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Cuando el favoritismo termina mal: una dulce venganza en el trabajo

Tensión en el trabajo mientras un guardia de seguridad enfrenta la pereza y el favoritismo de un gerente y un compañero.
En esta escena cinematográfica, un comprometido guardia de seguridad enfrenta los retos del favoritismo y la incompetencia laboral, reflejando las luchas que muchos viven en un entorno tóxico.

¿Quién no ha sentido alguna vez que en el trabajo hay “favoritismos” que no se pueden explicar ni con la mejor telenovela? Hoy te traigo una historia que parece sacada de la vida real de cualquier oficina de Latinoamérica, donde el compadrazgo y la “palanca” a veces pesan más que el mérito propio. Prepárate, porque esta historia tiene de todo: injusticia, ingenio, y una venganza más sabrosa que un café de olla en lunes.

El infierno de trabajar bajo un jefe injusto

Imagina que eres esa persona que siempre llega temprano, cumple con su chamba y no le gusta quedarse callada cuando ve las cosas mal hechas. Ahora, piensa que tu jefe no solo ignora tus esfuerzos, sino que además te regaña y te pone reportes solo por señalar que su compadre, el “favorito”, no hace nada más que dormir la mona en su turno. ¡Una joyita de ambiente laboral, verdad!

En muchos trabajos de Latinoamérica, lamentablemente, el favoritismo es como el pan de cada día. Ese cuate que llegó porque conoce a alguien, o porque es “el hijo del amigo del jefe”, suele tener más vidas que un gato y menos ganas de trabajar que un lunes por la mañana. Así le pasó a nuestro protagonista, quien decidió que no se iba a quedar de brazos cruzados viendo cómo el inútil del grupo seguía cobrando sin merecerlo.

La jugada maestra: “grábalo y repórtalo”

Cansado de la injusticia, nuestro amigo puso en práctica la vieja confiable: “Si no hay pruebas, no hay delito”. Así que, con más sigilo que un detective de novela, grabó a su compañero en pleno sueño profundo durante el trabajo. Una escena digna de meme: el favorito roncando mientras el mundo ardía.

Pero aquí viene lo mejor: antes de reportar la evidencia a los altos mandos, el protagonista prefirió curarse en salud y se puso a buscar chamba en otro lado. Y como dice el dicho: “el que persevera, alcanza”, pronto encontró un mejor trabajo y presentó su renuncia con efecto inmediato. Pero no se fue sin antes soltar la frase matona: “Como soy inútil según usted, ya no me necesita. Mi puesto ahora es para su favorito. Que les vaya bonito”. ¿Quién dijo miedo?

El karma no perdona (y menos en el trabajo)

Pasaron tres meses. ¿Y qué creen? El karma, que nunca falla, hizo de las suyas: el jefe que tanto defendía al favorito terminó despedido junto con su protegido dormilón. Y como en toda buena historia de venganza, la empresa, ahora sí con el agua hasta el cuello, llamó al protagonista para que regresara. Pero él, con toda la dignidad del mundo, les dijo: “Gracias, pero no gracias. Aquí estoy mejor”. ¡Así se hace!

En los comentarios de la publicación original, varios internautas festejaron el giro de justicia. Uno dijo algo así como: “Qué gusto da ver que por fin se hizo justicia con esa gente que no merece el puesto”. Otro, con humor muy latino, preguntó: “¿Pero por qué es malo dormir en el día libre?” (Obvio, no entendió que era en horario laboral, ¡pero se le perdona por el chascarrillo!).

Algunos también reflexionaron sobre lo difícil que es destacar cuando no hablas perfecto el idioma del lugar. “Los nativos del inglés no se dan cuenta del privilegio que tienen. ¿A ver cómo les va si el idioma principal de internet fuera francés o alemán?”, comentó uno, dándole el toque internacional a la charla. Así, la historia no solo es sobre venganza, sino sobre la lucha diaria de quienes, además de cargar con malos jefes, deben romper barreras de idioma y cultura en el trabajo.

Reflexión final: el último en reír, ríe mejor

Lo que nos deja esta historia es claro: el favoritismo es pan de cada día, pero la dignidad y el trabajo bien hecho tarde o temprano dan frutos. Y aunque a veces toque irse para encontrar mejores oportunidades, siempre hay una salida cuando se actúa con inteligencia y valentía.

Así que, si alguna vez te toca lidiar con un jefe injusto y un compañero que solo calienta la silla, recuerda esta historia. No tienes que quedarte callado ni aguantar lo que no te corresponde. Y si logras irte con la cabeza en alto y una sonrisa, ¡la venganza será más dulce que un pan dulce con chocolate en tarde de lluvia!

¿Tú has vivido algo similar en tu trabajo? ¿Qué harías en una situación así? Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos echándole sal y sazón a la vida laboral.

¡Hasta la próxima, comunidad!


Publicación Original en Reddit: Enjoy the favorism while it last