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Cuando Doña y Don Quijote quieren crear un videojuego: una historia de pasión, tropiezos y tecnología

Una imagen cinematográfica de una pareja emprendedora generando ideas para un nuevo proyecto de juego, rodeados de herramientas tecnológicas.
En esta escena cinematográfica, una pareja emprendedora se sumerge en la lluvia de ideas, inspirada por un volante de hace 20 años que lo cambió todo. ¡Su viaje en el desarrollo de videojuegos apenas comienza!

¿Alguna vez tuviste un sueño que parecía imposible, pero aun así te aferraste a él con uñas y dientes? Esta es la historia de una pareja de adultos mayores, una “doña” y un “don”, que en vez de abrir la típica panadería de barrio o la tiendita de la esquina, decidieron que su legado sería... ¡un videojuego en la web! Sí, así como lo lees. Y como buena telenovela digital, lo que empezó como un simple problema técnico terminó sacando a la luz una madeja de situaciones tan cómicas como conmovedoras.

El llamado inesperado: cuando el pasado te alcanza

Todo comenzó con una llamada. El protagonista, un técnico informático que hace veinte años pegó volantes ofreciendo sus servicios para arreglar computadoras (cuando el internet era de “¡kriii, kshhhh, piiip!”), recibió un telefonazo que lo dejó perplejo. ¿Quién llama después de dos décadas por un anuncio que seguro ya ni existe? Pues doña Carmen, una señora amable que no podía acceder a su base de datos en un sitio de hosting llamado Hostinger.

Mientras el técnico intentaba resolver el “problemita”, la historia fue saliendo poco a poco, como cuando tu abuela te suelta el chisme de la familia: resulta que ella es la diseñadora gráfica y su esposo, Don Pedro, el “gerente de proyecto” (o sea, el que pone orden y café). Su misión: lanzar un juego web que diseñaron con mucho amor. Pero la travesía no ha sido sencilla.

Jugando contra corriente: desarrolladores, hosting y malabares

Aquí es donde la cosa se pone buena. La pareja había contratado a un desarrollador que, lamentablemente, tuvo que dejar el proyecto porque le rechazaron el asilo a Reino Unido y ya no sabía ni en qué país iba a amanecer (cosas que pasan en este mundo globalizado). El dev cobró 200 dólares por la primera de diez fases: conectar unos gráficos, montar el juego en un servidor WAMP (con cuota mensual), instalar PHP, MySQL y hasta poner unos webhooks. Pero al final, doña Carmen quedó más perdida que cuando intentas explicar el WhatsApp a tu tío.

El técnico, con toda la paciencia de un santo, le explicó que realmente no era un problema de base de datos, sino que la estaban “paseando” con servicios y cuotas que ni necesitaba. Le sugirió cancelar el hosting y buscar opciones más prácticas. Pero ¿qué crees? Doña Carmen no se rinde. Es su proyecto de vida, su pasión, y aunque le han dado más vueltas que a una piñata en cumpleaños infantil, ella quiere verlo realizado.

Como diría cualquier latino: “¡No se deja!” Aunque el técnico no pudo aceptar el trabajo (porque ya tiene chamba y familia que mantener), le quedó esa espinita de querer ayudar más. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez?

Voces de la comunidad: entre risas, consejos y nostalgia

La historia tocó fibras en la comunidad de Reddit, donde varios compartieron anécdotas de llamadas inesperadas por viejos anuncios. Uno recordó que durante años le llamaban preguntando por “plantas para aire limpio”, solo para descubrir que todos sacaban el número de una revista de los 90. “Esos anuncios viejos te persiguen como exs en Facebook”, comentó otro entre risas. Y claro, no podía faltar el consejo del que siempre revisa que su número no forme palabras raras antes de aceptarlo, porque nunca sabes a quién podrías heredarle tus llamadas perdidas.

Por otro lado, hubo quien sugirió que doña Carmen podría aprovechar la inteligencia artificial para su juego. “Podría hacer una serie: ‘La abuela crea un juego usando IA, con resultados predecibles’”, bromearon, imaginando el caos que sería ver a la IA luchando con los sueños de una abuelita persistente. Incluso hubo quien se preguntó si el juego tenía potencial. El mismo autor original aclaró: “Por lo que entendí, quieren llevar un juego de rol de mesa (TTRPG) y algunas extensiones de código abierto a una plataforma propia”. ¿Ambicioso? Sí. ¿Imposible? No para los soñadores.

Y claro, no faltó el buen samaritano deseándole éxito a la pareja, porque al final todos tenemos un poco de doña Carmen y don Pedro cuando nos aferramos a lo que nos hace felices, aunque a veces el mundo digital parezca un laberinto sin salida.

¿Qué aprendemos de todo esto? La pasión no tiene edad (ni fronteras digitales)

Esta historia no solo nos hace reír, también nos recuerda lo complicado que puede ser navegar el mundo tecnológico cuando no naciste con una tablet bajo el brazo. En Latinoamérica, donde muchas personas mayores siguen luchando por adaptarse a la tecnología, el caso de doña Carmen es más común de lo que parece.

Muchos adultos mayores sienten temor a ser estafados, a no entender los “términos técnicos” o a depender siempre de los nietos para todo lo digital. Pero también hay quienes, como esta pareja, no dejan que los tropiezos (ni los desarrolladores fugitivos) apaguen su entusiasmo.

Así que la próxima vez que tu mamá, tu abuelo o tu vecina la de los gatos te pidan ayuda con el “Face” o el “Güasap”, acuérdate de doña Carmen y su sueño. Quizás solo necesitan un poco de paciencia, una buena explicación, y mucha, mucha fe en que los sueños, aunque tarden, pueden hacerse realidad.

¿Y tú, ayudarías a doña Carmen con su juego?

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes familiares tercos con sus proyectos digitales o eres de los que huye cuando escuchas “me ayudas con la compu”? Cuéntanos tu historia en los comentarios. ¡Quizás entre todos logremos que el sueño de doña Carmen se haga viral!

Porque en el fondo, todos llevamos un poco de gamer y mucho de soñador.


Publicación Original en Reddit: Mom and Pop wants to make a game