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Cuando el jefe nuevo quiso pasarme su chamba... y terminó aprendiendo una lección inolvidable

Ilustración de anime de un trabajador de oficina confundido manejando un registro de horas para nómina con expresión desconcertada.
En esta peculiar escena de anime, un trabajador de oficina desconcertado enfrenta la inesperada tarea de llenar un registro de horas, resaltando el caos humorístico que surge cuando los roles se confunden en el trabajo.

¿A quién no le ha tocado ese jefe que llega con ganas de mandar, pero sin entender realmente cómo funcionan las cosas? Todos hemos vivido en la oficina ese momento incómodo en el que te piden hacer una tarea que claramente no te corresponde. Pero, ¿qué pasa cuando decides cumplir al pie de la letra, aunque eso signifique dejar en evidencia la falta de sentido común de tu jefe? Prepárate para una historia donde el compliance malicioso se convierte en arte y el karma llega directo a la nómina.

El nuevo jefe y la hoja de asistencia: “Hazlo tú, porque yo lo digo”

Imagínate esto: tu jefe de confianza renuncia y llega un reemplazo con más ímpetu que experiencia. Apenas se acomoda en su silla, decide que la hoja de asistencia —ese documento sagrado que determina quién cobra y cuánto— ahora es tu responsabilidad. Tú, que eres de administración y no gerente, le recuerdas amablemente: “Oiga, jefe, eso le toca a usted”. Pero él, con ese aire de superioridad tan conocido en los jefes novatos, te responde: “No importa, hazlo tú”.

Aquí en Latinoamérica, todos conocemos ese típico “porque yo mando” que nunca falta en la oficina. Como dice el dicho, “el que mucho abarca, poco aprieta”, y este jefe estaba a punto de descubrirlo de la peor manera.

Compliance malicioso: “¿Quieres que lo haga? Te lo hago… pero a mi manera”

En el arte del compliance malicioso —o como diríamos en México, “hacerte el oxiso con elegancia”— hay una regla dorada: haz exactamente lo que te piden, aunque eso signifique que todo se vaya al carajo. Así que, ni tardo ni perezoso, nuestro protagonista llenó la hoja de asistencia marcando que todos los empleados habían trabajado de lunes a viernes, de 9 a 5, sin importar si algunos eran de medio tiempo, iban solo ciertos días, o ni siquiera habían pisado la oficina.

¿El resultado? Cuando nóminas recibió la hoja, se armó el zafarrancho. Llamadas, correos y caras de confusión por todos lados. Como diría un usuario en Reddit: “Nada como dejar que nóminas le enseñe la lección al jefe nuevo”.

Uno de los comentarios más populares lo resumió perfecto: “Si no quieres hacer una chamba, hazla mal… y nunca te la volverán a pedir”. Es el famoso Principio de Dilbert, versión latinoamericana: si el jefe quiere lavarse las manos, que se prepare para mojarse.

Opiniones de la comunidad: risas, consejos y uno que otro regaño

La historia se viralizó porque todos hemos sentido la tentación de aplicar esta estrategia. Algunos sugirieron llevar la malicia al siguiente nivel y ponerle tiempo extra a todos los empleados (“Imagínate el aguinaldo”, bromeó uno). Otros recordaron que en empresas grandes, como las que abundan en Ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá, hay procesos estrictos: no cualquiera puede andar firmando hojas de asistencia.

Claro, también hubo quien criticó la jugada, diciendo que eso era “poco profesional”. Pero la mayoría coincidió: el error fue del jefe por delegar una función clave sin entender las consecuencias. Como aportó otro lector: “En algunos trabajos, ciertas tareas no se pueden delegar por la importancia o sensibilidad”. Es decir, no es lo mismo encargar la tanda de café que la nómina.

Muchos trabajadores de nóminas comentaron que este tipo de problemas es pan de cada día: “La cantidad de veces que tengo que pelear con gerentes para que hagan su trabajo es increíble”. Y no faltó el clásico comentario que, adaptado al español latino, sería: “¡Así se hace! A veces hay que usar la incompetencia, pero como un arma estratégica”.

El remate: cuando el jefe aprende por las malas

¿Y el desenlace? El nuevo jefe jamás volvió a delegar la hoja de asistencia. ¿Quién quiere volver a meter la mano donde ya se quemó? El protagonista, seguro, se echó una sonrisita al ver que la justicia divina de la oficina había hecho su chamba.

Lo interesante es que, como explicó el autor, él no podía meterse en problemas porque la responsabilidad era del jefe. Si lo despedían, el proceso lo iba a terminar exponiendo… y nadie quiere ser el gerente que se mete en líos por flojo.

¿Te animarías a hacerle compliance malicioso a tu jefe?

En Latinoamérica, donde el “hazlo tú” es casi deporte nacional en las oficinas, historias así nos recuerdan que a veces la mejor manera de enseñar es dejar que las cosas se caigan solitas. ¿Te ha pasado algo parecido? ¿Te atreverías a aplicar esta técnica o prefieres seguir la corriente?

Cuéntanos tu historia en los comentarios. Al fin y al cabo, en el trabajo, todos somos sobrevivientes de la creatividad organizacional… y del jefe que se quiere pasar de listo.


Publicación Original en Reddit: He told me to do the timesheet and send to payroll so I did. Payroll were baffled.