Cuando el casero te ignora... ¡y decides devolverle el favor a la mexicana!
Encontrar un depa decente y a precio razonable, como muchos saben, es casi como buscar aguja en un pajar… pero en pleno temblor. Así que cuando por fin logras firmar contrato, aunque sea con el diablo, uno hasta le prende veladora al santo de los inquilinos. Pero ¿qué pasa cuando tu casero es más fantasma que la Llorona y tan irresponsable como político en campaña? Aquí les cuento la historia de una dulce pero sabrosísima venganza “chiquita pero picosa”.
El sueño de independizarse... o cómo tu casero puede convertirlo en pesadilla
Todo empezó como suelen empezar las buenas historias: con ilusión, ganas de independencia y ese terrorcito al ver la renta, pero con la esperanza de que “incluye internet y servicios, ¡no está tan mal!”. Así, la autora de esta historia y su roomie se mudan a un depa conseguido por palanca. ¿Qué podía salir mal? Pues, como decimos en México, lo barato sale caro.
La primera señal de alerta llegó cuando, de repente, ¡zas! Se fue la luz. No porque las chicas no pagaran, sino porque el casero ni enterado de los recibos. Cinco días sin electricidad: adiós comida, adiós Netflix, adiós buena onda. Y aunque legalmente no debían pagar esos días, el casero hizo oídos sordos. “¡Llévame a juicio si quieres!” parecía decir entre líneas, sabiendo bien que el desgaste no valía la pena. Y así, como si fuera novela de Televisa, la historia repitió capítulos: sin gas, sin internet, y ellas pagando puntuales como reloj suizo, mientras el casero... nada.
De mal en peor: cuando la ley y la policía tocan tu puerta
Por si no fuera poco, un día la policía llega al depa con una orden de cateo… ¡en nombre del casero! Imaginen el susto: los oficiales entran, revisan, y hasta interrumpen la ducha de la inquilina. En ese momento, la decisión estaba tomada: ¡vámonos de aquí!
Pero claro, buscar otro lugar con el mercado tan apretado era más difícil que encontrar chamba sin palancas. Aun así, las chicas hicieron todo formalito: avisaron por mensaje, pidieron revisión para entregar el depa, solicitaron la devolución del depósito y enviaron carta formal (en Alemania hasta eso es trámite). Pero, como buen fantasma, el casero siguió brillando por su ausencia.
Venganza chiquita pero eficaz: el arte de ignorar como latino
Aquí es donde la historia se vuelve deliciosa. Como varios comentaristas en Reddit notaron, “¡Perfecto! Dale la misma medicina: ignóralo como él te ignoró”. Y sí, así fue. Las chicas se fueron sin dejar mugre, pero tampoco se esmeraron en limpiar ni dejaron mariscos escondidos (como la famosa venganza de camarones en la cortina que tanto se cuenta en internet). Simplemente, se largaron.
Y entonces, el casero empezó a suplicar. Mensajes diarios preguntando si iban a pagar renta, rogando por que le escanearan el correo importante que seguía llegando a la dirección. Ahora era él quien necesitaba respuestas, quien sentía la desesperación de ser ignorado. Como diría tu tía: “El karma no perdona”.
Los sabios consejos de la comunidad: cultura, ley y picardía
La comunidad de Reddit, como buenos vecinos chismosos, no tardó en dar su opinión. Un usuario resumió con humor: “¡Dale la misma respuesta que él te dio! Nada de nada, puro silencio”. Otros, más técnicos, sugirieron demandar en tribunales de menor cuantía, como un “Juzgado de lo Civil” aquí en México, donde no necesitas abogado y el trámite es barato. Incluso explicaron que en Alemania, si mandas carta certificada al domicilio legal del casero (aunque sea el mismo depa que rentas), la ley lo considera notificado: si no recoge el correo, es su bronca.
Alguien bromeó: “¿No será que el casero está en la cárcel? O peor, ¿se quedó en la calle?” El chisme nunca falta. Pero, como aclaró la autora, el tipo vivía en Venecia y hasta tenía negocio propio. Es decir, irresponsable pero no perdido.
Y no faltó quien recordara el ingenio latino: “Aquí con los caseros a veces hay que aplicar la de no pagar el último mes y decir que tomaste el depósito como pago. O dejar las llaves con etiqueta en una colonia peligrosa, jeje”. Eso sí, todo dentro del margen legal, pero con la picardía que nos caracteriza.
Cierre: ¿Venganza dulce o justicia poética?
¿Moraleja? A veces la mejor venganza es la más simple: devolver el silencio, la misma moneda. En la vida y en el alquiler, aplicar el “mejor me río que me enojo” y dejar que el karma haga su trabajo puede ser lo más sabroso. Como decimos en Latinoamérica, “no hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcan buenas”. Pero si te toca un casero fantasma, que se atenga a las consecuencias.
Y tú, ¿alguna vez has tenido un casero así de nefasto? ¿Qué venganza chiquita te aplicarías? ¡Cuéntanos tu anécdota en los comentarios! Porque si algo nos une, es el gusto de reírnos de las desgracias... siempre con ese toque latino que nunca falta.
¿Quién dijo que la venganza no se disfruta con sabor latino?
Publicación Original en Reddit: Don’t want to Answer our request for a walkthrough and key exchange? Then we will leave without letting you know.