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Cuando el jefe presume demasiado: La épica batalla de Kevin contra el equipo de ventas

Kevin, un seguro gerente de ventas, entra al oficina con aires de grandeza, sin el carisma del Lobo de Wall Street.
En esta representación cinematográfica, vemos a Kevin haciendo su gran entrada al equipo de ventas, desbordando una confianza desmedida que nadie valoró. ¡Descubre la historia de cómo este personaje inolvidable transformó la dinámica de la oficina!

Si alguna vez has tenido un jefe que llegó creyéndose el Messi de las ventas, esta historia te va a sonar familiar… y probablemente te hará reír como a mí. En el mundo de las oficinas en Latinoamérica, siempre hay algún personaje que piensa que viene a reinventar la rueda, pero a veces el tiro les sale por la culata. Hoy te cuento la leyenda de Kevin, el jefe más fanfarrón que haya pisado una oficina… y cómo su ego terminó impulsando al equipo a romper todos los récords, aunque no como él esperaba.

El “nuevo” jefe: más ruido que nueces

La historia comienza hace unos 15 años, en un equipo de ventas que iba viento en popa. De repente llega Kevin, el nuevo gerente, caminando como si estuviera en una pasarela y con más ego que experiencia real. Desde el primer día, Kevin no perdía ocasión para contarnos (¡cada diez minutos!) lo increíble que había sido en su trabajo anterior. Que si rompió todos los récords, que si subió más rápido que nadie… Si su boca tuviera un contador de pasos, habría llegado a los 10 mil presumidos antes del almuerzo.

En la primera reunión, Kevin se aventó un monólogo digno de TED Talk: “Por qué soy brillante y ustedes no”. Y aunque el equipo ya iba por encima de la meta, según él, no estábamos “apuntando lo suficientemente alto”. Imagínate las caras de todos, como cuando tu primo te quiere enseñar a bailar cumbia y tú eres campeón de la cuadra. ¡Encima, el tipo suelta la joya: “Yo solo podría alcanzar esa meta, si ustedes no la rompen como equipo, algo está muy mal”!

Pero aquí vino el giro latino: uno de los compañeros más valientes le respondió con ironía: “¡Qué idea tan divertida y educativa! Hagamos una competencia: tú contra todo el equipo”. Todos le siguieron la corriente, aplaudiendo como cuando hay pastel gratis en la oficina. El director, que justo pasaba por ahí, escuchó el alboroto y le pareció genial la idea: Kevin vs. el equipo, todo un show.

La competencia: David y Goliat versión oficina latinoamericana

La primera semana fue como ver una telenovela de esas que te atrapan aunque digas que no te gustan. Kevin llegaba seguro de que iba a dar una cátedra, pero no vendió ni un lápiz. Mientras tanto, el equipo, motivado por las ganas de dejarlo en ridículo, empezó a vender como nunca. Incluso Jonathan, el nuevo, tímido y sin experiencia, le pasó por encima a Kevin en la segunda semana. Cada vez que Jonathan cerraba una venta, la oficina explotaba de alegría como si México hubiera metido gol en el Mundial.

Al llegar la tercera semana, Kevin entró en modo berrinche total: azotaba teléfonos, aventaba los audífonos, y hasta gritó con drama: “¡Este sistema está amañado!”. No llegó ni al final del mes, porque se fue “buscando nuevas oportunidades”, aunque todos sabían que era el clásico despido disfrazado.

Pero lo mejor fue que, unidos por su fastidio hacia Kevin, el equipo rompió todos los récords históricos de ventas de la empresa. Como dijo uno de los comentaristas de la historia en Reddit: “Nada une más que un enemigo en común”.

¿Genio del mal o jefe tóxico profesional? Lo que la comunidad opina

Lo chistoso es que muchos en la comunidad de Reddit empezaron a preguntarse si Kevin era, en realidad, un genio del mal. Un usuario bromeó diciendo que tal vez lo contrataban en empresas solo para ser insoportable, lograr que todos lo odien, y así sacar el máximo esfuerzo del equipo… y cuando ya no lo aguantan, lo despiden pero el récord queda. Como una especie de “Jefe Villano” estilo reality show.

Otro usuario hasta lo comparó con esos caballos sementales que solo los llevan para alborotar a las yeguas en la hacienda, y después los mandan a volar para que llegue el de verdad. ¡Imagínate que Kevin haya estado en cien empresas haciendo lo mismo! En la oficina, seguro más de uno pensó: “Primero me aguanto el tráfico de la ciudad, pero a este tipo ni en pintura”.

Otras voces rescataron lo bonito del compañerismo: celebrar las ventas de Jonathan, el nuevo, era como ver a la familia unida en las fiestas patrias. Porque si algo caracteriza a los equipos en Latinoamérica, es que cuando el ambiente se pone pesado, el sentido del humor y la solidaridad pueden más que cualquier jefe insoportable.

La moraleja: no subestimes el poder del equipo (ni el del resentimiento sano)

Al final, lo que Kevin consiguió no fue admiración, sino una lección que aplica en cualquier oficina de nuestra región: un jefe que llega fanfarroneando sin conocer a su gente solo logra unirlos… pero en su contra. Como decimos aquí, “el que mucho presume, poco convence”.

Y como bien escribió el autor original cuando revisó el LinkedIn de Kevin años después, el tipo sigue poniendo en su perfil: “Director de ventas de clase mundial, abierto a nuevas oportunidades”. Lo que en buen español se traduce como: “Desempleado y todavía bien creído”.

¡Así que ya sabes! Si llega un Kevin a tu oficina, mejor ve afinando la estrategia y aprovecha para romper tus propios récords. Nunca falta un jefe que no sabe vender, pero sí sabe motivar… aunque sea por las razones equivocadas.

¿Te ha tocado un jefe así?

Cuéntanos en los comentarios si alguna vez tuviste un jefe que solo sirvió para unir a todos… ¡pero en su contra! ¿Cómo terminó tu historia? ¿Qué apodo le pusieron? Aquí nos encanta reírnos de esos momentos y, quién sabe, quizá tu historia sea la próxima leyenda de oficina.


Publicación Original en Reddit: Kevin Vs The Team