Saltar a contenido

Cuando el “director gerente” quiso quitarles el techo a los estudiantes: Crónica de un descaro

Imagen en 3D estilo caricatura de un director general dando la bienvenida a residentes y visitantes diversos en un vestíbulo de dormitorio.
En esta vibrante ilustración en 3D, el director general recibe calurosamente a un grupo diverso de residentes en el bullicioso vestíbulo del dormitorio, encarnando el espíritu de comunidad y liderazgo en la vivienda estudiantil.

¿Alguna vez has escuchado la frase “el que no llora, no mama”? Bueno, hoy te traigo una historia digna de meme, de esas que solo pueden pasar en la recepción de un alojamiento estudiantil… pero que también nos deja reflexionando sobre el descaro, la avaricia y la eterna búsqueda de las “gangas” por parte de algunos personajes. Prepárate para reírte, indignarte y, quién sabe, quizá te recuerde a algún tío incómodo en la cena familiar.

El “CEO” que quería vivir como estudiante… pero sin pagar como adulto

Todo comenzó una mañana cualquiera en la recepción de un dormitorio universitario. Entra un señor de unos cincuenta y tantos años, bien vestido, seguro de sí mismo, con esa actitud de “yo aquí mando”. La recepcionista, acostumbrada a ver jóvenes cargando mochilas y sueños, le pregunta amablemente:

—¿Busca alojamiento para su hijo?

—No, soy gerente. Estoy buscando dónde quedarme entre semana, porque trabajo cerca —responde él, con aire triunfante.

—¿Sabe que esto es un dormitorio para estudiantes? O sea, para estudiantes de verdad…

—Pero en su página también dice que es para jóvenes profesionales —replica el señor, retando las reglas como si estuviera negociando un contrato millonario.

—Sí, para gente joven que está comenzando su carrera —aclara la recepcionista.

El hombre, sin perder la compostura, suelta su as bajo la manga: “¡Pero no hay límite de edad en ningún lado!”

Y técnicamente tiene razón, porque hay estudiantes de todas las edades, y algún rezagado puede que regrese a clases a los 40. Pero la verdad es que el espíritu del lugar es otro: apoyar a los que apenas van arrancando. No para que un ejecutivo en su “mejor momento” venga a quitarle el espacio a los chavos solo porque quiere ahorrar unos pesos.

De trajes caros… y bolsillos apretados

La historia no termina ahí. Cuando la recepcionista le recomienda unos departamentos cercanos (más acordes a su perfil y edad), él, como buen regateador profesional, se queja de los precios: “Pero ahí seguro es más caro, ¿no?”

Aquí es donde la comunidad de Reddit explotó de risa (y un poco de asco, la verdad). Un usuario comentó que seguramente el tipo buscaba un lugar barato para llevar a mujeres que no son su esposa, y hasta la propia autora del relato confesó que eso fue lo primero que pensó. En palabras de una comentarista: “Señor, le sugiero que vaya a ser un viejo verde a otro lado. Tal vez en el agujero del que salió le salga más barato.”

Y es que, ¿quién no conoce a ese personaje que, aunque tiene para un buen café en Starbucks y viste de marca, hace hasta lo imposible por ahorrarse tres pesos? Hay quienes, como dijo otro usuario, “no se hacen ricos gastando su propio dinero”. Historias no faltan: desde el vecino millonario que discute una hora para que le quiten una comisión de $30 pesos, hasta empresarios que disfrutan más conseguir una ganga que el producto mismo. Para muchos, regatear se vuelve un “deporte nacional”.

El colmo de la tacañería y la doble moral

Este caso nos recuerda algo muy latinoamericano: la picardía y el “colmillazo”. Pero aquí la línea entre la viveza y el abuso es muy delgada. ¿Por qué un señor con poder y recursos quiere quitarle la oportunidad a jóvenes estudiantes, solo por ahorrarse unos cuantos billetes? ¿No sería mejor dejar esos lugares a quienes realmente los necesitan?

La comunidad no tuvo piedad al opinar. Un usuario contó cómo conoció a gente adinerada que iba a los bancos de alimentos, a pesar de poder cenar carne cada noche. Otro relató la historia del jefe que siempre comía los bocadillos de los empleados, pero nunca traía nada para compartir.

Y claro, no faltó quien se ofendiera y acusara a la recepcionista de discriminación por edad y situación económica. Pero la autora fue tajante: “Seguro el CEO que hoy llegó vestido de pies a cabeza con marcas de lujo está muriendo de hambre. Gracias por tu comentario, ahora sí no dormiré esta noche”.

¿Y si hubiera sido en Latinoamérica?

En nuestra región, donde la familia extendida muchas veces vive junta y la lucha por la renta es de todos los días, este tipo de historias resuenan aún más. Imagina que en la UNAM, la UBA o la PUCP llega un señor de saco y corbata a pedir cuarto en la residencia de los chavos, solo porque “no hay límite de edad”. En vez de indignación, probablemente los estudiantes armarían una coperacha para pagarle el Uber de regreso a su mansión.

Pero ojo, aquí no se trata de burlarse del que quiere ahorrar, sino de señalar esa actitud de querer aprovecharse del sistema. Porque una cosa es buscar oportunidades, y otra muy distinta es querer quitarle la oportunidad a quien más la necesita.

Reflexión final: ¿Hasta dónde llega el descaro?

Esta historia termina con el “CEO” marchándose molesto, seguramente planeando dejar una mala reseña. Pero la autora del relato ya está lista para responderle, y la comunidad de internet también.

Así que la próxima vez que veas a alguien intentando colarse donde no le toca, recuerda: no todo lo que brilla es oro, y a veces, ni el título más pomposo te da derecho a pasar por encima de los demás.

¿Tú qué hubieras hecho? ¿Te ha tocado lidiar con alguien así de cara dura? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y, si te gustó la historia, ¡compártela con ese amigo que nunca quiere poner para la pizza!


Publicación Original en Reddit: I'm the managing director and I'm allowed to do anything!