Cuando 'adultar' no alcanza: la noche en que un perrito me marcó territorio en el trabajo
¿Alguna vez sentiste que simplemente no tienes ganas de “ser adulto” ese día? Así fue como empezó mi turno en la recepción del hotel, ya medio fastidiado antes de siquiera poner un pie en el lobby. Pero lo que no sabía era que, esa noche, no solo iba a lidiar con huéspedes problemáticos… sino que iba a salir del trabajo con la pierna marcadamente “bendecida” por el perro más tierno y efusivo del edificio.
Si creías que trabajar en recepción es puro saludar y entregar llaves, amigo, te falta vivir una noche como la mía. Y sí, ¡prepárate porque aquí viene la historia de cómo terminé empapado (literalmente) por culpa del invitado más peludo del hotel!
Entre huéspedes complicados y ganas de no adultar
En hoteles de Latinoamérica, siempre escuchamos el clásico: “¡Ese trabajo es tranquilo, solo atiendes gente educada y ya!” Pero la realidad es que cada turno es una tómbola. Como compartió el autor original de esta anécdota en Reddit, la noche anterior tuvo que lidiar con un huésped terco al que, después de gritos y amenazas, terminó sacando del hotel con ayuda de la policía. Y eso que, como decimos en México, “la noche apenas pintaba para tranquila”.
Después de semejante show, ¿quién no amanecería cansado del “adulting”? Como muchos de nosotros que preferiríamos quedarnos en la cama, el protagonista de esta historia arrancó su turno sin muchas ganas de enfrentar el mundo… pero la vida y los huéspedes nunca dejan de sorprender.
El perrito estrella y el baño inesperado
En este giro inesperado, el drama no vino de los humanos, sino de un huésped de cuatro patas. En muchos hoteles de Latinoamérica, tener mascotas es casi un lujo, pero en algunas cadenas más modernas, ya es común ver perritos y gatitos acompañando a sus dueños. Nuestro protagonista llevaba días pidiéndole a un huésped de larga estadía que subiera a su perrito a la recepción para saludarlo. ¡Porque, aceptémoslo, nada alegra más un turno nocturno que conocer a un peludo simpático!
Finalmente, el dueño cede y baja a su “bebé hermoso y dulce”, según palabras del mismo recepcionista. Pero aquí es donde la historia da un giro digno de una comedia mexicana: el perrito, que resulta ser de esos que “se hacen pipí de la emoción”, no pudo aguantarse y, antes de que llegara la advertencia, ya le había marcado la pierna a nuestro colega. ¡Zas! Pierna mojada y turno apenas empezando.
La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar. Muchos confesaron que, por el título del post, pensaron que el huésped humano era el que se había hecho pipí, lo cual, siendo sinceros, tampoco es tan raro en la hotelería nocturna. Uno comentó bromeando: “Pensé que era sobre un huésped borracho o con fetiches raros”. ¡Y sí, en recepción se ven cosas para escribir un libro!
Incluso alguien comentó: “Oye, no juzgamos los gustos de nadie”, con ese humor tan sarcástico que tanto nos gusta en Latinoamérica.
Reacciones, consejos y solidaridad entre colegas
No faltó el colega que compartió su propia anécdota: “Una vez jugué con el golden retriever más tierno en el trabajo y me hizo lo mismo. Caminé todo el día con el pantalón mojado, pero valió la pena por esa carita”. La empatía entre quienes hemos trabajado cara al público es fuerte; si no fue un perrito, seguro fue un niño, un abuelito o, peor aún, un borracho en plena feria patronal.
Otros aportaron datos interesantes: “Un perro puede hacerse pipí por muchas razones, pero si fue durante una buena interacción, seguramente fue de emoción o sumisión. Así que, ¡le caíste bien al perrito!”. Y claro, en Latinoamérica sabemos que cuando un animal te elige (aunque sea para mojarte), es porque te considera de confianza.
El propio autor de la historia aclaró después que limpió su pierna con agua (y luego con cloro, porque el olor se le quedó en la cabeza), pero los leggins secaron rápido y la vida siguió. Así es este trabajo: a veces te llevas la peor parte, pero al final del día, todo se convierte en anécdota.
Moraleja: En recepción, nunca hay días normales
Como bien dijo un colega en los comentarios: “Adultar a veces es una lata, pero al menos conociste a un lomito adorable, aunque te dejó la pierna húmeda. ¡Nunca hay un momento aburrido en este trabajo!”. Y es que, en Latinoamérica, entre el calor humano, el ingenio para salir de cualquier apuro y la buena onda de los compañeros, hasta la peor noche termina siendo motivo de risa en la sobremesa.
Así que la próxima vez que un día en la oficina o el hotel se ponga raro, recuerda: siempre puede llegar un perrito a cambiarte la rutina… ¡y la fragancia del pantalón! Porque la vida adulta es dura, pero los lomitos siempre la hacen más llevadera, aunque sea a punta de “marcaje personal”.
¿Y tú, tienes alguna anécdota loca con huéspedes (humanos o peludos)? ¡Cuéntala en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de eso que llaman “adultar”!
Publicación Original en Reddit: I got peed on...