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Cuando “cumplir órdenes” se vuelve una lección de vida: El caso del 67 en el examen de geometría

Ilustración en 3D de un profesor de matemáticas de secundaria supervisando un caótico examen de geometría.
En esta vibrante escena en 3D, un profesor de matemáticas de secundaria navega por el divertido caos de un examen de geometría, mostrando los desafíos y momentos inesperados de la enseñanza. ¡Acompáñanos en esta travesía de "cumplimiento malicioso" en el aula!

¿Te imaginas ser profesor y que un alumno decida contestar todas las preguntas difíciles de un examen con el número 67? No importa si la pregunta es sobre ángulos, áreas o teoremas, siempre responde lo mismo: 67. Ahora, súmale una mamá que cree que la culpa es del examen y exige cambios al director. Suena a episodio de “La Rosa de Guadalupe”, pero es una historia real que ocurrió en una secundaria de Estados Unidos… y que hoy nos deja más de una lección sobre educación, sentido común y hasta humor negro.

El origen del “67” y el arte de no tomarse la escuela en serio

Todo comenzó en una clase de geometría, cuando el profesor (quien heredó el grupo tras la renuncia del titular) aplicó un examen tradicional, sin opciones múltiples, compuesto por 25 preguntas. Uno de sus alumnos, al no saber varias respuestas o quizá por simple burla, decidió contestar “67” en todas las que no supo. Resultado: un glorioso 17%. Lejos de preocuparse, el alumno se lo tomó a broma y hasta se rió en la cara del profe durante una plática privada.

El maestro, con paciencia de santo, le ofreció la oportunidad de corregir sus errores después de clases y así recuperar hasta la mitad de los puntos. Pero el chico, fiel a su estilo desinteresado, lo rechazó. Aquí, más de uno ya estaría buscando el “santo remedio” latinoamericano: un buen jalón de orejas o, como diría alguna abuelita, “¡una buena nalgada a tiempo!”.

Mamá al rescate: “¡Exijo examen de opción múltiple!”

Como era de esperarse, la mamá recibió la llamada del profesor, quien le explicó la situación y le recordó que su hijo todavía podía salvar la materia si se aplicaba en el último examen y el final. Pero la señora, lejos de ver el problema en la actitud de su hijo, exigió que el examen fuera de opción múltiple. Según ella, “poner preguntas abiertas es invitar a los alumnos a hacer tonterías”.

Aquí es donde muchos maestros latinoamericanos se sentirán identificados: el famoso “síndrome del papá helicóptero”, ese que sobrevuela a sus hijos y espera que el mundo se adapte a ellos, y no al revés. Como comentó un usuario de Reddit: “La mamá no le está haciendo ningún favor a su hijo. Si le va bien en la vida, será a pesar de su crianza”.

Aunque el profesor se mantuvo firme, la mamá fue directo con la administración escolar. Y, para sorpresa de nadie, los directivos cedieron. Así comenzó el verdadero acto de “cumplimiento malicioso”.

El ingenio del profe: Si quieren opción múltiple… ahí va el 67 en cada pregunta

El maestro, obligado a hacer un examen de opción múltiple, decidió poner una de las cuatro opciones como… ¡adivinaste! El famoso 67. Así, el alumno tenía tres opciones reales y el 67 como “trampa”. ¿El resultado? El chico, fiel a su costumbre, eligió 67 en casi todas las preguntas y subió su calificación a un 30%. Ni siquiera mostró trabajo, sólo marcó el número que ya era su “marca registrada”.

Cuando la mamá vio esto, volvió a quejarse: “¡No cuente las respuestas donde puso 67!” Pero ahora sí, la administración se plantó y dijo: “Le dimos lo que pidió, su hijo tuvo otra oportunidad y siguió tomando malas decisiones. El 30% se queda”.

Muchos en la comunidad de Reddit aplaudieron el ingenio del profe. Un comentario muy popular lo resumió así: “Le diste una lección valiosa: en la vida, algunas respuestas son trampas”. Otro usuario agregó: “En vez de tener 4 opciones, ahora sólo tenía que evitar el 67 para aumentar sus probabilidades… pero ni así”.

Más allá del 67: Las verdaderas lecciones que nos deja esta historia

Al final, el alumno no aprobó. Pero antes de las vacaciones de invierno, le escribió un correo al profe pidiéndole, casi de rodillas, que le subiera la nota a un 70% para pasar la materia. El maestro, lejos de disfrutar el fracaso de un alumno, reflexionó: “No me gusta reprobar a nadie. Pero mi filosofía es simple: asiste a clases, ten buena actitud y haz tu mejor esfuerzo. Si haces eso, pasas”.

Esta historia pone sobre la mesa un tema muy actual en nuestra educación: la falta de consecuencias y la presión de algunos padres para que se “flexibilicen” las reglas. Como bien comentó otro usuario: “Aprender que fallar SÍ es una opción es una lección muy importante en la vida”.

Aquí en Latinoamérica, donde solemos escuchar frases como “¡La letra con sangre entra!” o “En mi época, el maestro tenía la última palabra”, la historia invita a la reflexión. Ni todo debe ser rigidez extrema ni tampoco permisividad absoluta. Las oportunidades existen, pero el esfuerzo y la responsabilidad son de cada quien. Y, a veces, la mejor lección es aprender que nadie puede salvarte de tus propias decisiones, ni aunque tu mamá haga escándalo en la dirección.

Conclusión: ¿Qué harías tú como maestro o padre?

Este caso del “67” no sólo sacó carcajadas, también abrió un debate muy interesante sobre el verdadero rol de los maestros, los límites de los padres y la importancia de enfrentar las consecuencias de nuestros actos. Como decimos por acá, “árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza”.

¿Tú qué opinas? ¿Alguna vez tuviste un compañero (o fuiste tú) que quiso pasarse de listo en un examen? ¿Crees que los profesores deben ceder ante este tipo de presiones? ¡Cuéntanos tu anécdota o deja tu comentario! Tal vez, entre todos, encontremos el equilibrio perfecto entre disciplina, empatía y sentido común en la educación.

¿Y tú, te hubieras atrevido a contestar todo con “67”? ¡Seguro que no!


Publicación Original en Reddit: Admin says “Just Give Him a Multiple Choice Retake”