente.

Un viernes, casi a la hora de salida, se cayó un servidor. El protagonista de nuestra historia, que podría ser cualquier compa de sistemas en una empresa latinoamericana, vio el problema, pero como buen obediente, dejó el celular en el carro, tal como mandó el jefe. Terminó su turno, se despidió de los compas y se fue tan tranquilo. Al llegar a su carro, encontró 17 llamadas perdidas y un festival de mensajes del jefe, que ya estaba desesperado porque medio departamento no podía trabajar.

Y aquí es cuando aplica el dicho: “al que no escucha consejo, no llega a viejo”. El empleado llamó al jefe y, con la calma de quien sabe que tiene la razón, le explicó que sólo seguía la política para evitarse un regaño. El jefe, que ya estaba al borde de un ataque de nervios, le reclamó… pero no pudo decir nada: la regla la había puesto él, sin excepciones.

La historia se viralizó y provocó un montón de comentarios en redes. Varios usuarios aplaudieron la creatividad (y el sentido de justicia poética) del empleado. Uno dijo: “Yo habría esperado hasta el lunes para contestarle. Si no puedo usar mi celular para cosas personales, tampoco lo usaré para emergencias de la empresa fuera del horario”. Otro agregó: “Si quieren que responda fuera del trabajo, que me den un teléfono de la empresa y me paguen el tiempo extra”.

Aquí en Latinoamérica, sabemos bien que muchas empresas quieren todo el compromiso… pero con cero inversión. Otro comentario muy acertado fue: “Si quieren que estés al pendiente de emergencias, mínimo que te den un bono o un teléfono corporativo. Si no, ¿de qué privilegios hablas?”. Y es que, como dicen nuestros abuelos, “no se puede chiflar y comer pinole”.

No faltó quien bromeara: “Dejé el celular en la moto y no lo revisé hasta después de la cena, jefe”. O el que recomendó: “¿Por qué dejarlo en el carro? Mejor ni lo traigo, así no hay riesgo de que me lo roben ni de que me acusen de andar en redes”.

“Permitir” no es “obligar”: lecciones para jefes y empleados

El desenlace fue casi cómico: el lunes siguiente, el jefe mandó otro correo, ahora diciendo que los celulares sí se podían tener en el escritorio, pero “solo para emergencias”. Como diría cualquier tía: “Tanto nadar para morir en la orilla”.

Muchos en el hilo reflexionaron sobre la importancia de que los líderes realmente conozcan las necesidades de su equipo antes de imponer reglas absurdas. Porque si no, terminan haciendo el ridículo y, peor aún, poniendo en jaque el funcionamiento de la empresa.

Además, en varias empresas de la región, ya es común que si te piden estar disponible fuera del horario, te den un celular corporativo o, al menos, te paguen un plus. Y si no, como bien dijeron en los comentarios: “Cuando salgo de la oficina, finjo que la empresa no existe”. ¡Una joya de mentalidad para mantener la salud mental!

Reflexión final: sentido común, el menos común de los sentidos

Esta historia es la prueba viviente de lo que pasa cuando las reglas no se piensan bien. En Latinoamérica, donde la creatividad y el ingenio abundan, la “obediencia maliciosa” es casi un arte: seguir las reglas al pie de la letra para demostrarle al jefe que se equivocó.

¿Tú qué harías en una situación así? ¿Obedecerías ciegamente o buscarías la manera de mostrarle a tu jefe la realidad? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios. Y recuerda, la próxima vez que un jefe quiera imponer una regla absurda, no olvides: “El que hace la ley, hace la trampa”.

¡Hasta la próxima, comunidad!


Publicación Original en Reddit: Manager said 'no phones during work hours, period.' So I stopped answering his calls.