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Cuando el balón de quemados hizo justicia: una pequeña venganza en la primaria

¿Quién no tiene una anécdota escolar que, con los años, se convierte en motivo de risa y hasta orgullo? Hoy les traigo una historia que muchos han vivido, aunque no siempre se animan a contar: la dulce venganza en la época de la primaria. Imagina estar en un verano, con todo el calor y la energía del recreo, y que siempre haya una compañera que se burle de tus errores… hasta que un día, la paciencia se acaba y el balón de quemados hace justicia.

La niña que no sabía cuándo parar… y la paciencia que tiene su límite

La historia es digna de cualquier escuela en Latinoamérica: un programa de verano donde los niños pasan el día jugando deportes, sudando la gota gorda y aprendiendo a perder (o a ganar con humildad, en teoría). Nuestro protagonista, como la mayoría, odiaba equivocarse. Pero lo peor no era fallar, sino escuchar a esa compañera que, como disco rayado, se reía cada vez que cometía un error: “ja, ja”, “otra vez fallaste”, y así, una y otra vez, como si fuera la porra del equipo rival.

Y es que en Latinoamérica, todos tenemos ese recuerdo de la “niña buleadora” o el “chico fastidioso” que parecía encontrar placer en el error ajeno. Pero incluso el más tranquilo tiene un límite, y aquí es donde la historia se pone buena.

El día que el balón voló… directo a la cara

Después de tantas burlas, un día nuestro protagonista decidió que ya era suficiente. Como dicen en México, “se le subió el chile a la cabeza” y planeó su venganza: la próxima vez que tuviera la oportunidad, lanzaría el balón de quemados directo a la cara de la niña. Y como si fuera una escena de telenovela, el destino se alineó. En pleno gimnasio, con todos jugando y nadie mirando, el balón salió disparado con toda la furia contenida y le dio de lleno en la cara a la “buleadora” de turno. Para colmo, sus lentes no sobrevivieron el impacto.

Lo más curioso es que nadie vio quién fue. Nadie lo delató. Y cuando los instructores hicieron que todos pararan el juego para darle un “high five” de disculpa a la afectada, nuestro héroe se hizo el desentendido, aunque por dentro estaba tan nervioso como cuando tu mamá te descubre el cuaderno de calificaciones. Pero pedir perdón, ni pensarlo; como dice el dicho, “el que ríe al último, ríe mejor”.

La venganza chiquita que se volvió viral

Lo divertido de esta historia es que no solo se quedó en la anécdota; la comunidad de Reddit la hizo viral y los comentarios la convirtieron en un clásico instantáneo. Muchos reconocieron que, aunque no sea lo más correcto, hay algo satisfactorio en ver cómo el karma actúa en el momento justo. Como comentó un usuario: “Ahora sí, ya no se ríe de los que fallan, ¿verdad?” Otro agregó: “Ese balón le bajó los humos rapidísimo”.

Algunos lectores se identificaron con el sentimiento de llegar al límite y dejar salir la frustración de formas inesperadas: “A veces uno explota, ni modo”, decía un comentario. Y claro, no faltó quien recordara que, en los juegos de quemados, la cabeza es territorio peligroso: “Ahora, si le pegas en la cabeza, el que queda fuera eres tú”. Pero, sinceramente, ¿quién no ha sentido esa satisfacción secreta después de una pequeña venganza escolar?

Otros usuarios reflexionaron sobre el bullying y el aprendizaje: “Nunca tires el primer golpe, pero asegúrate de dar el último”. Y no faltaron quienes defendieron al protagonista, porque, como bien sabemos en nuestra cultura, a veces el que molesta necesita una lección para aprender a respetar.

Entre risas y aprendizajes: ¿y después qué pasó?

¿Y qué pasó después? Según el propio autor, la niña dejó de burlarse. Parece que el susto fue suficiente para que reconsiderara su actitud. Algunos incluso bromearon sobre si la niña en realidad estaba enamorada y por eso molestaba, pero la mayoría coincidió en que eso de justificar el bullying por “gustos” ya no va. Al final, la historia nos muestra que hasta los más tranquilos pueden sacar el carácter cuando la situación lo amerita.

Lo más gracioso fue la reacción de los instructores: hacer que todos le dieran el famoso “high five” de disculpa colectiva. En palabras de un usuario: “Esa disculpa fue lo más falso que he visto, pero respeto la energía cero remordimiento”.

¿Justicia o travesura? Reflexión final

La anécdota no deja de ser graciosa, pero también nos invita a pensar cómo, a veces, una pequeña acción puede cambiar una dinámica que parecía interminable. En las escuelas de Latinoamérica, donde el sentido del humor y la picardía son parte de la vida diaria, estas historias se vuelven leyendas. Y aunque no fomentamos la violencia, sí celebramos esas pequeñas victorias donde el respeto se gana... aunque sea con un pelotazo bien dado.

¿Tú qué opinas? ¿Alguna vez te tocó vivir algo parecido en la escuela? ¿Te animaste a tomar justicia por mano propia? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este blog con quienes aún recuerdan sus días de recreo y quemados con nostalgia (y una que otra risa malvada).


Publicación Original en Reddit: Right In The Face