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Cuando el hotel te manda a otro lado... ¡y terminas amando la experiencia!

Persona caminando por calles inundadas después de ser trasladada de un hotel, mostrando resiliencia y una actitud positiva.
A pesar de los desafíos inesperados de ser trasladada de mi hotel durante una torrencial lluvia, abracé la aventura con optimismo. Esta imagen fotorealista captura la esencia de la perseverancia y la alegría en el camino, incluso cuando el trayecto no es el ideal.

¿Alguna vez has reservado un hotel con toda la ilusión, llegas cansadísimo después de un viaje eterno, y... sorpresa, no hay habitación para ti? Parece la peor pesadilla, ¿no? Pero ¿qué pasaría si, en vez de enojarte, la experiencia termina siendo tan buena que hasta sales contando la historia con una sonrisa y antojo de queso?

Esta es la historia real de un viajero que, lejos de perder la paciencia, le dio la vuelta a la tortilla (o al queso) y terminó recibiendo un trato tan especial que cualquiera pensaría que estaba en un resort cinco estrellas—¡y todo comenzó con una simple sonrisa y buena actitud!

¿Qué es eso de que “te caminen” en un hotel?

Empecemos aclarando el término, porque como diría tu tía Chonita: “¿Cómo que te caminan? ¿Te sacaron a pasear o qué?”. En el mundo hotelero, “que te caminen” (“got walked”) significa que el hotel, por alguna razón (sobreventa, problemas de mantenimiento, inundaciones, etc.), no tiene habitación para ti aunque tengas reservación. Pero para no dejarte en la calle, te mandan a otro hotel y casi siempre corren con todos los gastos de esa noche.

En Latinoamérica esto es raro, pero no imposible. Imagina llegar a la CDMX un viernes lluvioso, con tráfico para aventar para arriba, y que el hotel te diga “ya no hay cuarto, joven”. En ese momento, lo más común es perder la paciencia, pero aquí el protagonista hizo todo lo contrario.

La clave: ser buena onda (y un poquito “brillante”)

El autor de la historia, un miembro VIP de la cadena hotelera (lo que allá llaman “shiny member”), aterrizó tarde, le tocó lluvia torrencial, hasta tuvo que cancelar su Lyft porque el chofer no podía llegar. A pesar de tanto caos, cuando le avisaron que no había cuarto disponible por una fuga y que lo enviarían a otro hotel, simplemente agradeció y mantuvo la calma. Como dijo un comentarista en Reddit, “Ser amable con el personal de hotelería siempre paga”.

A la mañana siguiente, regresó al hotel original y ahí empezó la verdadera sorpresa: no solo le asignaron rápidamente una habitación, sino que hasta le recogieron el equipaje y le dijeron que se lo subirían mientras él estaba en juntas. Pero lo mejor fue que, al llegar, encontró un regalito inesperado: frutas frescas, nueces, quesos de todos colores y hasta agua mineral. Así, como quien no quiere la cosa, se armó un mini-picnic privado en la habitación.

Un usuario en Reddit lo resumió perfecto: “Mi gerente también sacaría una tabla de quesos y vino si tuviera un huésped tan amable”. ¡Y es que en la industria del servicio, la actitud lo es todo!

El queso: el verdadero protagonista de la historia

Aquí entre nos, ¿a quién no le alegra el día una buena tabla de quesos? El protagonista lo dejó claro: “¿Ya mencioné que me encanta el queso?”. Los comentarios se llenaron de chistes sobre el tema—uno hasta pidió que todos los hoteles del mundo reemplazaran la botellita de agua por un trozo de queso gratuito al hacer check-in. ¿Te imaginas llegar a un hotel en Oaxaca y que te reciban con quesillo y chapulines? ¡Eso sí sería nivel dios en hospitalidad!

Otros compartieron sus propias experiencias: desde un hotel en Houston que te agradecía con flores y chocolates solo por aceptar salir un par de horas antes, hasta alguien que fue “caminado” en Italia y terminó hospedado en un hotel de lujo, todo por tener buena disposición.

La lección: la amabilidad sí regresa (y a veces en forma de queso)

Quizá lo más bonito de esta historia es cómo nos recuerda que, aunque perder una reservación puede amargarte el viaje, la actitud hace la diferencia. Como comentaron varios usuarios: “Después de 35 años viajando, ser amable siempre me ha traído cosas buenas... y solo un par de malas experiencias”.

En Latinoamérica, donde decimos “más vale caer en gracia que ser gracioso”, esta historia confirma que un poco de paciencia y buen humor pueden abrirte puertas (¡y tablas de quesos!) inesperadas. Y, aunque a veces no todo sale como lo planeamos, quizá la próxima vez que te “caminen”, termines descubriendo tu nuevo hotel favorito o, al menos, una botana que te haga sentir como en casa.

Y tú, ¿te ha pasado algo parecido?

¿Alguna vez te han “caminado” en un hotel o recibido con un detalle inesperado? ¿Qué harías si en vez de una disculpa te reciben con tu antojo favorito? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios, y recuerda: la próxima vez que la vida te saque del plan, ¡quizá te está regalando una historia para contar (y un buen queso para saborear)!

¡Comparte esta historia si alguna vez te tocó improvisar en un viaje y descubriste que lo inesperado puede ser lo mejor!


Publicación Original en Reddit: got walked and loved it