Cuando contratar a la “experta en limpieza” termina en caos: historias del hotel y una empleada fantasma
En el mundo de la hotelería todos sabemos que no hay día aburrido. Si no es el huésped que llega a la una de la mañana pidiendo tacos, es el foco que se funde justo cuando el gerente está de mal humor. Pero, ¿qué pasa cuando el verdadero reto no es un cliente, sino alguien del propio equipo? Hoy, te traigo una historia que parece sacada de una telenovela, pero es 100% real y compartida por un encargado de hotel en Reddit.
Prepárate porque aquí vas a reír, indignarte y, tal vez, identificarte si alguna vez tuviste que contratar (o entrenar) a alguien que te prometía “saberlo todo” pero terminaba siendo un auténtico dolor de cabeza.
De “experta” en limpieza a desastre total: la primera impresión
Imagínate esto: después de revisar decenas de currículos, llega una candidata que afirma tener su propio negocio de limpieza y experiencia previa en hoteles. El encargado, como buen latino desconfiado pero necesitado de personal, cruza los dedos y piensa: “Ojalá esta sí se quede”.
El primer día, la nueva camarista llega con toda la actitud y dice: “No se preocupen, yo me encargo”. Pero cuando el supervisor revisa su trabajo, ¡sorpresa! El 90% de las habitaciones están mal hechas. Edredones puestos de lado, almohadas aventadas como si fueran pelotas de fútbol y basura por todos lados. Si esto fuera una competencia de “La Casa de los Famosos”, seguro la eliminan la primera semana.
Y como si fuera poco, nadie le corrige en ese momento. En los comentarios de la comunidad, muchos coinciden en que debieron haberla detenido ahí mismo. Uno dijo: “Lo único que pudieron hacer mejor fue dejarla ir desde el primer día” (¡y varios le dieron la razón!). Es el típico caso de “más vale cortar por lo sano”.
El misterioso virus de los fines de semana (“me siento mal, jefe”)
Pero la historia no termina ahí. Al día siguiente, la nueva camarista llama para decir que fue a urgencias y que necesita tres días de reposo… justo el fin de semana, cuando más trabajo hay. Ya sabemos que en Latinoamérica, el “me siento mal” un viernes es casi tradición nacional, pero aquí la cosa olía a pretexto.
Algunos en los comentarios lo dijeron clarito: el problema no es tanto la excusa médica (aunque sí suena sospechosa), sino la baja calidad de trabajo. ¿De verdad tenía experiencia? ¿Alguien revisó sus referencias o nomás le creyeron lo del negocio propio? Como dijo otro usuario: “Te irá bien si logras que trabaje para ti”. ¡Y qué razón tenía!
Cuando finalmente regresa, apenas limpia tres o cuatro habitaciones y sale corriendo porque está vomitando. Al poco rato, pregunta si tiene que ir al día siguiente. El encargado, después de consultar con el dueño, decide darle una última oportunidad (porque, como buen latino, siempre queremos dar una segunda chance). Pero la respuesta de ella es de telenovela: “¿Me están despidiendo por una emergencia médica?”.
Aquí el encargado le explica que está en periodo de prueba y que, si hubiera sabido de sus problemas médicos, ni la contratan. En la hotelería, todos sabemos que quien no aguanta el ritmo, ¡mejor que se dedique a otra cosa!
Cuando ni las ganas de trabajar aparecen: la desaparición de la empleada
Llega el gran día y… la camarista ni aparece ni avisa. El clásico “no show, no call” que todos tememos. En los comentarios, uno lo resumió con humor: “Al menos no se presentó ni avisó. Eso ayuda si algún día quiere demandar”. Y es cierto, porque un despido así es tan claro como el agua de tamarindo.
Otros aportaron consejos muy útiles para quienes trabajan en recursos humanos o como jefes: “Documenta todo, desde los días que falta hasta las advertencias que le das. Que firme cada notificación y deja claro lo que se espera de su trabajo. Así, si hay problemas, tienes todo en regla”. En Latinoamérica, donde los pleitos laborales pueden ser complicados, tener tus papeles en orden es fundamental.
Al final, la empleada sólo trabajó seis horas en total y, después de desaparecer, lo único que preguntó fue: “¿Cuándo puedo recoger mi cheque?” Ni una disculpa, ni un “gracias”, nada. Así la vida.
Reflexiones de la comunidad: ¿hay derecho a despedir?
Muchos en la discusión coincidieron en que el hotel tenía todo el derecho de dejarla ir, sobre todo porque estaba en periodo de prueba (algo muy común en muchos países). Algunos compartieron experiencias similares: “Cada nuevo empleado que contratamos en los últimos ocho meses ha sido igual, ya hasta nos da risa”. Otros opinaron que, si realmente tenía una condición médica, debió avisar desde el principio.
Finalmente, un usuario en silla de ruedas dio una lección de honestidad: “Yo sé qué trabajos puedo y no puedo hacer. Mejor que se haya ido”.
Así que la moraleja es clara: en la hotelería –y en cualquier trabajo– no basta con decir que sabes, hay que demostrarlo. Y como decimos en México: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente… y el cheque, también”.
¡Ahora cuéntame tu historia!
¿Te ha tocado lidiar con empleados fantasma, expertos de papel o historias de terror en el trabajo? ¿Qué consejos tienes para quienes contratan personal? Cuéntame en los comentarios, que aquí todos aprendemos y nos reímos juntos. Porque en el mundo laboral latino, si no te pasa a ti, seguro le pasa a tu compadre.
¡Hasta la próxima, y que la próxima contratación sí sea la buena!
Publicación Original en Reddit: New Employee issues