Saltar a contenido

Cuando el huésped grosero se va: historias de recepcionistas que no se dejan pisotear

Ilustración de anime de un trabajador hotelero enfrentando a huéspedes groseros, mostrando la lucha por mantener el orden.
En esta vibrante escena de anime, nuestro comprometido trabajador hotelero enfrenta el desafío de tratar con huéspedes indisciplinados, resaltando la importancia de mantener un ambiente seguro y respetuoso en la industria de la hospitalidad.

Si alguna vez has trabajado en la recepción de un hotel, sabrás que cada turno es como una ruleta rusa: nunca sabes si te va a tocar un huésped amable, un turista despistado… o ese cliente que parece salido de un episodio de “La Rosa de Guadalupe”, pero del lado oscuro. En temporada baja, cuando los hoteles bajan sus tarifas y las habitaciones sobran, la puerta queda abierta para todo tipo de personajes, desde el viajero solitario hasta el que parece que se escapó de un capítulo de “El Chavo del 8”. Pero, ¿qué pasa cuando la paciencia tiene límite y el respeto se pierde?

Temporada baja: cuando llegan los verdaderos retos

En los hoteles de Latinoamérica, todos sabemos que la temporada baja es como la “cuesta de enero” pero en versión hotelera. Hay menos movimiento, menos propinas y, a veces, más problemas. Quien ha estado tras el mostrador en esas épocas sabe que los clientes difíciles se multiplican; llegan aquellos que quieren pagar con monedas, con tarjetas prepagadas misteriosas o, de plano, con puro cuento.

El usuario de Reddit u/Miserableandpathetic lo contó sin pelos en la lengua: “Cuando algunos de estos personajes se ponen abusivos, no me quedo callado. A la primera falta de respeto, les pido que se vayan. Si no quieren, los baneo y si no se van, llamo a la policía”. ¿Exagerado? Para nada. Como bien dice el dicho: “Donde termina tu respeto, empieza mi defensa”.

Y no es el único que piensa así. Un comentarista con mucha razón, u/Own_Examination_2771, decía: “No deberíamos permitir la falta de respeto. Si les dejas pasar una, seguro te dejan un mal comentario o hasta dañan el cuarto. No vale la pena”. En pocas palabras: más vale prevenir que lamentar.

El cliente NO siempre tiene la razón (y menos cuando insulta)

En Latinoamérica solemos tener fama de hospitalarios y serviciales, pero tampoco somos tapetes. Hay quienes creen que por pagar una noche tienen derecho a tratar mal a los empleados, gritar o insultar. Pero eso ya ni en Televisa, señores.

Algunos usuarios compartieron anécdotas dignas de telenovela. “Aquí donde vivo, la agresión verbal a empleados es ilegal. Eso no detiene a muchos… hasta que les cae la ley”, confesó u/MightyManorMan. En algunos países de la región, aunque la ley no sea tan estricta, la dignidad pesa más que cualquier reglamento.

Y es que, como dijo u/RoyallyOakie, “Los límites son importantes. Si cruzan la línea, se acabó. Les doy una advertencia y si no la respetan, adiós. Solo es una escalada innecesaria si entras a discutir. Aquí se siguen las reglas, o se van”. ¡Qué sabias palabras! A veces, el simple hecho de ser firme evita dramas dignos de reality show.

Humor, anécdotas y realidades de la recepción latina

No todo es tensión y gritos. En la recepción también hay espacio para el humor y la complicidad. Un usuario contó que en su hotel ya no persiguen a los clientes problemáticos porque “dos empleadas están casadas con policías”, así que siempre hay una patrulla afuera y eso espanta a los que llegan con malas intenciones. En México, Colombia o Argentina, seguro este truco funcionaría igual: nada como una patrulla afuera para que el ambiente se mantenga tranquilo, aunque el chisme diga que hay “movidas extrañas” entre el personal y los uniformados.

Otros compartieron historias dignas de película. Desde huéspedes que lanzan hielo cuando se les pide respeto, hasta clientes que, en estado etílico, inventan historias más enredadas que la trama de “Cuna de Lobos”. Pero, como señaló u/Javaman1960, “La cortesía y los modales ya son tan raros como las cabinas telefónicas”. Y, la verdad, ¡cuánta razón!

Entre broma y broma, muchos coincidieron: mejor llamar a la policía que arriesgarse a un altercado físico. Un usuario admitió que le daría miedo terminar en la cárcel por defenderse si un huésped llegara a escupirle (¡guácala!). Y otro extrañaba los acrílicos de la pandemia porque al menos los protegían de los “escupitajos”. En América Latina, donde el trato directo es la norma, estas barreras son ya cosa del pasado, pero la necesidad de respeto sigue siendo la misma.

¿Y tú, hasta dónde aguantas?

Cada hotel y cada país tiene sus propias reglas, pero la dignidad no se negocia. En Latinoamérica, aunque nos gusta el trato cálido y el “¿en qué le puedo ayudar?”, también sabemos poner límites. Un mal cliente puede arruinarle el día a cualquiera, y como dicen por ahí, “más vale perder un cliente que perder el respeto”.

Así que la próxima vez que alguien te hable feo en tu trabajo, recuerda: no estás solo/a. Hay toda una comunidad de recepcionistas (y policías vigilando desde la ventana) listos para apoyarte y, si hace falta, para sacar la tarjeta roja.

¿Te ha tocado vivir algo parecido en tu trabajo? ¿Crees que es correcto llamar a la policía si el cliente se pasa de la raya? Cuéntanos tu historia en los comentarios, porque en este hotel, tu voz sí importa.


Publicación Original en Reddit: Kicking rude guests out and calling the police on them if they refuse to leave