Cuando decir tu nombre en el trabajo se vuelve una batalla campal
¿A ti también te han cambiado el nombre en la chamba tantas veces que ya ni te sorprende? En Latinoamérica, donde los apodos y diminutivos salen hasta por debajo de las piedras, uno pensaría que sabemos lidiar con nombres difíciles. Pero la verdad es que, ya sea en un hotel, restaurante o banco, si tienes un nombre poco común o extranjero, ¡prepárate para que te rebauticen a cada rato!
Hoy te traigo la historia de una persona que trabaja en la recepción de un hotel y que, aunque lleva su gafete bien puesto y repite su nombre con paciencia casi zen, siempre termina siendo “Melissa”, “Lisa”, “Pizza” o cualquier otra cosa menos su verdadero nombre. ¿Te imaginas?
El eterno problema de los nombres “raros”
No es secreto para nadie: en Latinoamérica nos encanta ponerle sal y sazón a los nombres —y si son extranjeros, ¡ni se diga! El protagonista de esta historia (vamos a llamarle “Bri” para proteger su anonimato, como ella misma hace en Reddit) tiene un nombre que rima con mil cosas, y, según cuenta, la confusión es pan de cada día.
“A veces, cuando me preguntan mi nombre por teléfono, les digo ‘Bri’ y me responden ‘¿Ambry?’, y tengo que aclarar: ‘No, solo Bri, como Brianna o Brittany’”, relata. Y eso que ya intentó acortarlo para facilitar la vida… ¡pero nada! La confusión persiste.
Seguro más de uno que ha trabajado en atención al cliente se siente identificado. Aquí no importa si tienes el nombre más sencillo del mundo, siempre hay quien te rebautiza. Como mencionó un usuario en los comentarios: “Aunque lleves el gafete con tu nombre, la gente igual se lo inventa. A veces me dicen cualquier nombre que empiece por la misma letra. A veces simplemente no hay forma de ganar”.
¿Por qué la obsesión con saber el nombre?
Algo curioso que cuenta Bri es que últimamente los huéspedes le han pedido su nombre más seguido. Pero nunca se entera para qué lo quieren: ¿para dejar una buena reseña? ¿Para reportarla si hizo algo mal? ¿O solo por costumbre? Pero ni su jefe ni sus compañeros le han dicho nada, y tampoco aparecen reseñas, buenas o malas, que la mencionen.
Uno de los comentarios más populares del post en Reddit da en el clavo sobre esta costumbre: “Saber el nombre de la persona con la que hablé me ha servido exactamente cero veces. El 99% de las veces, la siguiente persona que me atiende es diferente”. ¡Cuánta razón! En Latinoamérica, algunos clientes sí piden el nombre para “personalizar” la atención, pero otros lo hacen por rutina, y algunos, admitámoslo, porque están a punto de armar un drama o quieren sentirse con poder.
Y claro, hay quienes lo ven como una forma de conectar, sobre todo personas mayores. Como contó otra usuaria, su papá siempre pregunta el nombre porque cree que es más humano —aunque, siendo sinceras, a muchas nos da mala espina cuando un señor mayor pregunta nuestro nombre en el trabajo…
Soluciones ingeniosas (y divertidas) para sobrevivir
La creatividad de la gente no tiene límites. En la comunidad de Reddit, varios usuarios compartieron sus trucos para dejar de sufrir con los nombres difíciles. Unos optan por usar un “nombre de servicio al cliente”, parecido al suyo pero más fácil de pronunciar. Otros prefieren recurrir a apodos o incluso a nombres completamente inventados. Como el caso de quien en el banco jugaban a sacar un nombre de un sombrero, y ese era el que usaban todo el año. O el que, harto de los enredos, dice: “Cuando el cliente está muy molesto por teléfono, mi nombre es ‘Miguel Caballero’, así, muy digno”.
No falta el que se resigna y, en vez de corregir, simplemente responde a cualquier nombre parecido —mientras no sea para algo legal, claro. Y hay quienes hasta lo toman con humor: “Mi nombre es Billie, pero ya he escuchado Gillie, Dillie, Pillie… Ya ni me molesto en corregir, he pensado en cambiarlo solo para el trabajo”.
Una recomendación frecuente es avisar a los compañeros y al jefe si vas a usar otro nombre, para no causar más confusión entre el equipo. Porque, imagina que todos buscan a “Alyssa” y nadie sabe quién es… ¡cuando en realidad eres tú!
¿La moraleja? ¡Relájate y ríete!
La verdad es que, en Latinoamérica, reinventar los nombres es casi deporte nacional. Si eres de los que reciben llamadas de clientes y siempre te cambian el nombre, no estás solo. Y si te toca dar atención al público, mientras no sea algo grave, a veces es mejor dejar que la gente te diga “Ambry”, “Martha” o “Pizza” y seguir con tu día.
Eso sí, si algún día quieres vengarte, puedes hacer como el usuario que contó que en su restaurante todos usaban nombres inventados: “Hoy soy Fred, mañana Betty, pasado mañana Archie… ¡y a ver si así me encuentran!” O como el que usaba el apellido más común “Pérez” para despistar a los clientes preguntones.
Así que la próxima vez que te cambien el nombre en el trabajo, acuérdate de todas estas historias y échale un poco de humor latino. Porque, al final, lo importante es no perder la paciencia… ni la sonrisa.
¿Y tú? ¿Cuál es el nombre más raro que te han puesto en la oficina o al atender clientes? Cuéntanos tu anécdota en los comentarios, ¡seguro nos sacas una buena carcajada!
Publicación Original en Reddit: when guests ask for your name