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Cuando el 'ingenio' explota: la historia de Kevin y el cortacésped

Estudiante de secundaria Kevin luchando por encender una podadora en un soleado patio trasero.
En esta representación fotorrealista, vemos a Kevin enfrentando un dilema común en la secundaria: ¡su podadora no arranca! Esta escena captura la mezcla de nostalgia y humor mientras mi mamá recuerda este momento memorable de su juventud.

¿Alguna vez has conocido a alguien que, por querer resolver un problema rápido, terminó armando una catástrofe? Todos tenemos un amigo así. Hoy les traigo la historia de Kevin, un personaje que, por intentar arreglar su cortacésped de la forma menos ortodoxa, terminó volando el garage de su mamá… y perdiendo por un tiempo el cabello y las cejas. No, no es broma. Y lo peor: todo por una decisión que haría que hasta el más distraído se lleve la mano a la frente.

Prepárate para reír (y tal vez preocuparte por la humanidad) con esta anécdota sacada directamente de los foros de internet, donde los “Kevins” de la vida siempre tienen protagonismo. ¡Vamos con el chisme completo!

El "genio" de Kevin: Cuando el sentido común brilla por su ausencia

La historia arranca cuando la mamá de quien la cuenta estaba en la secundaria, y ahí conoció a Kevin. Un día, Kevin tenía un problema: el cortacésped familiar no arrancaba. Después de revisar, notó que no tenía gasolina. Fácil, ¿no? Solo hay que rellenar el tanque… pero aquí es donde la historia toma un giro que ni en las novelas mexicanas.

Kevin, con esa lógica que solo los “Kevins” del mundo manejan, no encontró aceite para la máquina, así que decidió sustituirlo con ¡líquido para encendedores! Sí, ese que se usa para prender el carbón o el asador. Sin pensarlo mucho, lo vació en el cortacésped y procedió a tratar de encenderlo.

¿El resultado? Un “BOOM” digno de película de acción. El cortacésped explotó, el garage de su mamá quedó hecho trizas, y Kevin terminó con quemaduras serias. Afortunadamente, sobrevivió sin secuelas permanentes, pero según la mamá de la narradora, estuvo un buen rato sin cabello ni cejas. Y claro, después de semejante desastre, la mamá de Kevin estaba tan enojada que casi lo desaparece de la faz de la tierra.

¿Por qué siempre hay un Kevin en todos lados?

Aquí es donde la historia se vuelve universal. En todos los países y familias hay alguien que, ya sea por despistado, por “creativo” o simplemente por falta de sentido común, termina metiéndose en problemas dignos de anécdota. En el mundo anglosajón, a estos personajes se les dice “Kevin”, y vaya que abundan.

Los comentarios en Reddit explotaron (igual que el cortacésped) compartiendo historias similares. Una usuaria contó que su exesposo vivía con un par de “Kevins” en una casa rodante, quienes, al no poder prender el asador, decidieron usar pólvora. El resultado: un estruendo tan fuerte que toda la casa rodante tembló. Cuando un amigo preguntó “¿qué fue eso?”, el ex le respondió: “El sonido de la estupidez”. ¿A poco no es una frase digna de meme en cualquier grupo de WhatsApp?

Y es que, como bien dicen los latinos, “Dios cuida a los borrachos, los niños y… los Kevins”. Porque si no, nadie entiende cómo sobreviven después de tales ocurrencias.

Entre risas, sustos y lecciones: ¿qué aprendemos de esta historia?

Más allá de la anécdota graciosa, estas historias nos dejan una moraleja: el sentido común es el menos común de los sentidos. En la vida diaria, sobre todo en países de Latinoamérica donde el ingenio es parte del día a día, a veces nos pasamos de creativos y terminamos haciendo cada cosa que ni MacGyver lo hubiera imaginado.

Pero ojo, no confundamos creatividad con imprudencia. Si algo nos enseña el caso de Kevin es que, por ahorrar tiempo o querer “arreglarlo rápido”, podemos causar un problema mucho mayor. Como dice el dicho: “El flojo trabaja doble”, y en este caso, ¡casi se queda sin casa y sin cejas!

El humor: la mejor medicina contra la torpeza

Lo más bonito de estas historias es que, a pesar de los sustos, terminan siendo motivo de unión y risas. En los comentarios de Reddit, muchos confesaron que no podían parar de reír leyendo la historia, incluso en lugares públicos como el transporte o el aeropuerto, al grado de que los veían raro por soltar la carcajada. Porque al final, ¿quién no necesita una buena risa para olvidarse de los problemas del día?

Así que ya sabes, si tienes un amigo, hermano o primo que es “el Kevin” de la familia, cuídalo… y mantenlo alejado de cualquier cosa que explote.

Cuéntanos, ¿quién es el Kevin de tu grupo?

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes anécdotas de “ingenio explosivo” en tu familia o trabajo? ¡Déjalo en los comentarios! Así construimos juntos el club de los “Kevins” latinoamericanos, porque de que hay, hay… y en abundancia.

Y recuerda: si algo parece una mala idea, probablemente lo es. ¡Hasta la próxima, comunidad!


Publicación Original en Reddit: Kevin and the lawnmower