Cuando el huésped quiere viajar en el tiempo (y exige su habitación del mes pasado)
Trabajar en la recepción de un hotel puede sonar tranquilo, casi aburrido, como si fuera un trabajo para ver pasar la vida mientras el café se enfría. Pero, como diría cualquier recepcionista nocturno en Latinoamérica, la realidad es más parecida a un episodio de La Rosa de Guadalupe mezclado con un toque de “¡Qué locura!”. Hoy les traigo una historia que parece sacada de un sketch de Eugenio Derbez, pero que sucedió de verdad: un huésped que llegó exigiendo su reservación… ¡del mes pasado!
El turno nocturno: tierra de lo insólito
El turno de noche en los hoteles es como el “tercer tiempo” en una fiesta mexicana: nunca sabes qué sorpresas te esperan. En esta ocasión, el protagonista era el único hombre en su equipo, así que le tocó cubrir la noche. Después de limpiar su estación y pensar que todo estaría en calma, entró un tipo con toda la facha de ser relajado, de esos que llegan diciendo “brother, ¿me ayudas?”.
La conversación empezó como cualquier otra:
—Buenas noches, señor, ¿tiene una reservación? —Sí, a nombre de…
Hasta ahí, todo normal. Pero resulta que no aparecía el nombre en el sistema. El huésped, terco como mula, se quedó casi una hora buscando la confirmación en su celular, como si estuviera intentando encontrar el WiFi gratis en el Zócalo.
Finalmente, triunfante, mostró su pantalla: la reservación era para… ¡el mes pasado! Imagínate la cara de nuestro recepcionista, entre confundido y resignado, como cuando tu tía te pide el “WhatsApp” en la tele.
La lógica alternativa de algunos huéspedes
Aquí es donde la historia se pone buena. Cuando el recepcionista le explica amablemente que no puede ocupar una habitación con una reservación caduca, el huésped se indigna. “¿Y eso qué importa? Solo dame mi cuarto, ya no quiero jugar”, dice, como si el tiempo fuera opcional y pudiera regresar al pasado como Marty McFly.
En ese momento, el recepcionista mantiene la compostura y le ofrece dos opciones: hacer una nueva reservación para esa noche o retirarse. Pero el cliente, ya furioso, empieza a insultar y amenaza con llamar al gerente para que lo despidan. Aquí muchos lectores pensarán: “¿Por qué no lo mandó a volar de inmediato?”. La respuesta, como bien mencionó el propio autor de la historia, es que a veces uno está solo en el turno, y la zona no es nada segura; más vale ser diplomático y evitar problemas.
La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar con asombro y carcajadas. Un usuario comentó, “¿Cómo esperaba que eso funcionara? Es como querer usar el boleto del concierto del año pasado para entrar hoy”. Otros bromearon: “Señor, si quiere su habitación, tendrá que pagar todas las noches desde su fecha original. ¿Le paso la terminal para $15,000 pesos?”.
El arte de lidiar con lo absurdo (y sobrevivir en el intento)
Si algo quedó claro en la discusión es que trabajar en hotelería es un deporte extremo. Un comentario muy acertado decía: “Este trabajo me hizo perder fe en la inteligencia humana”. Y es que, como bien sabemos en Latinoamérica, la gente puede ser creativa para evadir reglas, pero también para exigir lo imposible.
Hay quienes piensan que el recepcionista debió simplemente ofrecerle otra habitación, pero como explicó el protagonista, el cliente quería un tipo específico de cuarto que ya no estaba disponible esa noche. Así que ni aunque hubiera querido, podía complacerlo. “Preferí no arriesgarme a que me regañaran por darle la suite presidencial a este Brian Griffin versión humana”, agregó el recepcionista, usando una referencia gringa que aquí podríamos traducir como “el primo incómodo del perrito famoso”.
Otros compartieron anécdotas igual de absurdas: desde la señora que quería que su cuarto estuviera vacío durante un mes antes de llegar, hasta el cliente que llegó un año antes de su reserva y culpó al hotel por no haberle avisado del error.
La conclusión general fue clara: la paciencia se acaba, la empatía se desgasta y, a veces, hay que tener temple de acero para no explotar ante la necedad.
Reflexión final: ¿El cliente siempre tiene la razón?
En Latinoamérica solemos decir que “el cliente siempre tiene la razón”, pero después de historias como esta, uno se pregunta si no deberíamos cambiarlo por “el cliente siempre tiene una ocurrencia nueva”. Entre insultos, amenazas de despido y exigencias imposibles, el protagonista cerró la noche con una serenidad digna de monje tibetano: “Que tenga buena noche, señor”, mientras el otro salía ofendido.
Queda la lección: la próxima vez que hagas una reservación, revisa bien la fecha y, por favor, no intentes viajar en el tiempo para reclamar tu cuarto. Y si eres de los que atiende al público, recuerda: no estás solo, toda la banda hotelera (y los que trabajamos con gente) te entendemos y te apoyamos. ¿Tienes una historia parecida? ¡Cuéntanos en los comentarios y ríete con nosotros de las locuras que solo se ven de este lado del mostrador!
Publicación Original en Reddit: No, you can't use the reservation you made a month ago.