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Cuando el jefe es más “Kevin” que el propio Kevin: historias de oficina que parecen de novela

Kevin confrontando a su jefe en una oficina caótica, ilustrando las consecuencias inusuales de sus acciones.
En esta escena fotorrealista, Kevin se dirige apasionadamente a su jefe en medio del caos de incidentes, incluido el famoso episodio del extinguidor. Este momento captura a la perfección la tensión y el humor de su entorno laboral, reflejando la absurdidad de los desafíos cotidianos.

¿Alguna vez has trabajado con alguien tan torpe que te preguntas si vive en su propio universo? Todos hemos tenido a ese compañero peculiar, pero ¿qué pasa cuando el jefe supera a todos en el arte del disparate? Hoy te traigo una historia de Reddit que parece sacada de una comedia de Televisa: el jefe que logró ser más “Kevin” que el propio Kevin.

En la oficina de nuestro protagonista, las reglas de la física y el sentido común parecían ser solo sugerencias. Si alguna vez pensaste que tu trabajo era un circo, espera a leer esto… porque aquí hasta el arroz termina gritando.

El jefe que confundía extintores con limpiadores (y otras joyas)

Imagínate llegar a la chamba y ver a tu jefe, con toda la seguridad del mundo, usando un extintor de polvo para limpiar el equipo de un cliente. No, no es broma. Pensó que era aire comprimido y terminó cubriendo todo de polvo blanco, como si estuvieran preparando la escenografía para una nevada en pleno DF. Eso sí, al menos tuvo la decencia de limpiar su propio desastre (puntos por eso… supongo).

Pero ahí no acaba la cosa. Resulta que un cliente llevó un equipo descompuesto y, en su infinita sabiduría, el jefe decidió probar las piezas en SU propio equipo… y lo rompió también. ¡Pero ojo! Cuando le sugirieron hacer lo mismo con otro equipo de un empleado, y éste se negó, el jefe casi arma una escena digna de telenovela: “¿Me estás diciendo tonto?”. No, jefe, pero hay que ser muy valiente (o muy despistado) para intentar la misma burrada tres veces.

Orgullo masculino y batallas épicas con bates y rodillazos

Otro día en la oficina, al jefe se le ocurrió demostrar que era “muy seguro de su masculinidad” y retó a su empleado a pegarle con un bate de plástico de esos que venden en el mercado para niños. Lo que no sabía era que el empleado había tomado una clase básica de kendo el fin de semana. Resultado: el jefe terminó quejándose de que casi le rompen el brazo. Y como si fuera poco, luego retó a una compañera a que le diera un rodillazo porque “una mujer no puede hacerle daño”. Spoiler: pasó media hora en el baño tratando de no vomitar del dolor. Así o más necio.

Compras impulsivas y tecnología “pirata”: el colmo del jefe improvisado

Si crees que eso fue todo, aún falta el toque de “compra impulsiva” que nunca debe faltar en las oficinas latinas. El jefe, creyéndose samurái, gastó más de 100 libras en una docena de “katanas” de eBay. Cuando llegaron, resultó que eran una mezcla de metal barato y madera balsa, más útiles para cortar gelatina que para impresionar a nadie. Se la pasó la semana entera renegando... pero no aceptó la sugerencia de comprar una buena.

Y en el tema tecnológico, mejor ni hablamos. Para “mejorar” el servidor de la empresa, usó métodos riesgosos y poco recomendados, y el servidor no paraba de apagarse solo. El jefe pasó semanas intentando arreglar el lío que él mismo creó. Aquí en Latinoamérica decimos: “El que mucho abarca, poco aprieta”.

Entre risas y traumas: lo que opina la comunidad

¡La historia se hizo viral en Reddit! Un comentario que sacó carcajadas fue el de un usuario que dijo: “En algún momento hay que valorar el entretenimiento gratis”. Y sí, en las oficinas latinas siempre hay uno que hace el día más divertido… hasta que te das cuenta que el que causa el caos es el jefe, y entonces la risa se convierte en resignación.

Pero no todo fue chiste. El propio autor contó que, aunque muchos veían las locuras del jefe como comedia, para él muchas veces fue una pesadilla: berrinches dos veces por semana y crisis que le dejaron secuelas emocionales. Aquí nos damos cuenta de que, aunque nos ríamos, un mal jefe de verdad puede arruinar el ambiente laboral y hasta afectar nuestra salud mental.

Otros usuarios compartieron sus propias anécdotas de compañeros igual de excéntricos. Uno recordó a un colega que tosía como si tuviera pulmón de acero y que, además, se quitaba los zapatos en la oficina aunque oliera a rayos. Otro contó cómo un trabajador reaccionó con violencia cuando lo despidieron, dejando claro que, en todos lados, la realidad siempre supera la ficción.

Reflexión final: ¿Qué aprendemos de un jefe “Kevin”?

Esta historia nos recuerda algo muy latino: la importancia de un buen ambiente laboral. Aquí solemos bromear con el “Godínez” que hace el ridículo, pero cuando el líder del equipo es el que no se toma nada en serio y toma decisiones nefastas, el barco se hunde y todos terminan buscando nuevos rumbos.

En palabras de la sabiduría popular: “El pez por la boca muere” y el jefe, por sus propias locuras, llevó a la empresa a la bancarrota. Tal vez en otra vida, si hubiera escuchado a su equipo (y leído un par de manuales), la historia sería diferente.

¿Te ha tocado trabajar con un jefe así de peculiar? ¿Tienes alguna anécdota digna de telenovela? Cuéntanos en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de esos momentos que hacen de la vida laboral una montaña rusa.

¿Y tú, qué harías si tu jefe te pide que lo golpees con un bate de plástico? ¡Te leo!


Publicación Original en Reddit: Kevin Who Screams at Rice's Boss Who Showed Some, But Not Complete Disbelief in the Tangible Effects of Screaming at Rice