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¿Cuántos check-ins puede aguantar un recepcionista antes de volverse loco? Crónicas desde la recepción

Recepción de hotel ocupada con personal registrando huéspedes en un hotel boutique de 110 habitaciones.
Una mirada cinematográfica al ajetreado mundo de los registros en hoteles, donde un miembro del personal atiende a una avalancha de huéspedes. Con 45-50 registros en un solo turno, el desafío de trabajar solo en un hotel boutique se hace muy palpable. ¿Cómo manejas los momentos de mayor afluencia? ¡Comparte tus experiencias!

Si alguna vez pensaste que el trabajo de recepcionista de hotel era tranquilo, sentado, con café y aire acondicionado, déjame contarte una historia que te hará dudar de tus propias vacaciones. En el mundo hotelero, especialmente en hoteles “boutique” (que en Latinoamérica puede ser cualquier cosa entre lujoso y “pintoresco”), la realidad muchas veces es otra: jornadas interminables, un desfile de caras y acentos, y turnos en los que uno acaba preguntándose si no sería mejor vender elotes en la plaza.

Esto no es una exageración: un usuario en Reddit, cansado de ser el único guerrero en la recepción de un hotel de 110 habitaciones, compartió su calvario de hacer hasta 50 check-ins solo en una noche. ¿Te imaginas lidiar con 50 huéspedes diferentes, cada uno con su historia, su urgencia y sus manías? Y sí, todo esto mientras sonríes, respondes el teléfono y evitas que el WiFi se caiga… otra vez.

La vida en la recepción: ¿un puesto o una prueba de resistencia?

La mayoría de los que trabajamos en recepción sabemos que el turno de la tarde-noche es el verdadero campo de batalla. Como bien comentó un recepcionista latinoamericano, a veces se siente como estar en una taquería en pleno viernes por la noche: todos llegan al mismo tiempo, todos tienen hambre (o en este caso, sueño), y todos quieren atención YA. La diferencia es que aquí no hay salsa ni tortillas, pero sí muchas quejas y preguntas de “¿a qué hora es el desayuno?”.

En la historia original, el protagonista se cuestiona si tener que atender 45-50 check-ins él solo es demasiado. Y, para sorpresa de nadie que haya trabajado en hotelería en Latinoamérica, la respuesta de la comunidad fue un rotundo: “¡Sí, es demasiado!”. Pero, como pasa en muchos países de la región, a veces el presupuesto “no alcanza” y toca apechugar.

Un usuario compartió: “Trabajo en un hotel de 120 habitaciones y casi siempre estamos solos en recepción. Solo hay dos cuando hay alguien en capacitación”. Otro agregó: “En mi hotel, con 107 habitaciones, sí ponen a alguien extra aunque sea unas horas para ayudar cuando hay mucha carga”. La constante es la misma: la mayoría estamos solos, y cuando hay ayuda, es porque la cosa ya está ardiendo… o porque llegó el hijo del dueño de sorpresa.

Estrategias de supervivencia y humor latino

Ante la falta de apoyo, los recepcionistas han desarrollado técnicas dignas de cualquier abuelita mexicana resolviendo la tanda. Algunos miran el calendario y, si ven que habrá más de 40 check-ins, ruegan al santo de las recepciones (si existe) que manden refuerzos. Como compartió alguien: “He llegado a hacer 70 check-ins solo en una noche, y terminé frito. Ahora siempre pido ayuda a tiempo”.

Otros, con el ingenio típico del latino, se las arreglan como pueden: uno relató que una vez tuvo que llamar al subgerente porque un grupo de 70 llegó para un torneo de fútbol y todas las reservaciones estaban a nombre de la misma persona. ¿Te imaginas tratar de adivinar quién va en qué habitación cuando todos se llaman “Juan Pérez”? Y para rematar, la propiedad hermana cruzando el estacionamiento tuvo un incendio… en el microondas. Resultado: el lobby lleno de gente nerviosa y olor a palomitas quemadas.

Y claro, no faltan los que, hartos, deciden cambiar de giro. Como comentó una recepcionista: “Ese resentimiento es la razón por la que dejé la hotelería. ¿Cómo esperan que esté sola de 4 a 11 PM con 160 habitaciones? Y encima por un sueldo de risa”.

¿Es normal o estamos locos?

Entre bromas y quejas, la comunidad coincidió en que, aunque es común estar solo en la recepción, no debería ser así cuando hay días de alta ocupación. Un usuario lo resumió con humor: “Eso es normal… ocupado, pero normal”. Otro fue más filosófico: “Después de tres años aquí, ya ni me gusta la gente. El próximo año me busco otra cosa, pero seguro no será otro hotel”.

En Latinoamérica, donde muchas veces los recursos humanos son tan ajustados como la nómina a fin de mes, este tipo de situaciones son pan de cada día. Pero también hay una hermandad no escrita entre recepcionistas: el que te cubre unos minutos para ir al baño, el que te pasa el tip de cómo hacer el check-in más rápido, o el que te regala una sonrisa cómplice cuando ves que llegó todo un equipo de fútbol juvenil.

No estás solo: ¡La comunidad hotelera te entiende!

Si tú también has sentido que cada huésped que llega es un nivel más difícil en el videojuego de la vida, recuerda: no estás solo. La hotelería en Latinoamérica es una montaña rusa de emociones, y aunque haya días para llorar, también los hay para reír y aprender.

Así que, querido recepcionista, si alguna vez te toca una noche de 50 check-ins, respira hondo, pide refuerzos si puedes, y no pierdas el sentido del humor. Al final del turno, tendrás historias que ni tus amigos te van a creer.

¿Tienes alguna anécdota imposible de tu vida en la recepción? ¡Cuéntanos en los comentarios! Aquí nos entendemos y nos reímos juntos, porque si no, ¿qué nos queda?


Publicación Original en Reddit: Check ins