Cuando el equipo de recepción le dio una lección a la gerencia: la pequeña venganza que alegró el día
¿Alguna vez te ha tocado lidiar con un jefe que comete un error, te echa la culpa y encima ni siquiera se presenta? Bueno, imagina eso, pero en la recepción de un hotel, con reservas a reventar, huéspedes desesperados y la gerencia mirando por encima del hombro. Así empieza nuestra historia de hoy, que no solo demuestra que la vida en hotelería es deporte extremo, sino que también hay pequeñas victorias que saben a gloria.
Prepárate para reír, indignarte y recordar que, en la oficina (o la recepción), a veces la mejor venganza es un correo bien enviado.
El día en que todo se descontroló (y no fue culpa de la recepción)
El protagonista de esta anécdota, el asistente del jefe de recepción (Assistant FDM para quienes han trabajado en cadenas de hoteles), llegó listo para un día tranquilo en reservas. Pero como buen latino sabe, ningún día es tranquilo cuando la gerencia mete mano.
Después del briefing mañanero, su jefe directo lo jala a una reunión sorpresa. Ahí estaban: el gerente general, un gerente de área de esos que solo aparecen cuando hay problemas, el flamante gerente de finanzas y el siempre serio gerente de ingresos. De entrada, el ambiente ya olía a “¿y ahora qué rompieron?”.
Resulta que el gerente de ingresos había estado de malas el día anterior: el sistema no dio de baja a un huésped y se cobró una noche extra. Clásico error de sistema que, por supuesto, alguien tenía que pagar. El detalle: el gerente ni se presentó con el equipo y, peor aún, les mandó tres correos (con copia a medio mundo) repitiendo lo obvio, como si no supieran leer. ¿Quién no ha tenido un jefe así, que cree que con reenviar correos todo se soluciona?
Cuando la soberbia de la gerencia choca con la realidad
Y como si fuera poco, el gerente general preguntó: “¿Por qué estamos sobrevendidos? Ayer no lo estábamos”. El susto fue real. Nuestro asistente pensó que tal vez había olvidado bloquear habitaciones, pero todo estaba en orden. El verdadero problema salió a la luz cuando el gerente de finanzas admitió, con más pena que ganas, que la noche anterior aceptaron una reservación grupal, pensando que nadie pagaría los precios altísimos que cotizaron.
Pero, sorpresa: todos los hoteles en la ciudad estaban llenos, así que el grupo dijo que sí, y ahora el hotel estaba sobrevendido. ¿Adivinen a quién le cayó el muerto? Sí, a la recepción, que ni enterada estaba.
Aquí vale la pena recordar un comentario de la comunidad: “Un empleado que la riega y ni siquiera se inmuta en ayudar a resolver, debería buscar chamba en otro lado”. Bien dicho, porque el gerente responsable ni siquiera quiso dormir una noche en una habitación “Do Not Use” (solo porque no tenía televisor…), aunque el problema lo causó él.
Soluciones creativas y pequeñas venganzas con sabor latino
El resto del día fue como un episodio de “El Chavo del 8” pero versión hotel: llamadas a huéspedes para ver si alguno cancelaba, malabares para acomodar familias en habitaciones más grandes, hasta negociaciones dignas de una telenovela para liberar cuartos bloqueados.
Y cuando todo parecía perdido, nuestro equipo encontró la solución: uno de los grupos hospedados no necesitaba una habitación de la lista. ¡Milagro! Ahora sí, venía la verdadera decisión: ¿se lo cuentan discretamente al gerente general o lo hacen público?
La respuesta fue digna de cualquier oficina latina: mandaron un correo a todos, desde el gerente del área hasta el de reservas, dejando clarito de quién fue la falla y cómo lo resolvieron. Como dice el refrán, “al que le quede el saco…”. Porque si el gerente puede balconear a sus empleados, ¿por qué no devolverle el favor con elegancia?
Un comentarista lo resumió perfecto: “Yo le hubiera quitado la tele de su cuarto al gerente, así tenías una habitación más y encima le arruinas la noche.” No faltó quien se riera con ganas y propusiera que ese tipo de jefes solo merecen una “cordial invitación a buscar trabajo en otro lado”.
¿Moraleja? A veces el karma llega en forma de correo electrónico
La historia puede parecer algo cotidiano en el mundo hotelero, pero para cualquiera que haya sentido el peso injusto de la gerencia, es un recordatorio de que hay pequeñas victorias que valen oro. Mandar un correo, sí, pero con todo y CC a los jefazos, puede ser el desahogo perfecto.
Y para quienes están del otro lado del mostrador, recuerden: el trabajo en equipo es lo único que salva cuando la gerencia solo aparece para regañar. A veces hay que tomar la iniciativa, poner en evidencia lo que pasa y, de paso, dejar claro que la recepción también juega y, cuando quiere, gana.
¿Tú qué hubieras hecho? ¿Has tenido que “aplicar la venganza del correo” en tu trabajo? Cuéntanos tu historia, porque en Latinoamérica, la mejor anécdota siempre es la que se comparte en la sobremesa.
Publicación Original en Reddit: That time me and the FDM got one up on higher management for screwing us over