Cuando el ego es más grande que la fila: Una anécdota de hotel digna de telenovela
Trabajar en la recepción de un hotel es como tener un asiento en primera fila para ver la naturaleza humana en su máxima expresión. Hay días en que todo fluye como agua de horchata, y otros en los que un simple “¿puede moverse tantito?” desata un drama digno de telenovela. Si alguna vez has atendido a clientes, esta historia te hará reír, identificarte y, sobre todo, agradecer esos pequeños momentos de cordura en la jornada.
El show antes del show: Comedia, parejas y expectativas
Todo comenzó una noche cualquiera, cuando la ciudad recibió un espectáculo de stand-up de Shane Gillis (o “Sean Ghilis”, como lo llamó el primer huésped, típico de cuando uno ni sabe bien a quién va a ver). Según los comentarios de los asistentes, el humor era “muy de bros”, ese tipo de comedia que en Latinoamérica llamaríamos “machista” o “de cantina”. Incluso, una anécdota que compartió el staff fue que una conocida rompió con su pareja por llevarla a ver ese show tan “pasado de lanza”.
A pesar de eso, el evento atrajo a muchas parejas. Vaya uno a saber si por el comediante o por el pretexto de salir de la rutina, pero el ambiente ya estaba cargado de expectativas y risas incómodas. Y como buen hotel después de un evento, la mañana estuvo llena de check-outs y maletas rodando por el lobby.
El huésped estrella: Cuando el espacio y el ego no caben juntos
En medio del ajetreo, la historia tomó forma: uno de los huéspedes, un hombre que parecía sacado de una serie gringa de fraternidad universitaria, estaba terminando su check-out frente a una recepcionista. Detrás de él, una señora esperaba pacientemente. La otra recepcionista, viendo que había una pausa en la conversación, le pidió amablemente al caballero: “¿Podría moverse tantito para que pueda atender a la señora?” Sonrisa incluida, claro, como buen manual de servicio al cliente.
Pero el tipo, ni se inmutó. Siguió clavado en su celular, como si no escuchara. Intentaron de nuevo: “Disculpe, ¿puede hacerse un lado?” Esta vez, el hombre levantó la mirada, lanzó una mirada de esas que en México llamamos de “fuchi” y volvió a sumergirse en el mundo de la pantalla. Nada de moverse, ni un centímetro.
Aquí es donde varios lectores en Reddit se dieron vuelo. Uno comentó con ironía: “Seguramente este tipo es justo del público que disfruta ese tipo de comedia”. Otro bromeó: “¿No era más fácil atender a la señora desde el otro lado?” Pero la recepcionista aclaró: “El problema es que físicamente no podía atenderla, porque el hombre bloqueaba el único espacio desde donde podía hacerlo. No iba a pedirle a la señora que le gritara por encima de un tipo que le sacaba casi medio metro”.
¿Culpa de quién? El eterno debate en el servicio al cliente
Como en toda buena historia, no faltó quien buscara culpables. “La compañera debería haberle hecho una seña a la señora para que rodeara al tipo del celular”, opinó uno. Otro sugirió que el colega debió pedirle al hombre que se hiciera a un lado directamente. Pero la realidad es que, a veces, ni las mejores estrategias funcionan cuando alguien decide que su ego pesa más que la fila.
En Latinoamérica, estamos acostumbrados a sortear este tipo de situaciones con un poco de picardía: un “con permiso, joven, no sea malito”, una sonrisa de abuelita o, en casos extremos, el clásico “¡Oiga, todos queremos irnos a desayunar, ayude!”. Pero aquí, ni con eso. El huésped simplemente decidió plantar bandera y dejar claro que nadie lo movía.
Reflexión final: Lo que no te cuentan del trabajo en recepción
Al final, la señora pudo ser atendida apenas el hombre decidió irse, como si hubiera ganado una batalla invisible. Mientras tanto, las recepcionistas y la comunidad de Reddit se quedaron pensando en lo surrealista de la situación. Uno de los usuarios resumió la experiencia diciendo: “En este trabajo, uno aprende que el sentido común no es tan común”.
Esta historia no solo muestra lo que implica trabajar cara a cara con el público, sino la importancia de la empatía y el respeto en los espacios compartidos. Porque, al final, todos queremos lo mismo: que nos atiendan rápido y sin dramas. Así que la próxima vez que estés en una fila, recuerda: a veces, moverse tantito puede evitar que te conviertas en el villano de la historia.
¿Y tú, qué hubieras hecho?
¿Has vivido algo parecido en tu trabajo o como cliente? ¿Cuál ha sido tu “momento telenovela” en la fila del banco, la tienda o el hotel? Cuéntanos en los comentarios, porque en este escenario, todos tenemos una anécdota que compartir. ¡No dejes que el ego te gane el protagonismo!
Publicación Original en Reddit: Can you please move?