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Cuando el calor texano y la viveza criolla se encuentran en el estacionamiento del súper

Papá con tres hijos en un caluroso estacionamiento de Texas, resaltando los peligros de dejar a los niños en los autos.
En el sofocante calor de Texas, un padre enfrenta los desafíos de ir de compras con sus hijos. Esta imagen fotorealista refleja la realidad que muchos viven durante las salidas veraniegas, recordándonos la importancia crucial de mantener a los niños seguros en el auto.

¿Alguna vez has sentido que la justicia divina debería tener sucursal en los estacionamientos de los supermercados? Si vives en Latinoamérica, seguro te ha tocado ver a alguien adueñarse del lugar reservado para embarazadas o personas con niños, y piensas: “¡Qué descaro! Ojalá le caiga el chahuistle”. Pues hoy te traigo una historia real desde Texas, donde el calor pega tan fuerte como la astucia, y un padre de familia, cansado de los abusos, le dio una lección a un caradura… usando solamente sus propias palabras.

El calor texano y el arte de buscar estacionamiento

Imagínate: pleno verano, temperaturas de 35°C en la sombra, y dentro de los autos estacionados… ¡más de 55°C! Es el tipo de calor que uno solo aguanta en la fila de las tortillas, y eso porque la recompensa es deliciosa. Ahora, súmale la pandemia, una esposa embarazada y tres niños pequeños en plan “circo ambulante”, porque así lo describió el protagonista de esta historia, Rob. Él y su familia llegaron al H-E-B, ese supermercado que para los texanos es casi sagrado, buscando sobrevivir la odisea de hacer las compras en grupo.

Pero justo cuando encuentran un lugarcito para estacionarse cerca de la entrada —uno de esos espacios reservados para familias con niños o embarazadas—, ¡pum! Un tipo en su carro, sin remordimiento, se adelanta y se adueña del sitio. Rob, resignado, estaciona más lejos y empieza el viacrucis de caminar con niños inquietos y el sol pegando durísimo.

Un pretexto tan falso como billete de tres pesos

Cuando Rob se acerca al hombre para decirle que ese lugar es para familias como la suya, el tipo, muy quitado de la pena, responde: “Sí, los niños están en el coche”. ¡Ah, caray! En Texas, eso es tan peligroso como dejar una olla de tamales olvidada en la lumbre. Pero el tipo lo dijo con tal descaro que Rob decidió darle una cucharadita de su propio chocolate.

Lejos de pelear, Rob optó por la táctica de “el que calla, otorga”. Al entrar al súper, se acerca a la gerente y le cuenta palabra por palabra lo que el descarado le dijo. En un estado donde H-E-B es más que una tienda —casi una institución de ayuda comunitaria— y donde dejar niños o mascotas en el auto puede ser delito, esa denuncia no iba a pasar desapercibida. La gerente, muy seria, le agradeció y prometió investigar.

H-E-B: más que un súper, casi religión

Aquí es donde la historia se pone buena, porque los comentarios en Reddit no dejaron de alabar a H-E-B. Uno dijo: “Pocas instituciones religiosas pongo por encima de H-E-B. Su equipo de ayuda llega antes que las caridades religiosas”. Hay quienes, como nosotros con el OXXO o la tiendita de la esquina, sienten que H-E-B es parte de su identidad.

Incluso hubo quien confesó que, aunque ya no vive en Texas, extraña más el súper que muchas otras cosas. Y sí, hasta hubo debate sobre si de verdad en Texas hay “constables” (como decir “alguacil”), porque parece algo sacado de una telenovela de época, pero en Texas es tan real como el calor del mediodía.

El karma llega rápido… y con uniforme

Después de hacer las compras —en tiempo récord, según algunos incrédulos, porque “con niños y esposa embarazada eso es mínimo una hora de sufrimiento”—, Rob y su familia regresan al auto. ¿Y qué ven? Al “vivo” del estacionamiento, discutiendo animadamente con un policía, quien tiene cara de pocos amigos.

Rob, con una sonrisa de oreja a oreja, solo pensó: “Va a estar bien, no te preocupes”. Tal vez el tipo no aprendió la lección, pero por lo menos ese día, la justicia del súper funcionó, todo gracias a su propia mentira.

Un comentario que me hizo reír dice que, en estos casos, una mamá embarazada le preguntó una vez a un hombre que ocupaba ese lugar especial: “¿Y tú de cuántos meses estás?”, dejando al tipo sin palabras. Porque sí, aquí y allá, todos sabemos que el descaro no tiene fronteras, pero la astucia tampoco.

Reflexión final: ¿y si aplicamos la venganza creativa?

En América Latina, donde la picardía es parte de nuestro ADN, esta historia resuena. ¿Cuántas veces no hemos querido hacer justicia por mano propia ante algún abuso? Pero a veces, lo mejor es dejar que el karma (o la autoridad, o la vergüenza pública) haga lo suyo. Como bien dijeron varios usuarios, “solo citaste sus propias palabras”, y eso fue suficiente para ponerlo en aprietos.

¿Y tú? ¿Has vivido algo parecido en el súper, en el trabajo, o en la vida diaria? ¿Qué harías si te tocara un “vivo” así? Cuéntamelo en los comentarios, que aquí todos tenemos una historia de justicia poética por compartir.

¡No olvides compartir este relato si alguna vez te has sentido tentado a aplicar la ley del hielo… o del calor, como en Texas!


Publicación Original en Reddit: Don't lie about leaving kids in your car in the Texas heat to get a parking spot