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Cuando el jefe “experto” desconectó el servidor: crónica de un desastre anunciado en TI

Mark desconectando un servidor Exchange durante actualizaciones críticas en una oficina financiera por la noche.
En esta escena fotorrealista, capturamos el momento en que Mark tomó la decisión crucial de desconectar el servidor Exchange durante las actualizaciones nocturnas, un incidente que cambiaría el rumbo de su operación financiera.

Todos tenemos ese compañero en la oficina que cree saberlo todo, ¿verdad? Ese que, porque tiene el puesto más alto (o porque es dueño), piensa que puede meter mano en cualquier cosa, incluso si no tiene ni idea de tecnología. Bueno, hoy les traigo una historia tan real como absurda, donde el “experto” fue nada menos que el dueño de la empresa. Prepárense para una tragicomedia de esas que merecen telenovela, pero ambientada en un centro de datos.

El “ingenio” de Mark: cuando el poder (literal) está en tus manos

Era 2011 y Mark, dueño de una financiera de tamaño decente, tenía la costumbre de trabajar a horas en las que ni los grillos están despiertos. Aquella madrugada, a las 3:15 am, Mark decidió que podía resolver un problemita con su correo electrónico. Su Outlook se había desconectado y, fiel a la costumbre de muchos jefes “todo poderosos”, no confió en su equipo de TI ni en sus recomendaciones de virtualización (¿virtual qué?).

¿Qué hizo Mark? Sencillo: fue, agarró los cables del servidor Exchange 2010 (ese que todos dependían para email), y los desconectó como si estuviera apagando la licuadora. “Esperé unos segundos y los volví a conectar”, le explicó después, con toda la tranquilidad del mundo, al ingeniero de sistemas que estaba a cientos de kilómetros, en plena conferencia, cuando lo llamó a las 6 am.

Lo que Mark no sabía (o sí, pero no le importó) es que los servidores no son tostadoras. Al desconectarlos así, pueden perder datos, corromperse y, sobre todo, dejar sin correo a toda la empresa. Y eso fue justo lo que pasó.

Sabiduría de pasillo: “Hay ignorantes que saben que lo son, y otros que creen que son genios”

En los comentarios de la historia original, la comunidad de soporte técnico no tardó en filosofar sobre el peligro de los “ignorantes con iniciativa” (y con dinero). Uno resume perfecto el sentir: “Hay tontos que saben que lo son, y tontos que creen que son inteligentes. Uno es mucho más peligroso que el otro”. Y como dijo otro usuario: “El tonto con plata es el más riesgoso de todos”.

¿Les suena conocido? En América Latina abundan los “jefazos” que, porque pagaron la fiesta, creen que pueden cantar aunque desafinen. Más de uno recordará ese jefe que, ante cualquier falla, decide reiniciar el servidor sin avisar, como si fuera el televisor viejo de la abuela.

Y no falta el que, como Mark, piensa que sabe más que el equipo de TI porque “mi primo arregla computadoras” o porque alguna vez instaló Windows. La comunidad lo llama el “efecto Dunning-Kruger”: entre menos sabes, más crees saber. Y esa combinación, en tecnología, es una receta para el desastre.

“Reinicia el servidor”: la receta mágica (y peligrosa) de muchos

La historia de Mark no es única. Varios en la comunidad compartieron anécdotas donde la solución universal a cualquier problema era “reinicia el servidor”. Desde coordinadores de tecnología en escuelas que apagan todo sin preguntar, hasta jefes que, al no poder entrar al escritorio de Windows, deciden apagar el servidor a la brava.

Un usuario lo dijo con humor: “¿No puedes enviar correo? Reinicia el servidor. ¿No puedes guardar un archivo? Reinicia el servidor. ¿El café está frío? ¡Reinicia el servidor!” En Latinoamérica, podríamos decir: “¿No hay agua en el garrafón? ¡Apaga y prende el servidor!”

Pero detrás de estos chistes hay una realidad: muchas empresas no comprenden la importancia de los servidores y su delicada operación. No faltan los que, por ahorrar unos pesos, ponen a cualquiera a cargo de sistemas, o dejan la puerta del cuarto de servidores abierta “por si acaso”.

Consecuencias, aprendizajes y una buena factura de emergencia

Volviendo a la historia, el ingeniero tuvo que restaurar la base de datos de Exchange desde el respaldo de la noche anterior. Mark perdió algunos correos, igual que toda la oficina. Y lo mejor: le cobraron tarifa de emergencia por la “hazaña”. El ingeniero fue claro: “Nunca más toques un cable de los servidores. Mejor ni los mires”.

Con el tiempo, la empresa de Mark cerró (por la pandemia, no por los correos perdidos… aunque uno nunca sabe). El ingeniero se despidió de ellos mucho antes. Y, según dicen, todavía usaban ese mismo servidor Exchange 2010 hasta el final. La moraleja es simple: juega juegos tontos, gana premios tontos. O como decimos por acá, “el que no escucha consejos, no llega a viejo (en TI)”.

¿Y tú, tienes una historia de terror con servidores y jefes “todólogos”?

Este tipo de historias abundan en cualquier lugar donde se mezcla la tecnología con el ego y la improvisación. ¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tu jefe alguna vez reinició el servidor “por si acaso”? Cuéntanos en los comentarios, porque reírse juntos de estos desastres también es terapia. Y recuerda: si no sabes, ¡mejor llama a TI antes de convertirte en la próxima anécdota viral!


Publicación Original en Reddit: Mark pulled the plug on the Exchange server during updates