Cuando el acosador insistente terminó buscando amor… ¡en el lugar menos esperado!
¿Alguna vez te han llamado a tu celular desde un número desconocido y al contestar te encuentras con alguien que insiste, insiste… y termina sacándote de tus casillas? Bueno, prepárate para una historia de esas que parecen sacadas de una telenovela, pero con un giro tan ingenioso que te hará aplaudir frente a la pantalla. Hoy te cuento cómo una persona, cansada del clásico acosador telefónico, decidió aplicar la venganza más pequeña pero sabrosa de su vida… usando Craigslist.
El comienzo de una pesadilla telefónica
Todo empezó una noche cualquiera en 2012. Imagina estar en el trabajo, concentrado en tus cosas, y recibir una llamada de un número desconocido. Al contestar, te habla un hombre en español, pero resulta que ¡ni siquiera era para ti! Hasta aquí, todo normal: le dices amablemente “te equivocaste de número, compa” y cuelgas. Pero ya sabes cómo son algunos: a los días, ahí está el tipo otra vez, llamando y llamando.
Ahora, aquí es donde la cosa se pone turbia. El tipo, a quien llamaremos Carlos (porque siempre hay un Carlos en estas historias), no solo insiste, sino que empieza con frases románticas de novela barata: que está enamorado, que quiere conocerte… Y tú, que ni lo conoces ni te interesa, le dejas claro que tienes pareja y que no te moleste más. Pero Carlos, como buen terco, no se da por vencido.
Del “te equivocaste de número” al “¡déjame en paz!”
Aquí entra la parte que en Latinoamérica todos conocemos: el típico acosador que no entiende indirectas. La protagonista de la historia, al escuchar de fondo la voz de un niño, le pregunta directo: “¿Tienes esposa?” Y Carlos, muy campante, responde que sí, como si nada. Ella, ya enfadada, le manda a volar con palabras que no se pueden repetir aquí… pero que todos hemos pensado alguna vez. Hasta aquí, la historia suena como algo que podría pasarle a cualquier amigo o amiga.
Pero la cosa no terminó ahí. Carlos, en un acto de total falta de vergüenza (y de sentido común), empieza a mandar fotos no solicitadas de su “amiguito” (sí, ese emoji de berenjena que ya todos conocemos). Lo peor: según palabras de la propia protagonista, “definitivamente no era nada para presumir”. Como bien diría tu tía: “¡Qué oso, Carlos!”.
La venganza criolla: creatividad al estilo Craigslist
Aquí es donde la historia da el giro épico. La protagonista, cansada del acoso y con el apoyo de su novio —quien incluso le contestó a Carlos en perfecto español y lo mandó bien lejos— decide ponerle fin a la situación, pero con ese toque de picardía que solo se ve en las mejores historias de venganza pequeña.
Inspirada por su propia experiencia con Craigslist, y viendo que Carlos buscaba “amor” en los lugares equivocados, decide ayudarle a encontrar algo acorde… pero no de la manera que él esperaba. Le crea un anuncio en la sección de “hombres buscando hombres”, con su número de teléfono y fotos (no las comprometedoras, por si acaso), diciendo que busca diversión sin compromiso. ¡Zas! Así, Carlos empezó a recibir llamadas y mensajes de personas interesadas, y, por arte de magia, dejó de molestar.
El aplauso de la comunidad: comentarios para la historia
Lo más sabroso de esta historia es cómo la comunidad de internet reaccionó. Muchos usuarios no pudieron evitar reírse y aplaudir la creatividad de la venganza. Uno comentó, adaptando el humor a lo nuestro: “Como diría mi abuela, ¡eso sí es ponerle sal y pimienta al asunto!”. Otro, más pícaro, sugirió que hubiera sido genial responderle a Carlos con una foto aún más impresionante, como diciendo “la tuya ni asusta”.
Algunos compartieron anécdotas propias: “A una amiga le pasó igual y le respondió al tipo: ‘Está bonito, pero el mío es más grande’, y le mandó una imagen de Google”, contó alguien entre risas. Otros, más serios, recomendaron guardar esas fotos no solicitadas para usarlas como “arma secreta” ante futuros acosadores. Incluso hubo quienes recordaron la importancia de denunciar el acoso, porque en Latinoamérica, aunque nos guste la comedia, sabemos que estos temas son serios.
Por supuesto, no faltó el aguafiestas que advirtió sobre los posibles daños colaterales para quienes contactaban a Carlos por el anuncio. Pero la mayoría coincidió: “Ojalá su esposa haya visto los mensajes y se haya enterado de qué clase de persona es”.
Reflexión final: Ingenio y dignidad ante el acoso
Esta historia nos recuerda algo fundamental: en tiempos donde el acoso digital está a la orden del día, hace falta ingenio, apoyo y, por qué no, un toque de humor para salir adelante. Si bien la venganza no siempre es el camino ideal, hay ocasiones en las que una pequeña dosis de creatividad puede hacer justicia poética y dejar una lección inolvidable.
¿Y tú? ¿Te ha pasado algo similar? ¿Qué harías si recibieras mensajes así de un desconocido? Cuéntanos tu historia en los comentarios y no olvides que, a veces, la mejor medicina contra los metiches es una buena carcajada y un poco de astucia.
¡Nos leemos en la próxima historia de venganza criolla!
Publicación Original en Reddit: Maybe my most petty moment.