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Cuando el exceso de trabajo explota: la historia del Home Depot y la “obediencia maliciosa”

Ilustración de anime de un asociado de Home Depot en el estacionamiento, organizando carritos y ayudando a clientes con artículos pesados.
En esta vibrante imagen estilo anime, nuestro dedicado asociado de Home Depot navega por el ajetreado estacionamiento, equilibrando la recolección de carritos y la asistencia a los clientes. ¡Descubre el caos y el humor de un día en la vida en Home Depot!

¿Alguna vez te ha pasado que por hacer exactamente lo que te piden en el trabajo, todo termina saliendo al revés… y al final nadie sabe a quién culpar? Prepárate, porque la historia de hoy viene desde un Home Depot en Estados Unidos, pero podría pasar perfectamente en cualquier tienda grande de Latinoamérica. Aquí, nuestro protagonista demostró que cuando el jefe no escucha, la ley de “obediencia maliciosa” puede ser la mejor aliada del trabajador.

Imagínate: eres el único encargado del estacionamiento, corriendo entre carros de supermercado y clientes apurados, y de repente te cae otro encargo extra “porque sí”. ¿Qué haces? ¿Te multiplicas como pulpo? ¿O haces exactamente lo que te ordenan, aunque el caos reine a tu alrededor?

El arte de sobrevivir en el Home Depot: un día cualquiera en el estacionamiento

La historia la cuenta un usuario de Reddit, quien trabajaba como “lot associate” (algo así como encargado del estacionamiento y apoyo a los clientes) en Home Depot. Su chamba era básicamente recoger los carritos de compra que la gente dejaba regados por todo el estacionamiento y, de paso, ayudar a los clientes a cargar cosas pesadas en sus autos. Ya de por sí, esto es tarea para dos personas, pero la empresa, como muchas en esta economía, decidió que con uno era suficiente. ¡Clásico!

Lo curioso —y aquí muchos latinoamericanos se sentirán identificados— es que la gente rara vez devuelve el carrito a su lugar. Si acaso lo dejan en los “corrales” (esas zonas del estacionamiento para dejar los carritos), pero muchos ni eso. Como señaló un usuario en Reddit: “He visto gente que deja el carrito a dos pasos del corral, pero lo sueltan ahí nomás, como si les pesara el alma”. ¡Tal cual pasa en los supermercados de acá!

Y ojo, que en Home Depot los carritos suelen ser enormes plataformas para cargar madera, cemento o plantas, nada que ver con los carritos normales de supermercado. Otro usuario lo explicó perfecto: “Estos carritos no se apilan, ocupan mucho espacio, y los corrales solo aguantan 4 o 6. El desorden es inevitable”.

Cuando el jefe no escucha: la trampa de las “tareas extras”

Un buen día, la supervisora (a quien el narrador apoda “Karen”, en honor a ese estereotipo de jefa quisquillosa), le informa que el subgerente quiere que limpie un área desordenada y traslade todos los carritos para allá. Estamos hablando de pleno verano, cuando la tienda explota de clientes y los carritos vuelan por todos lados.

Nuestro protagonista, curtido ya en los enredos de la vida laboral, pide aclaraciones, pero la instrucción es clara: “Enfócate en limpiar eso”. Así que se pone a la tarea… ¡y le toma cinco horas terminar! Claro, también tuvo que interrumpir varias veces para ayudar con cargas pesadas. ¿El resultado? El estacionamiento quedó hecho un desastre: carritos por todos lados, clientes buscando como locos y la pobre supervisora a punto de explotar.

Cuando le reclaman, él simplemente responde: “Solo hice lo que me pidieron”. Y se va a comer, dejando a los empleados de otros departamentos recogiendo el tiradero. Una joya de la “obediencia maliciosa”.

Reflexión colectiva: ¿por qué los trabajos simples se complican tanto?

Muchos en la comunidad de Reddit aprovecharon para compartir experiencias similares. Uno comentó: “Nunca te mates trabajando de más para gente a la que no le importas, menos por salario mínimo”. Otro contó que en Alemania, por ejemplo, los carritos llevan una moneda para usarlos, y todos los devuelven para recuperar su dinero. ¡Imaginen eso en México, Argentina o Colombia! Aquí seguro habría quien le ponga un candado al carrito para llevárselo a la casa.

También hubo quien señaló la importancia de que el jefe entienda las prioridades y no sobrecargue a los empleados. Como otro usuario comentó: “Si te piden hacer dos trabajos a la vez, al final ninguno sale bien. Lo ideal sería que escuchen cuando uno avisa que no da abasto”.

Y no faltó el humor: “Si todos devolvieran los carritos, te quedarías sin empleo”, bromeó uno. La verdad, es que a veces el desorden garantiza la chamba.

El poder de decir “sí, jefe”... pero con malicia

La moraleja de esta historia es clara y universal: hay momentos en los que seguir las órdenes al pie de la letra es la mejor forma de mostrar que el problema no eres tú, sino la falta de organización y sentido común en la empresa. Después de este episodio, el subgerente nunca volvió a encargarle tareas extra a nuestro héroe.

Así que, la próxima vez que tu jefe quiera que seas “todólogo” y hagas milagros con dos manos, recuerda: a veces la “obediencia maliciosa” es la mejor lección que puedes dar en la oficina, el almacén o la tienda de la esquina.

¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Alguna vez aplicaste la “obediencia maliciosa” y saliste victorioso? Cuéntanos tu historia en los comentarios, ¡vamos a armar catarsis juntos!


Publicación Original en Reddit: ASM gives me more work and it backfires spectacularly