Cuando ayudar en la oficina te saca canas verdes: Crónica de un técnico accidental
¿Alguna vez te han pedido ayuda con una computadora y al final te preguntas por qué aceptaste meterte en ese lío? Si eres “el que sabe de computadoras” en tu oficina, seguramente te va a sonar esta historia. Prepárate para reír, identificarte y, quizá, desahogarte un poco leyendo lo que vivió un usuario de Reddit que solo quería hacer un favor… y terminó arrepintiéndose.
El (no tan) noble arte de ser el “compu-salvador” en la oficina
En todas las oficinas de Latinoamérica hay un Doragon: esa persona que, aunque no trabaja en soporte técnico, sabe lo suficiente como para que todos le caigan a preguntar cada que Word se traba, la impresora se pone necia o el Excel decide hacer huelga. Y claro, siempre está el compañero que piensa que abrir 10 pestañas de Chrome, tres Word y cuatro Excel es lo más normal del mundo… y no entiende por qué su laptop parece tortuga en el lodo.
La anécdota de hoy comienza justo así: nuestro protagonista, “Doragon”, decide ayudar a un colega desesperado porque su computadora va lentísima. Al abrir la laptop, el diagnóstico no tarda: pestañas y ventanas por doquier, y para rematar, semanas sin reiniciar el pobre equipo. Si esto fuera una telenovela, aquí sonaría la música de suspenso.
¿Por qué reiniciar parece pedirles la luna?
Si eres el “techie” del grupo, sabes que la primera pregunta siempre es: “¿Ya intentaste reiniciar?”. Y aunque suene trillado, ¡funciona! Un usuario en Reddit lo resumió con humor: “En el show británico The IT Crowd, cada vez que atienden el teléfono preguntan ‘¿Ya intentaste apagarlo y prenderlo de nuevo?’”. Y es que, según otro comentario, reiniciar resuelve el 90% de los problemas, pero convencer a la gente es otra historia.
En Latinoamérica, pedirle a alguien que cierre todo y reinicie es casi como pedirle que te preste su WhatsApp sin clave: “¿Y si desaparecen mis archivos? ¿Y si no vuelve a abrir?”. Un comentarista lo comparó perfecto: “Cuando guardas papeles en el archivero, ¿desaparecen?”. Pero claro, el miedo siempre gana y la lógica se va de vacaciones.
La conversación se vuelve tragicómica:
— ¿Cómo voy a trabajar si cierro todo?
— Pues lo guardas y sigues después, reiniciar solo toma un minuto.
— ¿Y si se pierden los archivos?
— Por eso hay que guardarlos.
— Mejor lo hago luego. Pero sigue lento. ¿Qué le hiciste?
— (Aquí Doragon ya veía el meme de ‘me quiero ir a mi casa’)
Así, nuestro héroe decide dejar que el compañero resuelva solo y no vuelve a ayudarle más. ¿Quién no ha sentido esas ganas de decir: “Haz lo que quieras, pero después no vengas a llorar”?
Los clásicos del soporte técnico: “PICNIC” y otras joyas del oficio
En la comunidad, no faltaron quienes se identificaron y compartieron sus propias batallas. Un clásico entre técnicos es el famoso “PICNIC”: “Problem In Chair, Not In Computer” (problema en la silla, no en la computadora), el primo hermano del “PEBKAC” (problema entre el teclado y la silla). Es decir, el problema no es la máquina… es el usuario.
Otros relataron historias igual de surrealistas: desde gente que conecta la regleta eléctrica en sí misma (“¡Milagro que no se fue la luz del edificio!”), hasta quien confunde el monitor con el CPU o llama “base de datos” a la computadora de escritorio. En Latinoamérica, seguro conoces al que llama “el router” como “el ruter”, o al que cree que el mousepad es un plato para el café.
Un comentarista lo dijo con sabiduría: “A veces la gente solo quiere quejarse. Por eso inventaron los bares”. Y sí, después de ayudar a ciertos compañeros, uno sale con ganas de un café bien cargado… o algo más fuerte.
Consejos y reflexiones: ¿Cómo sobrevivir siendo el “héroe” tecnológico?
Después de tantas anécdotas, queda claro que ser “el que ayuda con la compu” puede ser una experiencia agotadora, pero también deja buenas historias para contar en la sobremesa. Aquí algunos consejos inspirados en la comunidad:
- Sé directo pero amable: “Vienes por mi consejo, este es mi consejo. Si no lo quieres seguir, está bien, pero no esperes otro resultado”.
- Haz sentir al usuario parte de la solución. Un truco es decir que necesitas ver un “código especial” que solo aparece al reiniciar. Así, colaboran más fácil.
- No te tomes los enojos personales. Como decimos en México, “no te calientes, granizo”. Hay quienes simplemente no quieren cambiar sus hábitos.
- Y si de plano la paciencia se acaba, recuerda: siempre puedes recomendarles llamar al técnico oficial… o que busquen en Google.
Conclusión: ¿Y tú, a cuántos has salvado hoy?
La próxima vez que te pidan ayuda en la oficina, respira hondo, cuenta hasta diez y recuerda que no estás solo: en toda Latinoamérica hay millones de “Doragon” luchando contra los males del multitasking extremo y el miedo al reinicio. Y si la paciencia no te alcanza, al menos tendrás una gran historia para la próxima reunión de café.
¿Tienes alguna anécdota similar de la oficina? ¿Algún consejo para sobrevivir siendo el “compu-salvador”? ¡Cuéntanos en los comentarios! Porque en la vida moderna, todos necesitamos un héroe… o al menos, alguien que nos diga “apaga y prende”.
Publicación Original en Reddit: Sometimes I don't like helping people