Cuando decir “no” en un hotel es la mejor jugada: la historia de Habibi y el estacionamiento
Si alguna vez has trabajado en la recepción de un hotel durante el turno nocturno, sabrás que la noche es un universo paralelo. Entre el desfile de personajes únicos y las historias que parecen sacadas de una telenovela, siempre hay clientes que creen que el mundo gira alrededor de ellos. Hoy te traigo la historia de uno de esos huéspedes “insoportables” —o como decimos en México, un “nefasto”—, que aprendió a la mala que en la vida, y especialmente en la recepción, también se vale decir “NO”.
El arte de lidiar con el cliente “nefasto”
En los hoteles, sobre todo durante la noche, los recepcionistas desarrollan un sexto sentido para detectar a los clientes problemáticos. Es como cuando tu abuelita te veía la cara y ya sabía que planeabas travesuras. Así fue el caso de “Habibi”, como lo bautizó nuestro protagonista en Reddit (y no, no es de cariño, más bien para no decirle por su verdadero nombre).
Habibi era el típico personaje que llega después de una fiesta, con aires de grandeza y una actitud de “yo sé las reglas mejor que tú”. ¿Su look? Traje mal entallado, calcetas blancas Adidas y zapatos de gamuza. Más que parecer galán, parecía que había perdido una apuesta con su guardarropa. Y para rematar, llega acompañado de una chica a la que, por supuesto, le hace pagar la habitación con su tarjeta de débito.
En Latinoamérica, muchos nos reímos cuando leemos relatos así porque todos conocemos al “Habibi” de turno: ese que siempre quiere sacar ventaja, que discute hasta por el precio del agua embotellada y que, cuando no logra lo que quiere, amenaza con “hablarle a su abogado” (o a su tío que es “muy influyente”).
El drama del estacionamiento: cuando las reglas no cambian, aunque grites
La situación se pone buena cuando llega el clásico problema de los hoteles en ciudades grandes: el cobro por estacionamiento. En países como México, Argentina o Chile, no es raro que en el centro de la ciudad te cobren hasta por pararte en la banqueta, así que los hoteles cobran estacionamiento… ¡y vaya que lo cobran caro!
Nuestro amigo Habibi, muy seguro de sí mismo, asume que por tener dos autos, uno debe entrar “gratis” porque según él, “siempre le han dado ese beneficio”. El recepcionista, con la paciencia de un santo —y seguramente pensando “ay, ya valió”—, le explica que el estacionamiento cuesta 22 dólares por auto, sin excepción.
Aquí es donde la historia se vuelve digna de un sketch de Eugenio Derbez: Habibi empieza a levantar la voz, grita que “esa no es la regla”, que va a demandar al hotel y que él es abogado, ¡que va a destruir el negocio! ¿Te imaginas esa escena en la recepción a las 2 de la mañana? Seguramente hasta las cámaras de seguridad se estaban riendo.
Una de las mejores respuestas de la comunidad en Reddit fue: “Señor, usted nos ha amenazado con acciones legales. Por lo tanto, no podemos hacer negocios con usted. Por favor, comuníquese con nuestro departamento legal. Lo estamos agregando a nuestra lista de ‘no rentar’ hasta que su abogado y el nuestro resuelvan el asunto por escrito”. ¡Qué manera tan elegante de decirle “lárgate” sin perder la compostura!
El valor de decir “no” y la dignidad de la recepción
Lo más genial de esta historia es cómo el recepcionista, en vez de caer en el juego del cliente, le pone un alto: “No te estoy obligando a comprar, si no te gusta, no hay trato”. Y cuando el cliente insiste con su tono de “a mí nadie me dice que no”, el recepcionista sube la apuesta y simplemente le cancela la venta: “¿Sabes qué? Ya no te quiero rentar la habitación”. Y ahí sí, la cara de sorpresa del cliente fue digna de meme de Pikachu.
En Latinoamérica, muchos empleados de hoteles, bares y restaurantes han soñado con decirle “NO” a un cliente grosero. Como comentó un usuario: “Más vale perder a un cliente problemático que tener que devolverle el dinero a varios huéspedes por culpa de sus borracheras y escándalos”. ¡Totalmente cierto! Es mejor evitarse dolores de cabeza y proteger la sana convivencia de todos.
Por cierto, la chica que acompañaba a Habibi, al ver el ridículo, mejor se lo llevó de regreso al auto. Dicen por ahí que quien mal anda, mal acaba.
¿Y tú, qué harías en esta situación?
Esta anécdota nos recuerda que, aunque “el cliente siempre tiene la razón”, también hay límites. Decir “no” es necesario para mantener el respeto y el orden, ya sea en un hotel, una fonda o hasta en la tiendita de la esquina. Como decimos en México: “El que no conoce a Dios, a cualquier santo le reza”, y si uno no pone límites, los “Habibis” del mundo se aprovechan.
Cuéntame, ¿te ha tocado lidiar con un cliente así de necio? ¿Has tenido que decirle “no” a alguien aunque supieras que iba a hacer berrinche? Comparte tu historia en los comentarios y hagamos catarsis juntos. Y recuerda: en la recepción, como en la vida, a veces decir “NO” es el mayor acto de dignidad.
¡Hasta la próxima, comunidad hotelera y supervivientes del turno nocturno!
Publicación Original en Reddit: You gotta say 'No' sometimes.