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Cuando el jefe exige lo imposible… y luego no aguanta su propia medicina

Escena cinematográfica de un diseñador gráfico planificando anuncios con tres meses de anticipación, mostrando creatividad y trabajo en equipo.
En esta ilustración cinematográfica, un experimentado diseñador gráfico demuestra el poder de la planificación anticipada, asegurando que anuncios impactantes estén listos con tres meses de antelación. ¡Acompáñanos en este viaje de creatividad y colaboración en el mundo del diseño!

¿Alguna vez has tenido ese jefe que quiere supervisar hasta cómo respiras, pero luego se ahoga en sus propios procesos? Pues prepárate para reír, porque la historia de hoy es digna de una telenovela de oficina… ¡con plot twist incluido! Imagina que te piden entregar anuncios tres meses antes, te revisan hasta la punta de la “ñ” y, cuando por fin cumples, resulta que el jefe es quien no da el ancho. Ponte cómodo, porque lo que le pasó a este diseñador gráfico es el sueño (o pesadilla) de muchos en Latinoamérica.

El clásico jefe controlador: “Todo pasa por mis manos”

En muchas empresas de Latinoamérica, hay jefes que parecen creer que son los únicos capaces de tomar decisiones. El protagonista de esta historia, un diseñador gráfico con cinco años en la misma empresa, tenía que lidiar con un vicepresidente de ventas y mercadotecnia que, en vez de delegar, quería revisar hasta el último pixel de cada anuncio. Todo material de marketing pasaba por un proceso de aprobación tan largo y complicado como sacar cita en el IMSS: primero los gerentes de producto, luego los correctores, y al final, el gran jefe, quien además quería estar copiado en cada notificación. ¿Te suena familiar?

Pero el colmo era que este jefe solo revisaba el trabajo cuando todos ya lo habían aprobado, dejando los anuncios “en visto” como si fuera un ex tóxico que no sabe soltar. El diseñador se la vivía esperando el visto bueno final, mientras los plazos se iban alargando y la presión subía más que el precio del aguacate en diciembre.

“Hazlo tres meses antes”… pero sin ayuda

Cansado de la situación, nuestro protagonista se atrevió a decírselo de frente al jefe (con recursos humanos como testigos, por si las dudas): “Necesitamos otro diseñador, esto es imposible solo”. Pero la respuesta fue digna de meme: “¿De verdad hay empresas con más de un diseñador gráfico?”. ¡Como si pedir ayuda fuera un lujo digno de Silicon Valley! Y claro, la respuesta clásica: “No hay presupuesto”. A más de uno en la oficina le ha tocado escuchar esa frase mágica.

Al final, después de mucho insistir y de ver que la calidad bajaba (errores, agotamiento y todo lo que implica trabajar solo contra el mundo), el jefe cedió y aprobaron la contratación de un nuevo diseñador. Pero ni así se le quitó lo controlador: les soltó un “Ahora sí, con dos diseñadores no hay pretexto para no estar tres meses adelantados”.

El ingenio latino: “¿Quieres notificaciones? ¡Toma notificaciones!”

Aquí es donde la historia se pone buena y el ingenio latino sale a relucir. Nuestro diseñador, bien entrenado en el arte de la resistencia pasiva (esa que todos aprendemos en la burocracia), decidió cumplir al pie de la letra… pero con un toque de picardía. Él y su nuevo compañero se pusieron a trabajar a toda máquina y llenaron al jefe de notificaciones por cada paso: cada corrección, cada comentario, cada avance. Pero no solo eso: automatizaron el sistema para que, si el jefe no respondía, le llegara un recordatorio cada hora pidiendo su aprobación.

Como comentó un usuario en Reddit (adaptado al sabor latino): “Si tú terminas el trabajo en un día y el jefe se tarda una semana en aprobar, el problema no eres tú”. Otro lo resumió perfecto: “Termina el lunes y disfruta seis días de fin de semana… y repite”.

El resultado fue tan abrumador que en solo cinco meses el jefe pidió, casi por piedad, que lo sacaran de todas las notificaciones porque ya no tenía “ancho de banda” para monitorear tanto. Como decimos por acá: el que mucho abarca, poco aprieta.

Cuando el sentido común gana: Un final feliz (y muy latino)

La cereza del pastel llegó cuando nombraron a un nuevo gerente de marketing (que era antes asistente), y delegaron en él la responsabilidad del calendario de anuncios. El ambiente mejoró, el equipo creció y, por fin, dejaron de vivir bajo la sombra del jefe obsesivo. Ahora la creatividad fluye, hay menos estrés y hasta hay bromas de oficina sobre “planear los anuncios del año que viene”.

Algo que muchos usuarios en Reddit destacaron es que, en América Latina, no todos quieren ser jefes. Como explicó el autor original, ser gerente implica más estrés, menos vida y, muchas veces, ni siquiera mejor paga. “Prefiero ser el mejor en mi puesto y ayudar desde ahí, que subir solo para estar más amargado”, decía. Y es que aquí, muchos sabemos que la felicidad laboral no siempre está en el título, sino en poder hacer bien tu trabajo y regresar a casa tranquilo.

Reflexión final: ¿Te suena conocido?

¿Te ha pasado tener un jefe que pide lo imposible y luego no sabe qué hacer cuando cumples? ¿Has tenido que aplicar la “venganza pasiva” para que se den cuenta de lo absurdo de sus reglas? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios, porque seguro que en más de una oficina latinoamericana hay historias dignas de novela.

Al final, como diría tu abuelita: “El que mucho presume, poco trabaja”. Y en este caso, el jefe terminó huyendo de su propio invento.

¿Y tú? ¿Qué harías si tu jefe te pide hacer milagros y luego no puede con las consecuencias? ¡Déjanos tu comentario y comparte la historia con ese amigo que siempre tiene un jefe igual de intenso!


Publicación Original en Reddit: You want these ads done 3 months in advance? No problem, boss.