Cuando el jefe dijo 'pronto' demasiadas veces: la venganza épica de un empleado harto
¿Quién no ha escuchado alguna vez a su jefe decirnos ese famoso “pronto” o “ya casi”, mientras esperamos un aumento, un bono o hasta una simple respuesta? En oficinas y tiendas de toda Latinoamérica, ese “pronto” se ha convertido en un clásico del repertorio empresarial, casi al nivel del “estamos evaluando la situación” o el “estamos en eso”. Pero, ¿qué pasa cuando un trabajador decide que ya es suficiente y convierte la paciencia en acción? Hoy te traigo una historia real que explotó en Reddit y que, para muchos, es la mejor venganza “chiquita pero picosa” contra un jefe abusivo… ¡y con razón!
El jefe del “pronto, ya casi” y la paciencia que se acabó
La historia comienza en los años 2000, en una compañía de telecomunicaciones canadiense que acababa de fusionarse. La empresa, preocupada porque los empleados del este del país quisieran sindicalizarse como los del oeste, anunció un jugoso aumento de hasta $3.50 dólares para los representantes de servicio. Pero había un detalle: el aumento sería repartido por los jefes de área… y aquí es donde entra nuestro protagonista y su némesis, el jefe del “pronto”.
Pasaron los meses y nada del aumento. De febrero a mayo, nuestro héroe preguntó cinco o seis veces al jefe cuándo llegaría el aumento, y siempre recibía la misma respuesta: “pronto”. Ya para ese entonces, cualquier latino habría dicho “¡ya basta, carajo!”. Pero nuestro protagonista decidió hacer algo más inteligente: preparó una carta de cuatro páginas, llena de fechas, detalles y argumentos, para enviarla al presidente de la empresa. Y esperó el momento perfecto.
El golpe maestro: venganza con sabor a fin de semana arruinado
El viernes antes de un fin de semana largo –ese que todos esperamos para descansar– el jefe presumía que se iría a su cabaña en Muskoka (algo así como el Valle de Bravo o el Lago de Atitlán para los canadienses). Nuestro protagonista, con la paciencia de un santo y la precisión de un ajedrecista, calculó la hora exacta en que su jefe estaría llegando a la cabaña. A las 4 de la tarde, cuando el jefe ya debía estar abriendo una cerveza junto al lago, ¡zas! Envió la carta directamente al presidente y al CEO.
A las 7 de la mañana del sábado, cuando llegó al trabajo, esperaba que el jefe tuviera un fin de semana amargo por la llamada del CEO. Pero la realidad superó la ficción: el jefe tuvo que manejar de regreso a Toronto, presentarse en persona, pedir disculpas y anunciar que todos recibirían el aumento retroactivo desde enero… ¡y en la cantidad máxima! Como diría cualquier mexicano: “¡Eso sí es tenerlos bien puestos!”
Reacciones de la comunidad: entre ovaciones y anécdotas de terror corporativo
Lo que más sorprende de esta historia no es solo la astucia con la que se ejecutó la venganza, sino cómo resonó en la comunidad. Un comentario que se volvió viral decía: “Esta es, sin duda, la mejor historia de venganza pequeña contra un jefe que he leído en Reddit. ¡Qué placer!” Otro usuario, recordando experiencias similares en empresas latinoamericanas, mencionó: “A mí también me decían ‘pronto, pronto’ con los bonos… y cuando por fin nos juntaron fue para decirnos que cerraban la sucursal y nos quedábamos sin nada”.
En muchos países de América Latina, la figura del jefe que se siente dueño de la empresa y trata a todos como sus súbditos es tristemente común. Por eso, historias como esta inspiran y dan esperanza a quienes sienten que la justicia laboral es un chiste. Como bien dijo otro usuario: “Siempre hay un jefe que cree que manda en todo, felicidades por ponerlo en su lugar”.
¿Fue venganza “pequeña” o justicia laboral?
Algunos en los comentarios debatían si esto realmente era una “venganza pequeña” o una lección profesional digna de aplauso. Y es que, en el fondo, lo que hizo nuestro protagonista fue exigir lo justo, no solo para él, sino para todos sus compañeros, muchos de los cuales le llamaron después para agradecerle y compartir la historia. En palabras del propio autor: “Él me estaba robando al retrasar el aumento, así que es justo que haya perdido su bono y su fin de semana”.
Además, la amenaza de sindicalización funcionó como un as bajo la manga, algo que en muchos países latinoamericanos también conocen bien: el simple rumor de que los empleados se pueden organizar suele poner a temblar a los directivos más “listillos”.
¿Y tú, qué hubieras hecho?
Esta historia nos deja varias lecciones: no hay que dejarse ningunear, la memoria y la documentación son armas poderosas (“aquí están las fechas y las veces que hablé contigo…”) y, sobre todo, cuando el jefe te dice “pronto”, no esperes sentado. Como decimos en México: “El que no habla, Dios no lo oye”.
¿Tienes una historia similar de “venganza chiquita” en tu trabajo? ¿Cuál fue el “pronto” más largo que te hicieron esperar? Cuéntanos en los comentarios y no olvides compartir este relato con ese amigo que aún espera que le paguen “la próxima semana”.
¡Hasta la próxima, y que la justicia laboral siempre caiga como lluvia en temporada de sequía!
Publicación Original en Reddit: He said soon a few too many times, so I went nuclear