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Cuando el cliente quiso presumir los pies de su esposa... en la tienda de celulares

Imagen fotorrealista de una tienda de teléfonos con empleados atendiendo a clientes que preguntan por servicios.
En esta escena fotorrealista, dos empleados de una tienda de teléfonos concurrida interactúan con clientes curiosos, destacando las preguntas inesperadas que surgen en un día típico de ventas.

Todos los que hemos trabajado en ventas sabemos que el cliente siempre tiene sorpresas bajo la manga. Pero hay historias que superan hasta la más loca de las telenovelas. Imagínate estar enseñando a un compañero nuevo en tu primer día, todo tranquilo vendiendo celulares, cuando de repente aparece una pareja dispuesta a revolucionar tu jornada con una pregunta que ni en tus peores pesadillas habrías imaginado.

Esta es la historia de cómo un simple día en una tienda de tecnología se transformó en una anécdota inolvidable sobre… ¡pies famosos!

El día que los pies llegaron a la tienda (y no para comprar sandalias)

Todo comenzó como cualquier otra tarde en una tienda de esas grandotas donde puedes encontrar desde refrigeradores hasta papas fritas. Nuestro protagonista, encargado de vender celulares y entrenar a un nuevo compañero, recibió a una pareja que parecía igual de normal que cualquier cliente que pregunta por el último modelo de smartphone.

Pero la conversación tomó un giro inesperado cuando, de pronto, el esposo pregunta: “¿Reconocen a mi esposa?” Confundidos, los empleados contestan que no, y entonces, el hombre exclama con orgullo: “¡Ella tiene los pies MÁS hermosos de la televisión! ¡Mírenlos!”

Sí, leyeron bien. No preguntó por un plan familiar, ni por el seguro del equipo. No. Quería presumir los pies de su esposa como si estuviera vendiendo un nuevo iPhone. Los empleados, entre nervios y risa incómoda, intentaron mantener la compostura. Pero la cosa no terminó ahí. El señor, notando que nadie se desvivía por admirar los pies de su esposa, preguntó: “¿A poco no les gustan los pies?” Cuando el nuevo respondió con un rotundo “No, no es lo mío”, el cliente se volteó al encargado y soltó: “¡Seguro TÚ eres de esos que sí, ¿no?!”

“Señor, esto es una tienda de celulares…”: Entre memes y realidades del trabajo en ventas

Este tipo de escenas se han vuelto tan comunes que hasta existen memes como “Señor, esto es un Wendy’s”, usados para describir situaciones en las que el cliente se sale totalmente del contexto. Y como bien dijo el autor de la historia en Reddit: “Como vendedor, esto ha sido lo más raro que me ha pasado”.

No faltaron los comentarios ingeniosos de la comunidad. Uno de los más votados sugirió: “Si quieres presumir pies famosos, mejor ve a una zapatería”. Otro señaló, con humor al estilo latino: “A menos que el vendedor sea Al Bundy, ahí sí…” (haciendo referencia al mítico personaje de la serie estadounidense “Matrimonio con hijos”, famoso por odiar los pies de sus clientas en la zapatería donde trabajaba).

Pero lo que muchos coincidieron es en lo incómodo del momento. Un usuario dijo: “No entiendo lo de los pies. Hay gente que se obsesiona, pero yo no lo capto”. Y el propio narrador respondió: “¡Yo tampoco! Sobre todo los que lo andan presumiendo en público. No quiero saber de tus gustos, hermano”. Otro aportó: “Trabajé en una zapatería y, créeme, después de ver tantos zapatos apestados, los pies me dan asco”.

Entre fetiches, cultura pop y el arte de mantener la profesionalidad

Puede sonar a broma, pero este tipo de situaciones ponen a prueba la paciencia y el profesionalismo de cualquier vendedor. Imagina tratar de regresar la conversación al tema de los planes de datos mientras el cliente sigue lamentándose porque “no hay ni un solo amante de los pies en la tienda”. Uno de los comentaristas más graciosos soltó: “El cliente se ha visto derrotado… de-feeted”, haciendo un juego de palabras que, en Latinoamérica, vendría siendo algo así como “el cliente salió con las patas por delante”.

Y es que, en nuestra cultura, hablar de fetiches suele ser tema delicado, reservado para la confianza o, como dijo otro usuario, “para el club de fetiches o la fiesta privada, no en plena tienda”. Así que, por mucho que uno quiera ser amable, hay límites que no se deben cruzar en el trabajo.

Por cierto, varios quedaron intrigados: “¿Quién será esa esposa de los pies más hermosos de la televisión?”, preguntaron. Pero el narrador nunca supo el nombre y prometió que, si alguna vez vuelve a aparecer, lo investigará por el bien de la comunidad curiosa.

Reflexión final: Hay clientes y “clientes”

Trabajar en ventas te da historias para escribir un libro. Pero hay anécdotas que superan cualquier capítulo de “Vecinos” o “La Rosa de Guadalupe”. La lección aquí es clara: la gente puede sorprenderte de las formas más extrañas, y tu mejor herramienta es el buen humor y la paciencia.

Así que, la próxima vez que un cliente quiera presumirte algo fuera de lo común, recuerda esta historia y agradece que solo te pregunten por el precio del celular. Y si tienes alguna anécdota parecida, ¡cuéntala en los comentarios! Porque en el mundo de las ventas, siempre hay espacio para una buena carcajada… o para salir corriendo con los zapatos bien puestos.

¿Te ha tocado atender a un personaje así de excéntrico? ¿Conoces otro fetiche raro que se haya colado en el trabajo? ¡Déjanos tu historia y hagamos comunidad!


Publicación Original en Reddit: Surely YOU'RE a foot guy right?