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Cuando el jefe cree saber más que el ingeniero: una lección eléctrica con chispa

Imagen cinematográfica de una tensa reunión de oficina, destacando la expresión de sorpresa del jefe ante una solicitud escrita.
En un momento cinematográfico impactante, nuestro nuevo jefe descubre de la manera más dura que pedir una confirmación por escrito puede traer sorpresas inesperadas. ¡Descubre los sorprendentes eventos que se desarrollaron en este memorable encuentro en la oficina!

¿Alguna vez te ha tocado un jefe que, con todo y su título elegante, piensa que sabe más que el experto del área? Bueno, ponte cómodo, porque la historia de hoy está cargada de voltaje, humo y una buena dosis de “te lo dije”. Imagina una oficina donde la arrogancia se mezcla con la ignorancia técnica, y el resultado es… ¡literalmente explosivo!

Un jefe nuevo, muchas ganas… y poca idea

Todo comenzó en una oficina cualquiera, cuando llegó un jefe nuevo con su flamante MBA y licenciatura en Ciencias Generales. Como suele pasar en muchas empresas de Latinoamérica, el “nuevo jefe” quiso dejar huella rápido, mostrando que “él sí sabe”. Y claro, ¿quién mejor para deslumbrarlo que el ingeniero eléctrico con maestría en la materia? Aquí, nuestro protagonista —el ingeniero— ya olía el peligro, porque, como decimos aquí, “zapatero a tus zapatos”.

La primera pregunta del jefe fue de esas que hacen sudar frío a cualquier técnico: “¿Está bien si conectamos dos cargas de 120v en serie a una línea de 240v?” El ingeniero, con paciencia de santo, le explicó que eso no era buena idea y que lo correcto era usar una línea de 120v o un transformador reductor, dependiendo el caso. Pero el jefe, terco como mula y buscando alguien que le diera la razón, preguntó aquí y allá hasta que otro le dijo el famoso “sí se puede”. ¿Por qué no le pidió a ese valiente hacer la conexión? Misterio.

Cuando las órdenes absurdas llegan por escrito

En un movimiento clásico de “cumplimiento malicioso” —ese arte de seguir la orden al pie de la letra para que el jefe aprenda la lección—, el ingeniero pidió que todo quedara por escrito. A veces, en nuestras oficinas latinoamericanas, pedir las cosas “por correo” es visto como una falta de confianza, pero aquí fue su salvavidas.

El jefe, ya perdiendo la paciencia, soltó un correo lleno de palabras censurables, ordenando que se hiciera la conexión sí o sí. El ingeniero, más listo que el hambre, respondió a ese correo exponiendo sus preocupaciones y copió a todo el equipo... y hasta se mandó copia oculta a su correo personal, porque aquí nadie se fía del jefe nuevo.

Explosión, humo y el clásico “¿qué hiciste?”

La escena fue digna de una telenovela: el jefe, de brazos cruzados y cara de pocos amigos, supervisando la instalación. Al terminar, el ingeniero le sugirió: “Por si acaso, párese más atrás”. Pero el jefe, en su papel de macho alfa, ordenó encender todo de inmediato.

El resultado: un estruendo que hizo eco por el pasillo, humo saliendo de dos UPS quemados, el jefe y otro novato tratando de apagar el incendio con las manos, y para rematar, ¡la alarma de incendio sonando! Como diría cualquier latino: “Eso no se ve ni en La Rosa de Guadalupe”.

Ya afuera, con los bomberos presentes, el jefe gritaba que el ingeniero quería incendiar el edificio. Pero nuestro protagonista, como buen estratega, ya había reenviado todos los correos al directorio y hasta a su abogado. Cuando llegaron los “jefazos” de la empresa y revisaron los correos, el nuevo jefe se quedó más pálido que una arepa sin sal. Ahí aprendió la lección: cuando alguien te pide las cosas por escrito, ¡pregunta primero por qué!

Lo que la comunidad opinó: sabiduría, memes y física de la buena

Esta historia desató risas y debates en la comunidad de Reddit. Un usuario bromeó que el relato parecía sacado de un archivo “SCP” (esas historias ficticias de objetos súper peligrosos), mientras otro confesó que se rió tanto que asustó hasta a su esposa.

No faltó quien preguntara, con genuina curiosidad, por qué explotaron los UPS si estaban en serie. Aquí se armó la cátedra: varios usuarios explicaron que estos aparatos no son simplemente resistencias (como un calentador), sino que tienen componentes electrónicos sensibles a la tensión. Es como tratar de poner dos licuadoras de 110v en serie y enchufarlas a 220v: si no están perfectamente balanceadas y hechas para eso, terminas con un show de fuegos artificiales en la cocina.

Incluso algunos se lanzaron a filosofar sobre resistencias y cargas eléctricas, usando analogías como “asumir que el gato esférico y sin fricción” (una forma divertida de decir que los cálculos ideales rara vez se cumplen en la vida real). Otros, más directos, dijeron: “Yo que tú, no lo hubiera hecho aunque me lo ordenaran; hay que saber cuándo decir no”.

Claro, tampoco faltó el humor latino: “Seguro el jefe pensó que sabía más que el ingeniero solo porque el de intendencia le dijo que sí funcionaba”, “Aquí en el trabajo, si pasa eso, mínimo tienes que invitar las empanadas”, o “Eso sí es cumplir con malicia, pero con estilo”.

Reflexión final: La importancia de saber decir “te lo dije” (y tener pruebas)

Esta historia, además de arrancarnos una carcajada, nos recuerda algo muy común en el ambiente laboral latinoamericano: a veces, obedecer ciegamente no solo es mala idea, sino peligroso. Pedir las cosas por escrito, aunque incomode a algunos, puede salvarte el pellejo. Y como mostró nuestro ingeniero, es mejor lidiar con una cara larga que con un incendio... o con un jefe quemado (en sentido figurado, claro).

Así que la próxima vez que tu jefe te pida algo raro, ya sabes: correo, copia a todos, y si es posible, copia oculta a tu abogado. ¡Más vale prevenir que lamentar!

¿Y tú? ¿Tienes alguna anécdota de “cumplimiento malicioso” en la oficina o de jefes que creen saberlo todo? Cuéntanos en los comentarios, no seas tímido. ¡Las mejores historias siempre salen de la vida real!


Publicación Original en Reddit: Shocking, Innit.