Cuando el huésped pidió pagar MÁS: La extraña lógica de los presupuestos empresariales
¿Alguna vez has escuchado de alguien que, en vez de pedir un descuento, le ruega al encargado de un hotel que le cobre más caro? Suena como algo sacado de un episodio de “El Chavo del 8”, pero no, pasó de verdad en un hotel en Estados Unidos (y la anécdota le está dando la vuelta a internet). Prepárate, porque lo que parecía una simple noche de trabajo en recepción terminó siendo una clase magistral sobre cómo funcionan los presupuestos empresariales… y cómo a veces la lógica se queda de vacaciones.
Imagínate la escena: el recepcionista, sintiéndose generoso, le ofrece al cliente su tarifa especial para huéspedes frecuentes. Todo iba viento en popa hasta que el cliente—un viajero de negocios—puso cara de “esto está demasiado barato para ser verdad” y pidió… ¡que le subieran el precio! ¿Quién hace eso, por el amor de Dios? Bueno, más gente de la que te imaginas.
¿Por qué alguien querría pagar más? El surrealismo empresarial explicado
Cualquiera pensaría que todo el mundo quiere pagar menos por su hotel, ¿no? Pues no cuando se trata de empresas grandes y sus políticas de viajes. Resulta que en muchas compañías, si un empleado logra una tarifa demasiado baja, los de recursos humanos—o peor, los de finanzas—se preguntan por qué no puede conseguir ese mismo precio en cualquier ciudad, cualquier fecha, cualquier hotel. Es como si pensaran que los hoteles fueran igual de baratos en Cancún en Semana Santa que en un pueblito olvidado un miércoles cualquiera.
Un usuario del foro lo explicó con humor muy a la mexicana: “Si llevo este recibo, en la oficina me van a preguntar por qué no puedo conseguir ese precio siempre. Y si bajo el promedio, el próximo año nos mandan a hoteles con escaleras de concreto y entrada por afuera”.
En otras palabras: si el presupuesto de viajes se reduce porque alguien ahorró unos pesos, el año siguiente el área de viajes baja el techo de gastos para todos. Así que, paradójicamente, a veces hay que gastar de más para no terminar durmiendo en el equivalente gringo del hotel de paso de la carretera.
“Úsalo o piérdelo”: El mantra de los presupuestos y su lado absurdo
Esta historia no es exclusiva de hoteles. En Latinoamérica pasa igual en gobiernos, escuelas y empresas: si no usas todo el presupuesto de este año, el que sigue te recortan. Como comentó otro forista: “En la universidad donde trabajé, al final del año nos poníamos a gastar todo lo que quedaba en el presupuesto: papel, plumas, hasta marcatextos. Era como un trueque entre departamentos”.
En otro comentario, alguien del ejército contó que su jefe le pidió gastar $50,000 dólares en un solo día solo para no perder ese dinero en el próximo ciclo fiscal. ¡Acabaron comprando equipo de fotografía que ni sabían si iban a usar!
Y si crees que es una locura gringa, piensa en los finales de año en las oficinas públicas de México, Argentina o Colombia: todos corriendo a gastar lo que queda porque “si no lo usas, te lo quitan”.
El extraño arte de justificar gastos (y las historias más insólitas)
En este torbellino de reglas, ocurren cosas tan absurdas que parecen sketch de comedia. Por ejemplo, una forista relató que su empresa tenía acuerdos con ciertas cadenas de hoteles. Si te alojabas en un hotel “no preferido”, necesitabas aprobación del director y hasta llenar papeles para justificar por qué no gastaste más. Pero si te ibas al hotel preferido, podías pasar la noche en una suite de $400 dólares y nadie decía nada. Así de lógico todo.
Otro usuario, veterano de viajes corporativos, confesó que su empresa cobraba a los clientes por hora y agregaba un porcentaje de gastos de viaje. ¿El resultado? Si él gastaba más en el hotel, su empresa ganaba más. Así que, sí, a veces rechazar una tarifa baja es lo más “profesional”.
Y no faltó el que contó que en la Fuerza Aérea, preferían no aceptar descuentos en IKEA porque aceptar el rebajón era más papeleo que pagar el precio completo. “¿Nos pueden dar la diferencia en albóndigas suecas?”, bromearon.
¿Locura o estrategia? El trasfondo cultural detrás del despilfarro
Aunque suene ridículo, para muchos empleados este sistema termina siendo una cuestión de supervivencia laboral. Nadie quiere ser el que puso en peligro el presupuesto de todos por “ahorrar de más”. Por eso, en vez de regatear para abajo como buen latino, a veces hay que hacerle al “regateo inverso” y pedir que te cobren más.
El propio recepcionista del hotel, autor de la anécdota, lo resumió con resignación: “Nunca pensé que alguien vendría a pedirme que le subiera la tarifa. Pero aquí estamos. Puede que no vivamos en el peor de los mundos… pero sí en el más extraño”.
Reflexión final: ¿Qué harías tú en su lugar?
Así que la próxima vez que te quejes de las políticas absurdas en tu trabajo o de los recortes presupuestales, recuerda: en algún lugar, hay un viajero rogando que le cobren más por su cuarto para no dormir el próximo año en el “Hotel La Última Oportunidad”.
¿Te ha tocado vivir algo parecido en tu oficina, escuela o institución? ¿Has tenido que justificar un gasto absurdo solo para que no te recorten el presupuesto? Cuéntanos en los comentarios, ¡que seguro hay historias para reír (o llorar) un buen rato!
Publicación Original en Reddit: The Damndest Thing Just Happened